Nunca más en nuestro nombre

Defender la libertad es detener el odio. Todo el odio. Inmediatamente y sin excusas.

, escritora
09/01/15 · 10:45

El pasado 7 de enero dos atentados similares dejaron un reguero de muertos en el mundo: 37 personas en Saná, 12 más en París. El primero pasó casi desapercibido en Europa. El segundo parece haber abierto un espacio de irrealidad insoportable donde todo se viene abajo y el clima post 11-S del “nosotros o contra nosotros” emerge a cada instante. El “nosotros” incluye, por una lógica deductiva siniestra, a la Europa laica, la libertad de expresión, la democracia y la civilización. El “ellos” incluye todo lo demás en una especie de conjunto indisociable: lo que ni es Europa, ni es laico, ni es libre, ni demócrata, ni civilizado. La encrucijada recuerda dolorosamente la falsa dicotomía que proponía el hijo Bush para iniciar una guerra contra el terror en la que seguimos inmersas. La opinión pública se ha convertido en un western donde indios y vaqueros sacan pecho e increpan, amenazantes: ¿tú, con quién estás?

La urgencia de desmontar el binomio

La realidad es demasiado compleja para dejarse atrapar en un titular, un twit o una caricatura. Demasiado para resumirse en un artículo. El espacio de expresión y de pensamiento que se ha tragado la polarización sigue existiendo y es urgente ocuparlo. Ese lugar desde el que es posible la defensa la libertad de expresión y el derecho a la vida, la condena del terror y la afirmación rotunda de que ni los asesinos ni la sátira islamófoba, homófoba, racista y sexista de Charlie Hebdo representan el mundo al que aspiramos. Un espacio que se niega a legitimar el discurso que asocia la libertad con una Europa que en la práctica la secuestra a cada paso, deteniendo a anarquistas, reprimiendo manifestaciones, cerrando medios de comunicación incómodos. Y bombardeando en nombre de la democracia o financiando grupos terroristas siempre y cuando maten en lugares lejanos a personas con nombres que no sabremos y que, en tanto que ni se nombran, no existen.

Es urgente parar el ruido y negarnos a alimentar una guerra que no se puede ganar, sino solo perder de infinitas maneras

El shock que ha supuesto ver la barbarie llamar a nuestra puerta, tener muertos con nombre y apellido, conlleva el terrible riesgo de una respuesta visceral y sinsentido que nos lleve a caminar la senda misma que los terroristas nos ofrecen en su sangrienta bandeja. Rechazar el terrorismo es hacer frente común e inquebrantable con sus víctimas, todas ellas, la mayoría de las cuales resultan ser personas musulmanas en el mundo entero. Víctimas directas de un terrorismo que no queremos ver hasta que nos hiere y víctimas también de la ira islamófoba que se cultiva en Europa sin reparo alguno, desde los partidos políticos nacional-católicos y laico-beligerantes, así como desde infinidad de medios de comunicación que surfean alegremente entre la libertad de expresión y una incitación al odio que, lejos de ser gratuita, pagamos todos y todas a un precio desmesurado.

La banalidad del mal

Tras la aterradora jornada del 7 de enero necesitamos un tiempo de duelo que, desgraciadamente, no tenemos. Es urgente parar el ruido y negarnos a alimentar una guerra que no se puede ganar, sino solo perder de infinitas maneras. La islamofobia es el antisemitismo del siglo XXI. Se está construyendo de la misma espantosa manera, en un calco histórico alarmante. Testimonio de una época que aún es la nuestra, Hannah Arendt nos advierte de la banalidad de un mal camuflado en pequeños gestos cotidianos, en las oportunidades perdidas de oponernos a los mandatos, en las veces que seguimos la corriente, que simplemente nos dejamos llevar. Arrastrar. El abismo que se abre ante nosotras se constituye de esa mezcla fatal de ira e indiferencia por el destino de nuestra conciudadanía musulmana, abocada al fanatismo de los que se apropian de su identidad y de su creencia, y abocada al desprecio de las que nos proponemos laicas y civilizadas mientras alimentamos el odio hacia “los otros”. Hacia nosotros y nosotras.

Tenemos la oportunidad de demostrar que hemos entendido algo de nuestra historia reciente. Infinidad de asociaciones y personas musulmanas se han posicionado ante el terror sin dilaciones. Los terroristas no las representan. No en su nombre. Es el momento crucial de que el resto de la ciudadanía, las que no somos musulmanas, las que decimos defender las libertades, la vida, la alegría, el derecho a estar, a ser, a construir, lo digamos también bien alto: la islamofobia tampoco será en nuestro nombre. El fascismo que se justifica en el delirio sangriento de unos cuantos, el que busca explicaciones racionales para responder a la barbarie con más barbarie, no podrá hacerlo en nuestro nombre. No pasarán. No permitiremos que vuelvan a pasar. Defender la libertad es detener el odio. Todo el odio. Inmediatamente y sin excusas.

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comentarios

11

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    Carmelilla
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    Sáb, 01/17/2015 - 13:45
    Copio un comentario leído en facebook porque me parece sencillo y perfectamente claro: lo que los humoristas de Charlie Hebdo hacían no justifica su asesinato. Pero su asesinato tampoco justifica lo que hacían. Estoy de acuerdo, bajo la bandera de "libertad de expresión" no se puede justificar todo, sino tendríamos que estar en la calle pidiendo la inmediata liberación de Dieudonné.http://www.elmundo.es/internacional/2015/01/14/54b62726268e3e2a0a8b456b.html Si Charlie se podía reir de los muertos de Egipto o de las niñas secuestradas por Boko Hram, Dieudonné ha de poder reírse los muertos de Charlie!!! Mi opinión: un límite razonable de la libertad de expresión debería haber prohibido la edición de ciertos números de Charlie y también los espectáculos antisemitas de Dieudonné. Y sino hay que permitir los dos...
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    María Gómez Garrido
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    Lun, 01/12/2015 - 22:38
    Brigitte, mil gracias por tus reflexiones y por ayudarnos a parar el ruido. Sólo me cuesta aceptar un pequeño detalle  (no lo he ocultado estos días y entiendo que estarás ya cansada de este debate): acusar al Charlie Hebdomaire de islamófobo. El argumento de la ofensa razonable por las sátiras de la revista tiene el peligro de que resulta delicado dónde establecer los límites del humor o la ironía aceptable y la que no lo es. Para que podamos entenderlo mejor: Lo coherente sería entonces retirar de la circulación un libro titulado "Porno burka". Pues por más que tratemos de explicar que su contenido se refiere a las paradojas de la sociedad occidental, ante una identidad islámica herida, unir las palabras "porno" y "burka" puede fácilmente representar una ofensa. Un juego de palabras que quizás sólo nos podemos permitir desde nuestro privilegio de mujer blanca occidental. El problema es que entrar en la lógica de establecer aquello sobre lo que es posible hace humor, y lo que no, paradójicamente, supone aceptar un espacio de cierre, donde no caben tampoco los matices. Habrá que ir a las raíces profundas que hacen a una identidad (colectiva) sentirse herida; o mejor dicho: qué violencia estamos ejerciendo para que se construyan estas identidades heridas. Pero no mirar en la acción del humor la causa directa de ese daño. En todo lo demás, totalmente de acuerdo, compañera.
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    tomas a. d.
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    Dom, 01/11/2015 - 22:52
    Uuuff,Charlie no es racista,y los que creen lo contraria no han entendido nada de nada,tengo simpatias hacia la publicacion , creo que TODAS las religion y demas chucherias deberian costearse sus perrogativas
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    Jaro
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    Dom, 01/11/2015 - 20:59
    A la autora: deja de escribir mamarrachadas basadas en haber visto cuatro fotos de Charlie Hebdo en internet, por favor, y documéntate un poco antes. Por ejemplo leyendo esto: http://blogs.mediapart.fr/blog/olivier-tonneau/110115/charlie-hebdo-letter-my-british-friends
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    piruleta
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    Dom, 01/11/2015 - 10:21
    Las viñetas eran racistas, la falda era demasiado corta.    
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    Antonio
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    Dom, 01/11/2015 - 04:04
    Hay comentarios cojonudos. Destiláis un anticatolicismo&nbsp;de alta graduación. &quot;Es cierto que critican a la iglesia católica y a los fascistas&quot;...como si solamente por eso se les pudiera salvar o dejar de salvar. Es decir, si critican lo que no os gusta bien, si tocan a vuestra madre, entonces seguro que están satirizando con mentiras y mitos y represión y fascismo y toda esa larga serie de apelativos ya desgastados por los panfletos del tres al cuarto. Creced ya de una vez: &quot;<span style="color: rgb(60, 61, 60); font-family: Georgia, Times, 'Times New Roman', serif; font-size: 15.5555562973022px; line-height: 22px;">Defender la libertad es detener el odio. Todo el odio. Inmediatamente y sin excusas.&quot; TODO el odio, amigos. Creed, al menos, aquellas cosas que proclamáis como ciertas.</span>
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    Sáb, 01/10/2015 - 12:04
    &quot;Muchas reacciones ante el atentado no sólo se han solidarizado con las víctimas, sino que justifican la línea editorial de la revista y su&ldquo;libertad de expresión&rdquo;. La verdad es que Charlie Hebdo fomenta elracismo contra la gente musulmana. Una de sus portadas, por ejemplo,titulada &ldquo;Las esclavas sexuales de Boko Haram enfadadas&rdquo;, lleva un dibujo de niñas preñadas, gritando &ldquo;&iexcl;No toquen nuestras ayudas sociales!&rdquo;. Es cierto que también critican a la iglesia católica y a los fascistas, pero esto no quita el hecho de que fomentan mentiras y mitos acerca de una minoría oprimida y reprimida como es la población musulmana en Francia.&quot; <a href="http://enlucha.org/articulos/apuntes-tras-el-ataque-a-charlie-hebdo-no-a-la-islamofobia/#.VLD9y3aCGKB">http://enlucha.org/articulos/apuntes-tras-el-ataque-a-charlie-hebdo-no-a-la-islamofobia/#.VLD9y3aCGKB</a>
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    María Victoria Rodríguez Peña
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    Sáb, 01/10/2015 - 10:22
    Me gusta el artículo en cuanto evidencia la asimetría en la indignación, por qué unas victimas duelen más que otras. Acierta al alertar sobre los peligros de la islamofobia, pero a su vez a mi parecer se equivoca al calificar a Charlie Hebdo de Islamófobo. Es esencial que el calificativo de islamófobo realmente lo apliquemos a realidades que lo ameriten, si no, el poder de alerta y de denuncia de la palabra se va desvaneciendo y perdiendo intensidad. No cualquier crítica a las realidades del pueblo musulmán puede ser considerado Islamofobia, mucho menos una crítica a la religión, no podemos confundir a las personas con su religión. Por el temor que nos genera la islamofobia no podemos lentamente permitir que los límites de la libertad de expresión se diluyan, entre otras cosas porque no creo que estemos dispuestos a declinar nuestra necesidad y deseo de criticar al catolicismo cuando es sexista, homófobo y demás, y si, si hacemos imposible hacer sátira de una religión, esos mismos argumentos serán tomados por los obispos, el opus dei y un largo etcétera para censurarnos cuando tengamos algo que decir respecto de las arbitrariedades que cometen, es un arma de doble filo.&nbsp;
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    Sáb, 01/10/2015 - 02:24
    Las potencias del cristiano Occidente lleva los últimos años asesinando impunemente a MILLONES de musulmanes, sin más razón que ampliar su poder en el mundo, continuando con su mentalidad colonial con los países más pobres. &iquest;Y ahora nos vamos a escandalizar por haberse tomado ellos una mínima revancha?
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    Carmelilla
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    Vie, 01/09/2015 - 12:56
    Gracias Brigitte por poner un poco de sentido común en este caos de desconcierto y odio manipulado y teledirigido desde los diferentes fanatismo, el que se autodenomina islámico y el que se autodenomina laico-democrático. Ambas denominaciones son falsas!
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    angeles rodriguez dorta
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    Vie, 01/09/2015 - 12:47
    Totalmente de acuerdo: hay que defender la libertad pero huir de la islamofobia