La Lista Falciani muestra el entramado de fraude fiscal y lobbies financieros
Caso HSBC: dos lobbistas detrás del escándalo

El caso Swissleaks vuelve a poner en la picota al banco británico. Su exdirector y exministro de Finanzas de Reino Unido, ha dimitido, y la Fiscalía suiza investigará si ayudó a cometer delitos fiscales.

, Diagonal
22/02/15 · 8:00
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Hervé Falciani en Madrid. / Dani Gago / DISO Press

Douglas Flint nunca ha llenado estadios. Nadie lleva una camiseta con la cara de Stephen Green. Sus nombres tampoco aparecen en la Lista Falciani y, sin embargo, son los principales afectados por la misma. Green, exministro de Comercio del Gobierno de David Cameron, fue director del banco The Hong Kong and Shanghai Banking Corporation (HSBC) durante la ‘fiesta’ que tuvo lugar entre 2006 y 2008, cuando el banco movió más de 180.000 millones de euros para ayudar a sus clientes a evadir sus obligaciones tributarias. Green ha sido obligado a retirarse del lobby TheCityUK, grupo de presión destinado a promover "buenas prácticas", es decir, a sostener el interés del sector financiero en Reino Unido.

Douglas Flint lo tiene más fácil. Básicamente, lo que tiene que hacer es capear el temporal. Es el actual presidente del banco, en 2013 cobró dos millones de euros por este trabajo y es un “extraordinario hipócrita”, en palabras del investigador independiente Nicholas Wilson, quien ha denunciado en el medio progubernamental ruso RT News el papel de Flint “tapando” prácticas criminales y fraudulentas cuando era director financiero del banco. Pero, de momento, al banco de Flint le ha bastado con reconocer que “los controles fallaron” y asegurar a Bélgica, el país más beligerante, que cooperará en la investigación.

La lista a la que ha tenido acceso el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación consta de más de cien mil nombres de 200 países. 

Este mes de febrero el mundo ha descubierto los nombres de algunos de los clientes del banco, mediante una técnica de goteo impulsada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y el periódico Le Monde. jefes de Estado, financieros, deportistas laureados, artistas de relumbrón, congregaciones religiosas, señores de la guerra, traficantes de armas o diamantes de sangre o simples testaferros, el impacto ha generado una corriente a favor de la investigación en distintos países que supone un descrédito sobre la imagen del HSBC solo comparable al escándalo que supuso la investigación por parte de EE UU de que el banco había sido cooperador en el lavado de dinero procedente del narcotráfico.

En España es el diario digital El Confidencial el que publica la relación de clientes de HSBC. Entre ellos, posibles defraudadores a los que el banco británico pudo ayudar a evadir impuestos. A partir de ahí, las autoridades de cada país han decidido qué hacer con una información... que ya tenían. A la investigación suiza, se junta la de otros países que, por lo general, se conforman con lo que puedan recaudar de los evasores pillados in fraganti. Es el caso de Brasil, último país que ha iniciado una investigación propia para determinar si ha habido fraude y lavado de dinero.

Francia ha recuperado aproximadamente 254 millones merced a las revelaciones de Falciani, Reino Unido alrededor de 180 y España 288. No está mal para las maltrechas arcas de los Estados europeos, pero es poco si se considera que la Comisión Europea estima que la evasión fiscal priva a los ciudadanos de un billón (con doce ceros) de euros anuales. El eurodiputado del grupo de la izquierda europea (GUE/NGL) Fabio de Masi considera que el caso HSBC muestra cómo los bancos ayudan a los “ladrones de impuestos contra la mayoría de ciudadanos de Europa”.

Posible prevaricación

El 13 de febrero, la Audiencia Provincial de Madrid levantaba el polvo en torno a un viejo caso relacionado con la Lista Falciani. Esa instancia obligaba al Juzgado de Instrucción número 37 a investigar a dos excargos de Hacienda: María Dolores Bustamante, exdirectora de Gestión Tributaria, y Carlos Cervantes, exdirector de Inspección, por un posible delito de prevaricación administrativa. El aviso lo había dado el Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) ya en 2010: la Agencia Tributaria se había saltado los trámites al recibir la Lista Falciani. En lugar de iniciar una investigación, envió una carta a los titulares de las cuentas en Suiza desveladas por el informático monegasco. El aviso benefició a la Hacienda española, que recibió casi 300 millones en concepto de cuotas y recargos. Pero podía haber sido más. José María Mollinedo, secretario general de Gestha, explica que en los delitos fiscales, además de las penas de prisión, la condena lleva una sanción que en el caso de las cuentas de menos de 50.000 euros es de entre el 75% y el 100% del dinero no declarado. En las cuentas con más importe las condenas pueden llegar hasta el triple de las cuotas correspondientes. La carta de Hacienda cortó de raíz con la investigación del caso, “entendemos que es algo más que un trato de favor, teniendo en cuenta los serios indicios de fraude y, sobre todo, las cantidades depositadas, que ya sugerían que se podían cometer varios delitos fiscales por buena parte de estos titulares”, dice Mollinedo.

HSBC habría ayudado a mover 180.000 millones de euros para el fraude fiscal y el blanqueo de dinero

En España, el escándalo ha obligado a Hacienda a anunciar una investigación para determinar el papel del banco: si los empleados del HSBC “estaban ofreciendo un instrumento a los evasores fiscales españoles”, es decir, si han cumplido un papel de “cooperadores necesarios” en la comisión de un delito. Pero Mollinedo cree bastante improbable que la investigación pueda afectar al banco, dado que no opera en España. No se espera, tampoco, una respuesta coordinada a nivel europeo. De Masi cree que HSBC “estaba protegida por [Angela] Merkel, [Jean-Claude] Juncker y compañía, que no hacen nada para terminar con los paraísos fiscales”. De Masi, además, explica que el poder de los lobbies financieros en Bruselas sigue empujando a favor de la corriente: “La industria financiera debería actuar de manera más humilde después de la crisis financiera, pero ahora reptan desde sus agujeros para pedir menos regulación”.

Así sucede estos días, cuando los principales bancos del mundo discuten sobre las nuevas reglas del sector y piden menos rigor en el colchón de reservas reales que los bancos tienen que guardar para evitar un nuevo desmoronamiento como el que dio lugar a la crisis de las hipotecas subprime. El lobby más agresivo a favor de la manga ancha, y el más poderoso en Bruselas, es el Instituto de Finanzas Internacionales, dirigido por Douglas Flint, presidente de HSBC, el hombre que nunca ha llenado estadios.

Investigaciones, multas y negociaciones

En el peor de los escenarios para sus intereses, el banco tendrá que volver a asumir una multa, como la que le impuso EE UU en 2012. En aquel trance, HSBC tuvo que pagar casi 2.000 millones de dólares para evitar una investigación por ayudar a sus clientes a lavar dinero del narcotráfico. En el episodio desatado por la publicación de nombres de la Lista Falciani, HSBC afronta una investigación de la Fiscalía suiza. Un paso sin precedentes en un país que basó su fama en el "secreto bancario" pero que se adapta a las necesidades actuales de las finanzas globales, en las que el fraude fiscal es perseguido y la evasión se basa en fórmulas no delictivas mediante vehículos como las españolas SICAV. Lo que la Fiscalía investigará es si el banco británico cometió un delito de “blanqueo de capitales agravado”. Además de Bélgica y Francia, Estados Unidos ha anunciado que reabrirá la investigación sobre el banco, y Argentina también ha anunciado medidas. HSBC es uno de los cuatro bancos que negociaron con Fondos Buitres las compras de deuda del país latinoamericano.Un negocio de millones de dólares. En ese tira y floja, Argentina ha presionado a HSBC a raíz del caso Falciani, pero el 20 de febrero levantaba las restricciones impuestas a la filial en el país del banco.

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