Contaminación y elecciones
Urbes que necesitan un cambio de aires

Los partidos presentan sus alternativas a una problemática endémica en las grandes urbes del Estado.

14/05/15 · 16:28
La M30, en Madrid, una de las vías con más tránsito en el Estado. / David Fernández

“Hay que conseguir que haya menos coches en circulación en Madrid”, afirmaba recientemente en una entrevista a Diagonal Manuela Carmena, candidata a la Alcaldía por Ahora Madrid. “Barcelona necesita un Ayuntamiento que combata de manera decidida la contaminación atmosférica”, indicaba por su parte Ada Colau, cabeza de lista de Barcelona en Comú. 

No hay duda de que el problema de la contaminación en las grandes ciudades se ha colado entre los temas de campaña electoral. No es para menos: el informe Calidad del aire en el Estado español de Eco­logistas en Acción, referido a 2013, afirma que el aire contaminado afectó al 95% de la población, según los valores máximos recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El mismo informe afirma que en España la contaminación del aire provoca un total de 20.000 muertes prematuras al año en España, doce veces más que las causadas por los accidentes de tráfico.
 
En enero, concretamente en tan sólo sus cuatro primeros días, una de las estaciones de control atmosférico –la del Barrio del Pilar– sobrepasaba el límite anual permitido por la UE de dióxido de nitrógeno (NO2) en todo un año: rebasaba durante 19 horas los 200 microgramos por metro cúbico. Granada, Huelva, Murcia, Palma, Sevilla o Valencia son otros focos donde la contaminación es un problema de primer orden. ¿Qué hacer con para atajarlo? 
La capital catalana no se queda atrás. El 9 de enero las Generalitat activaba el protocolo contra la contaminación atmosférica en un total de 40 municipios. Cuatro días después decidía desactivarlo, a pesar de que varios colectivos estimaban que debería mantenerse por más tiempo como “acción preventiva”, porque el viento estaba ayudando a llevarse la nube que oscurecía el cielo de la Ciudad Condal.
 
Granada, Huelva, Murcia, Palma, Sevilla o Valencia son otros focos donde la contaminación es un problema de primer orden. ¿Qué hacer con para atajarlo? “Hay que mejorar los servicios públicos, impulsar la bicicleta, quizá buscar algunos puntos de coches eléctricos, generar otras estructuras en las que no sean necesarios grandes desplazamientos...”, plantea Manuela Carmena en declaraciones a Diagonal. La candidata de Ahora Madrid, formación a la última encuesta del CIS otorga la segunda posición en el Consistorio madrileño con un 20,8% de la intención de voto y entre 13 y 14 concejales, plantea que “hay que estudiar con seriedad el que haya algún tipo de limitación del uso del vehículo”, para lo que propone “buscar fundamentalmente estructuras que premien al que no lo utiliza en la ciudad”, como por ejemplo aparcamientos disuasorios que puedan implicar descuentos en los billetes de transporte público.
 
Por su parte, la candidata de Izquierda Unida-Los Verdes (IU-LV) al Ayuntamiento de la capital, Raquel López, propone en su modelo de movilidad para la ciudad medidas como cerrar el tráfico “de manera radical” y establecer temporalmente como gratuito el transporte público cuando se registren jornadas con altos niveles de contaminación atmosférica.
 
En la Ciudad Condal, Ada Colau, candidata de Barcelona en Comú, expresaba en la apertura de la jornada 'Barcelona, los barrios y el mundo. Una ecología en común', celebrada en marzo, que ciudades como la capital catalana deben asumir “el gran reto del cambio climático" apostando por " una ruptura con las energías de origen fósil y nuclear y la implantación de las energías renovables ante el poder de los oligopolios”. Para lo cual, afirmaba, hay que “sacar adelante con propuestas de gobierno claras y contundentes, lejos de políticas de escaparate a las que desgraciadamente estamos acostumbrados".Ada Colau: "Ciudades como Barcelona deben asumir el gran reto del cambio climático" 
Entre las iniciativas que planteaba para combatir la contaminación atmosférica se encontraba "un plan de choque para promover las vías de movilidad con menos impactos negativos (caminar, bicicleta y transporte público) y desarrollar políticas de reducción del transporte privado centrad``as en los vehículos más contaminantes", además de “un control exigente de la normativa de contaminación atmosférica derivada de las actividades del Puerto de Barcelona, y la promoción de medidas ambiciosas de reducción de la contaminación que genera, en el marco de la Autoridad Portuaria y a través de la vicepresidencia que ocupa el responsable del Ayuntamiento”.
 
Por su parte, Podemos presentaba el 5 de mayo las líneas generales de su programa verde para los comicios del 9 de marzo. Además de fomentar medidas de corte tributario para gravar las causas de la contaminación atmosférfica, la formación quiere elaborar un Plan Estratégico de la Bicicleta con el fin de fomentar “ejes ciclistas con el fin de conectar las diferentes poblaciones y espacios de atracción de cada región”, aprovechando no sólo las carreteras existentes, sino también buscando itinerarios alternativos por vías locales y caminos. Asimismo, el partido de Iglesias asegura que impulsará, además de la bicicleta, el uso de alternativas al vehículo particular propulsado pro combustibles fósiles: transporte público y vehículos eléctricos. Así, mientras los partidos hacen sus promesas, el problema se mantiene en las grandes urbes del Estado. Ayer mismo, Ecologistas en Acción alertaba de que “al menos el 40% de los centros educativos de la ciudad de Madrid se ubican en lugares con una exposición a la contaminación atmosférica preocupante, mientras que un 9% presentan una exposición muy preocupante”. Por ello, reclamaba “un plan de acción urgente al Ayuntamiento”. Un Consistorio que, al igual que el catalán y el de otras ciudades como Palma, está pendiente de las sanciones económicas que impondrá Bruselas por más de cinco años de incumplimento de la normativa comunitaria en materia de niveles de dióxido de NO2 y otras partículas como el ozono troposférico (O3), el dióxido de azufre o las partículas en suspensión como las PM .5 y PM10. 
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