Primer Festival de las Resistencias y las Rebeldías contra el Capitalismo
Compartir el dolor y empezar a mapear un mundo en resistencia

El festival recorre México herido recopilando espejos, sembrando rebeldías y compartiendo dolores y rabias.

, San Cristóbal de las Casas (Chiapas, México)
07/01/15 · 14:52

Se abrieron las puertas del auditorio y salió en tromba la gente que se había agolpado adentro durante los dos últimos días del primer Festival Mundial de las Resistencias y las Rebeldías contra el Capitalismo. Eran las instalaciones del CIDECI- Universidad de la Tierra de Chiapas (México), un centro de formación atípico. Se daba por clausurada la compartición que convocaran el Ejército Zapatista (EZLN) y el Congreso Nacional Indígena (CNI), que recorrió durante 13 días la geografía de este México herido.

El final de esta etapa se sintió --como viene siendo habitual en los eventos convocados por el EZLN y el CNI-- más como una apertura que como una clausura. Llovieron propuestas, ideas, espacios abiertos y dispuestos para empezar a “reconstruir entre los de abajo aquello que los de arriba han destruido”. Se denunció, y se recordó a los diversos presos políticos (Mario Luna, de la tribu Yaqui, conectó en directo desde la prisión “obviando los barrotes que nos separan”), los territorios en riesgo por los “proyectos de muerte neoliberal”, se escuchó el relato de luchas nacionales e internacionales que solían seguirse de gritos, aplausos o silencios de dolor.

La ruta de los espejos

En las diversas sedes conectadas mediante una caravana de autobuses que jugaban a elongar el tiempo, el lugar de honor del Festival fue tomado por los Padres y Madres de Familia de los estudiantes asesinados y desaparecidos en la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa (en el Estado de Guerrero). Entre las cinco sedes participaron unas 1.300 delegadas del CNI (de 28 pueblos y 20 Estados de la República mexicana) y casi 3.000 simpatizantes y adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona (de 42 países distintos).

El recorrido inició el 21 de diciembre, en la comunidad de Xochicuautla (Estado de México), amenazada por megaproyectos. Siguió en Amilcingo (Morelos), para pasar al festival cultural de la Ciudad de México los días de Navidad. Después se trasladó a Monclova (Campeche) repitiendo la dinámica de las dos comunidades anteriores: compartir los dolores y clamar para “que retumbe por todo el mundo el eco de nuestras resistencias”. Para terminar bajando al sureste zapatista, en Oventik, para fin de año y clausurar con una macroplenaria de acuerdos y conclusciones en el CIDECI en San Cristóbal de las Casas.

La voz del EZLN entre la niebla

Desde hace 21 años los zapatistas celebran su alzamiento el día 1 de enero. En esta ocasión, entre la niebla del caracol en Oventik, se celebró un acto cívico donde pudo escucharse la voz del EZLN a través del Subcomandante Moisés. “No hay una respuesta sola, no hay un manual, no hay un dogma. Hay muchas respuestas, muchos modos, muchas formas”, comentó el portavoz del EZLN. El CNI añadió: “No están solos. Somos ustedes. Son nosotros”. Siguió la música de Los Originales de San Andrés (banda de corridos que narra las efemérides zapatistas), mientras bailaban las Bases de Apoyo Zapatistas, los y las adherentes a la Sexta.

El fin del año zapatista, también, celebra una apertura más que un cierre. Una oportunidad que inició con un grito de “¡ya basta!” en 1994 y ahora sigue construyéndose y ampliándose. En este camino son pocos y raros los momentos de clausura. Los normalistas de Ayotzinapa anunciaron al EZLN que también quieren hacer sus escuelas normales rurales entidades autónomas; “hasta no ver, no creer” contestó el Sub. Moisés. Hay que volver al trabajo. Abrir puertas. “La lucha es para siempre” comentó un delegado del CNI en Campeche.

De la Amazonía al sureste mexicano

El festival contó con la presencia de Domingo Ankuash, representante de la nacionalidad Shuar de la Amazonía ecuatoriana, que lucha contra la explotación minera en su territorio. “Somos un pueblo que cree en sus derechos territoriales, cree en su dignidad y en su libertad y defiende su generación, cree en su autonomía y en su autodeterminación”, destacó el líder indígena, que consiguió llegar a Chiapas tras encontrar diversas trabas de la embajada mexicana para otorgarle el visado. Ankuash, opositor a la política del Gobierno ecuatoriano, alabó el trabajo del EZLN por su unidad de acción en defensa de los pueblos mayas. Ante el CNI, el portavoz Shuar exclamó que “somos hijos de los guerreros, mantenemos la resistencia de nuestros padres y abuelos en América y el mundo, la tierra es nuestra madre y a la madre ni se la vende ni se la compra”.

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