La casta de Podemos

Pablo Iglesias decía más o menos lo siguiente con referencia a las polémicas que han afectado últimamente a algunos de los dirigentes de su partido: “Quien ataca a Íñigo Errejón o a Juan Carlos Monedero me está atacando a mí”

, autor de 'Comprender la publicidad' y 'De la mercancía al signo/mercancía'
01/02/15 · 19:33
Juan Carlos Monedero en el mitin del 31 de enero. / David Fernández

En una de sus recientes intervenciones públicas, Pablo Iglesias decía más o menos lo siguiente con referencia a las polémicas que han afectado últimamente a algunos de los dirigentes de su partido: “Quien ataca a Íñigo Errejón o a Juan Carlos Monedero me está atacando a mí”. Con estas palabras, el secretario general de Podemos, además de hacer gala de un cierto e inconfesado caudillismo, estaba erigiendo un muro infranqueable que protegía frente a cualquier crítica los comportamientos, por muy discutibles que estos fueran, de sus colaboradores más próximos.

Dicho de otro modo: Pablo Iglesias estaba proclamando, sin duda sin ser plenamente consciente de sus palabras y llevado tal vez por el ardor de un momento, a los dirigentes de Podemos como casta.

No se trata de exigir a nadie pureza revolucionaria. No se trata de partir de un infantilismo izquierdista según el cual la dirigencia de una formación política debe diluirse hasta amalgamarse de manera inextricable con la masa de los militantes según las reglas de un puro e impracticable asambleísmo. Se trata, mucho más modestamente, de advertir ciertos vicios que en su origen pueden ser pequeños tics sin importancia, pero que pueden enquistarse hasta terminar por traicionar a la larga los nobles fines de los que se parte.
 

Pablo Iglesias proclamó, sin duda sin ser plenamente consciente de sus palabras y llevado tal vez por el ardor de un momento, a los dirigentes de Podemos como casta

En su libro Disputar la democracia, Pablo Iglesias se refiere con toda razón al proceso de corrupción según la cual los regímenes del “socialismo real” degeneraron en el gobierno de unas élites "prestas a entregarse a cualquier comprador". Y sin querer establecer comparaciones necesariamente odiosas, la pregunta es: ¿no es esta defensa de los dirigentes de Podemos en bloque, y erigidos finalmente en casta al margen de toda crítica, un indicio de que sus intereses podrían llegar a imponerse sobre los de la formación en su conjunto, poniendo de este modo en marcha –probablemente contra su propia voluntad- otro proceso de degeneración cuya trayectoria es, hoy por hoy, imprevisible?

Somos muchos, probablemente varios millones, los españoles que hemos depositado en Podemos las esperanzas del cambio que necesita con urgencia este país. Somos muchos, probablemente varias decenas de millones, los europeos que hemos saludado el reciente triunfo de Syriza en Grecia como el primer paso de una nueva trayectoria política que va a imponer los derechos de los ciudadanos frente a los intereses espurios de la élite que nos gobierna al servicio de unos poderes cuya hediondez los condena a permanecer en la sombra.

Por eso es tan importante que esa esperanza no se defraude. Por eso es tan importante advertir a los dirigentes de Podemos, comenzando por su líder, de unos comportamientos y unos puntos de vista discutibles que hay que abortar antes de que se enquisten.

Dicho con toda claridad: plantear a los dirigentes de Podemos como una casta, tal como ha hecho en la práctica Pablo Iglesias, es trazar una barrera entre ellos y el colectivo del partido que puede reproducir los vicios que están en el origen de la decadencia, ya sin posible vuelta atrás, de las formaciones clásicas.

Por ello es tan importante que Juan Carlos Monedero e Íñigo Errejón aclaren ante la opinión pública unos comportamientos que han abastecido de carnaza a los buitres de siempre. Por eso es tan importante que Pablo Iglesias medite sus recientes declaraciones y venza la tentación infantil de confundir a sus colegas de la universidad con los dirigentes de un partido que tiene toda la razón cuando acusa, a la minoría que nos gobierna, de casta.

Millones de españoles ilusionados estamos a la espera.

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comentarios

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    @MigAngulo
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    Dom, 02/08/2015 - 18:25
    El caso de el Sr. Monedero y Sr. Pablo Iglesias diré que son personas que no necesitan estar en la sombra, ya que no pertenecen a ninguna secta u orden de cualquier estilo y están sumamente cualificados académicamente (al contrario de algunos ministros que hemos tenido en esta democracia transitoria)  y con capacidad de llevar a cabo la tarea por la cual han sido elegidos. Si en el caso del Sr. Monedero existiese algún delito fiscal, de seguro ya estaría demandado en los tribunales de justicia por ello (al contrario de la gran cantidad de miembros de los partidos tradicionales que no dejan de salir a la luz sus robos al estado y que todavía los eligen representantes de esta nación).
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    Elena
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    Sáb, 02/07/2015 - 20:51
    Creo que es muy importante que en Podemos se administren dosis de humildad y de prudencia, sus dirigentes tienen que tener en cuenta que la ciudadanía de este país necesita tener una clase política que se ocupe de lo cotidiano, que no nos humille, que no se situe por encima del bien y del mal, que nos escuche, las plazas cuyo patrimonio reivindican, fue el espacio en el que surgieron las palabras que desenmascararon el cinismo de líderes que decían que gobernaban para la mayoría.
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    vukehihew
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    Sáb, 02/07/2015 - 08:26
    Monedero ya ha regularizado su situación con Hacienda. Vamos por buen camino...
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    Xele
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    Lun, 02/02/2015 - 03:16
    Quizá los lectores a los que se dirige Diagonal no se les presuponga menos amarillismo que los consumidores de los Masmedia, pero aun asi, veo que deberiamos ser mas contenidos a la hora de verter palabras gruesas y prostituir una palabra que esta siendo instrumento de cambio. A lo que Antonio caro llama "CASTA", en el 15M le llamabamos cuidarnos : "SI ENS TOQUEN A UNA, ENS TOQUEN A TOTES"... Y si simplemente, Podemos ha hecho una milicia politica en la que todas estan conjuradas por la libertad, y todos confian en todas para protegerse de Goliat. Y si desde la misma izquirda estuviesemos contribullendo al "cambalache" de los derrotados?!
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    Lun, 02/02/2015 - 01:23
    Antonio, intentemos no "estar a la espera". Tú escribes artículos y muchos opinamos en lugares como Plaza Podemos (http://reddit.com/r/podemos ), o en los Círculos y mil lugares más. Y además de votar a los dirigentes internos, incluido al secretario general, cada año como mínimo según los estatutos actuales, también tenemos los REVOCATORIOS, tanto para cargos como para decisiones. Aunque todos estos mecanismos están por ver y usar, y que el poder interno depende de mil intangibles más. Y además de estar vigilantes dando toques de atención; también construyendo nosotros, sin dejar todo el peso a "la cúpula". Esto es algo sobre lo que no oigo tanto, porque la mejor manera de que ellos sean menos atacados, y que no necesiten protegerse tanto, es construir más poder/herramientas/capacidad organizativa/capacidad discursiva fuera de la cúpula central, que hasta ahora ha sido muy central y muy cúpula por obvia necesidad. Y así no habrá que estar pidiéndolo todo "a los de arriba" para que nos den las cosas hechas. Eso solo no funciona bien, pero es la tendencia que tenemos. Cambiemos también nuestra forma de entender la política.
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    cayetano
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    Lun, 02/02/2015 - 00:44
    En el país de la corrupción delictiva, situar elementos de lucha política en la incoherencia ética, incongruencia programática, o la responsabilidad política por la acción de terceros, es elevar el listón muchos metros.  Dimitir por la sombra de sospecha que provoquen cualquiera de éstos elementos, aún más. Hasta el momento en el campo de la alternativa al bipartidismo, sólo ha dimitido para evitar la sombra de sospecha y por responsabilidad política, Willy Meyer por la pensión del parlamento europeo que participaba de SICAV en Luxemburgo. Quién quiera puede introducir la busqueda en Google de lo que Monedero dijo al respecto de dicha dimisión. Las otras dimisiones que se estan exigiendo y negando por sus recepteros, son también en IU, la de Angel Pérez y Gregorio Gordo como portavoces. E igualmente y con respecto a los ataques que recibe Tania Sánchez como cabeza de un sector de IU-CM, Pablo Iglesias los tacho como la parte de IU que defiende y es parte de la mafia de Madrid.   De momento a los portavoces de IU en el Aytmo. y Parlamento, se les puede criticar por brontosaurios, por haber sido parte de la dirección cuando Santín cometía atropellos en representación de IU, por oponerse a una visión abierta y generosa de la confluencia, pero lo que se les exige es dimisión por responsabilidad política, no por delito, ni por meter la mano. Con independencia de que simpaticemos o no con el sector que lidera Tania (quien suscribe simpatiza), y con independencia que la elección de Meyer como cabeza de lista no pareciera la más adecuada para IU, ni para cualquiera por la renovación que reivindica la calle, junto al cambio de métodos. El listón de la relación entre teoría y praxis revolucionario, fundada en el comportamiento ético que se exige a quién participa de política, difícilmente podría cumplirlo ciudadano-a alguno-a. Quién no ha pagado sin factura, o cobrado.  Quién no ha ..... ; los compañeros de PODEMOS deben ser conscientes de ello, nadie duda de su honorabilidad ni de su voluntad de lucha contra la corrupción.   Pero deben ser conscientes que trasladar la frontera de lo delictivo a lo inmoral, a lo incongruente, a la incoherencia, a la responsabilidad política, es colocar una barrera que probablemente no podrán saltar ni en la juventud de su organización.  Una barrera que hasta ahora sólo IU, con la dimisión de Willy Meyer primero, y ahora exigiendo la dimisión por responsabilidad política de Angel Pérez y Gregorio Gordo, están demostrando por la vía de los hechos que son capaces de abordar. Pese a que en el caso de IU-CM, podrían verse abocados a una ruptura o escisión en su organización. No es sólo una cuestión de tics de casta aristocrática ( también los parias son casta).   Es también una cuestión de escrúpulos al abordar el debate de la corrupción, sabiendo establecer tratamientos diferenciados entre: el delito o presunto, la responsabilidad política, la incongruencia programática, la responsabilidad ética y moral; pues de lo contrario se establece un totum revolutum en el que la ganancia de pescadores será para el discurso filofascista, que mete mierda en el ventilador y nos coloca a la misma altura a todos-as los-as ciudadanos-as.
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    Aaron
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    Dom, 02/01/2015 - 21:34
    Buenas! Sin querer malmeter, se podría achacar a este artículo un servilismo partidario que, de darse en otros medios, sería motivo de mofa. No me queda muy claro en que sección se enmarca, si es una editorial, una entrada de blog, una noticia, un artículo de opinión. Supongo que será esto último. Es honesto el que el autor deje claro su punto de vista, que él confía, se ve que hay fe y se deja claro.&nbsp; Lo que me espina es que se de una de cal y quince de arena. Se le acusa de un vicio paralelo a los partidos tradicionales, pero se dan explicaciones y justificaciones en su nombre...&nbsp;<span style="color: rgb(60, 61, 60); font-family: Georgia, Times, 'Times New Roman', serif; font-size: 16px; line-height: 22px;">&nbsp;sin duda sin ser plenamente consciente de sus palabras y llevado tal vez por el ardor de un momento.</span>
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    Dom, 02/01/2015 - 20:07
    Podemos como fenómeno de masas tiene que tener y tiene sus caras visibles. Que sean ejemplares ahora, que tengan las manos limpias y que no se las tengan pensado ensuciar es lo mínimo que se les puede pedir. Ejemplaridad hacia un nuevo modelo de sociedad... cuál? eso es lo que nos queda por ver. De momento, lo que está claro (por parte de tod@s) es que no quieren al PP. Esperanza, ilusión... cambiemos la realidad.
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