Miguel Jara
periodista especializado en temas de salud
"Detrás de un problema sanitario verdadero hay unos enfoques claramente mercantilistas"

Entrevistamos a Miguel Jara con motivo de la publicación de su libro 'Vacunas las justas. ¿Son todas necesarias, efectivas y seguras?'.

09/04/15 · 8:00

Acabas de publicar 'Vacunas, las justas. ¿Son todas necesarias, efectivas y seguras?'. ¿Cuál es tu postura hacia la vacunación?

No estoy en contra de las vacunas, no es un libro antivacunas, y tampoco me sitúo en el otro extremo, en el fundamentalismo provacunas, que dice que todas son necesarias y que cuanto antes y más, mejor. He intentado buscar una línea intermedia, un punto sensato, ver qué vacunas son esenciales, necesarias, cuáles serían evitables y cuáles no merecen calificarse como necesarias, efectivas y seguras. Esta cuestión está muy polarizada.

Dices que las vacunaciones también se rigen por "criterios de mercado". ¿Se hace negocio con la vacunación?

Las vacunas se descubrieron hace más de 200 años. Fueron concebidas como un bien social y durante muchas décadas se rigieron por ese concepto, favorecieron el bienestar, la calidad de vida, mitigaron mucho el dolor y salvaron muchas vidas. Pero en las últimas décadas, en los últimos 25 años, la sociedad capitalista ha mercantilizado la salud, y las vacunas no han escapado a esto y también son un negocio. Por ejemplo, Médicos Sin Fronteras ha hecho un informe en el que muestran que para países del tercer mundo se ha multiplicado el precio de las vacunas. Observamos que hay un mercadeo y un claro negocio, que han aumentado de precio y de dosis. Es un nicho enorme de mercado, un mercado seguro que reporta muchísimo dinero anualmente a las grandes multinacionales farmacéuticas.

¿Entonces no todas las vacunas que recibimos en nuestra infancia serían necesarias? ¿Cuáles pueden ser más dudosas o incluso peligrosas?

Las vacunas menos discutidas por la comunidad médica y científica son las más antiguas, son las más necesarias, las más seguras porque se conocen sus reacciones adversas... El problema son las que se están introduciendo en el mercado en los últimos años. De la vacuna del virus del papiloma no se conoce su efectividad, su eficacia está limitada a una serie de virus del papiloma humano, no a los más de cien que existen, y luego, en cuanto a su seguridad, es de la que más reacciones adversas graves se han notificado. Sobre la vacuna de la gripe se ha publicado en revistas de mucho prestigio que tiene una efectividad muy baja, y niveles de seguridad cada vez más dudosos. En torno a la vacuna de la varicela hay una polémica enorme. El Ministerio de Sanidad, que en este caso creo que lleva razón, dice no se debe vacunar a los menores de 12 años porque en la edad adulta puede haber un efecto secundario grave que es el herpes zóster. Se ha demostrado que vacunar a los menores de 12 años de la varicela evita 0,6 días de hospitalización, pero si los vacunas tienes 1,1 día de más de hospitalización por el herpes zóster.

¿Es posible evitar los efectos adversos que las vacunas tienen en algunos casos?

Las vacunas son medicamentos, y los medicamentos nunca son seguros al 100%, siempre pueden provocar reacciones adversas, que son minoritarias y suelen ser leves o moderadas, pero cuando una vacuna provoca una reacción adversa grave puede dejar a niños en silla de ruedas o causar la muerte. Con las últimas vacunas que se están introduciendo en el mercado habría que tener una farmacovigilancia especial.

Algunos efectos adversos se pueden evitar vigilando la composición misma de los medicamentos. Hay ciertos adyuvantes, como el aluminio, muy dudosos. Para empezar se podrían racionalizar al máximo los componentes para mejorarlos y que no hagan tanto daño. También se puede racionalizar el uso, la aplicación, los sistemas de vacunación masiva, para evitar efectos adversos.

Además, cuando se producen reacciones adversas graves, en nuestro país no hay un sistema de compensación, nadie se hace responsable. Los laboratorios echan balones fuera, la Administración sanitaria, la Agencia Española del Medicamento y los centros de farmacovigilancia los protegen sistemáticamente; los gobiernos, como ha hecho el de Asturias con el caso de Andrea, que murió por la vacuna del papiloma humano con 13 años, entorpecen la labor de investigación. Esas familias tienen que acudir a la justicia para investigar qué ha ocurrido. Todo esto se arreglaría con un reconocimiento de la Administración pública de que las vacunas pueden causar daños, y cuando se producen hay que investigarlos y, si ha habido una relación de causalidad, reconocerlo oficialmente y disponer de un fondo de compensación de daños como hay en otros países. Esto haría mucho bien a medio y largo plazo a los sistemas de vacunación porque el Estado estaría mandando un mensaje a la ciudadanía muy claro: “Vacunaos, que es por el bien de todos, pero si hay un error lo vamos a investigar, a admitir, y va a ser debidamente compensada la familia”. Creo que esto es de sentido común.

Has denunciado el “fraude del aluminio” en las vacunas. ¿En qué consiste?

Dos padres de familia perdieron a sus bebés tras vacunarse de todo lo que sus pediatras les dijeron. Los niños fallecieron de encefalitis, una reacción adversa minoritaria pero muy grave, en fechas bastante cercanas. Sus padres, que sospechan de la vacuna Infanrix, una quintavalente fabricada por GlaxoSmithKlein, enviaron los lotes de las vacunas a analizar en un laboratorio independiente, por separado y en diferente tiempo y forma, pero ambos hallaron que el aluminio, que es un coadyuvante, un potenciador de la actividad inmune de la vacuna, estaba presente en una cantidad hasta tres veces superior a la que anuncian la Agencia del Medicamento y el laboratorio en la ficha técnica. Lo hemos comprobado porque tristemente han muerto dos niños y dos familias han invertido un dinero en averiguar que eso es mentira. Nadie ha respondido por ello.

El aluminio es un producto tóxico y hay informes científicos que dicen que puede estar dañando el sistema inmune de algunos bebés, aunque sea un número muy pequeño. En el libro relaciono la toxicidad del aluminio con un nuevo síndrome, que desde 2011 se está acreditando científicamente, que se llama ASIA y describe daños en el sistema inmune provocados por los adyuvantes. Esos casos nos están dando una pista de lo que puede estar sucediendo con otras vacunas, sobre todo con la del papiloma humano, que lleva aluminio y es de la que más reacciones adversas y muertes a nivel mundial se están notificando.

¿Cómo pueden influir los conflictos de intereses de algunas asociaciones de profesionales en la elaboración de los calendarios de vacunación?

Los conflictos de intereses de las asociaciones profesionales de pediatras y médicos de familia, subvencionadas en mucho o en parte por laboratorios fabricantes de vacunas, muestran uno de los peores males de las medicina, y es la influencia que tiene la industria farmacéutica, a través de esos profesionales, en las grandes decisiones que afectan a la salud de las personas. Casi nadie sabe que en España hay dos calendarios de vacunación: el oficial del Ministerio de Sanidad, que desarrollan a su modo las comunidades autónomas, y uno que desarrolla la Asociación Española de Pediatría, que tiene graves conflictos de intereses con los laboratorios fabricantes de vacunas. El calendario oficial tiene menos vacunas que el de la Asociación Española de Pediatría. También tiene conflictos de intereses la Asociación Española de Vacunología, por ejemplo.

Otra herramienta de los laboratorios para influir en las decisiones globales sobre políticas sanitarias es el lobby. Con la vacuna de la varicela, cuando hace dos años el Ministerio de Sanidad decidió, desde mi punto de vista con buen criterio, sacarla de las farmacias y de su venta libre y mantenerla en los hospitales para casos especiales, el laboratorio Sanofi, fabricante de Varivax, empezó con su campaña de marketing del miedo, lanzó una demanda contra el Estado, movió a las asociaciones de pediatras a los que financia, se movió muy bien en los medios de comunicación para hacer campaña y a la Administración pública para que esa vacuna salga de nuevo a las farmacias. Tras una reunión con la Asociación Española de Pediatría, el ministro ha dicho que está pensando volver a sacar a la venta libre, a las farmacias, esta vacuna.

En cuanto a las puertas giratorias, por poner sólo un ejemplo, los más altos ejecutivos de la Agencia Española del Medicamento, que es la que debe hacer farmacovigilancia de las vacunas y de los medicamentos en general, en los últimos años, cuando han dejado sus puestos han pasado a trabajar en los grandes laboratorios farmacéuticos. Lobby, conflictos de intereses y puertas giratorias son las tres herramientas de la industria farmacéutica para imponer sus intereses sobre los de la salud pública general.

¿Se han inventado algunas enfermedades para hacer negocio con la venta de vacunas innecesarias? ¿Cuál es el papel de la Organización Mundial de la Salud?

Hay varios casos, y todos ellos tienen que ver con el marketing del miedo, que es la manera planificada, financiada económicamente por la industria farmacéutica, para crear estados de opinión general que tienen que ver con el miedo a una enfermedad, para vender sus productos. Con la vacuna del papiloma, para introducirla en el mercado se utilizó una campaña muy agresiva de lobby, de presión en las instituciones y los líderes de opinión mundial, y una campaña de marketing del miedo al cáncer del cuello de útero.

Otra campaña del marketing del miedo que fue un gran pelotazo económico en 2009-2010 es la gripe A. Nos anunciaron una pandemia que iba a matar a millones de personas y no existió, y sin embargo se vendieron las vacunas para la gripe A. Luego se ha demostrado científicamente que la vacuna no era efectiva, era prácticamente inútil, y posteriormente han aparecido efectos adversos como la narcolepsia, que está bien documentada en Irlanda, Reino Unido, Noruega, en los países del norte, donde se ha estudiado.

El tercer ejemplo es lo que está sucediendo con el ébola. Mata a mucha gente desde los 70 en África, pero eso no interesaba en Occidente. Cuando traspasa las fronteras en 2014 y llega a Europa y Estados Unidos es cuando se encienden las alarmas. Antes había 10 o 12 proyectos de investigación sobre el ébola para encontrar medicamentos, que no arrancaban porque no interesaba. Ahora curiosamente se ha pasado de 12 laboratorios a dos, los mayores fabricantes de vacunas, Sanofi y Glaxo, que han tomado las riendas en la búsqueda porque la OMS les ha dado el visto bueno legalmente para que a toda velocidad encuentren una vacuna, y aquí asoma un pelotazo económico. Investigar a toda velocidad un medicamento que tardas unos diez años en desarrollar conlleva que no prestes atención al aspecto de la seguridad. La vacuna de la gripe A la hicieron a toda velocidad, tuvieron prebendas legales muy fuertes porque en los contratos que firmaron los Estados a la hora de comprar la vacuna de GlaxoSmithKlein se eximía a la empresa de indemnizaciones por posibles reacciones adversas, y ahora el Reino Unido ha pagado 100 millones de euros por indemnizaciones. Esto también está pasando con el virus del ébola: detrás de una epidemia de verdad peligrosa, detrás de un problema sanitario verdadero, hay unos enfoques claramente mercantilistas que aprovechan una serie de empresas privadas y que impulsan algunas entidades supuestamente públicas.

Tags relacionados: GlaxoSmithKlein Sanofi Sanidad Vacunas
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comentarios

1

  • |
    Marga
    |
    Dom, 04/12/2015 - 12:16
    Adelante Miguel, libre e independiente. Si el mundo fuera como tu...
  • Miguel Jara
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