Ruty Ferrera
pacifista y madre de Uriel, objetor de conciencia israelí
"Uriel está en la cárcel por defender al pueblo palestino"

Jóvenes objetores de conciencia al ejército israelí mantienen una posición de defensa de los derechos del pueblo palestino. Hablamos con la madre de uno de ellos.

, @AlexAnfruns
26/11/14 · 7:50
Ruty Ferrera, pacifista y madre de Uriel, objetor de conciencia.

Cada año, al terminar la escuela secundaria, unos cuantos jóvenes israelíes suelen juntarse y redactar una carta que transmiten al Primer Ministro y al ministro de Defensa, en la cual expresan su negativa a servir en el ejército. Dicen que son pacifistas y que se oponen a la ocupación, al trato desigual y a la opresión al pueblo palestino tanto en Cisjordania como en Gaza. Además, rechazan la discriminación contra los palestinos con ciudadanía israelí. Uriel, un joven ortodoxo de diecinueve años, nacido en Beer Sheva, es uno de ellos. Como al resto de objetores en su situación, el Estado hebreo no le reconoce el derecho de rechazar la instrucción militar. A pesar de ello, un importante movimiento antibelicista ha irrumpido en la quinta potencia militar. La activista por la paz Ruty Ferera encarna la lucha por la objeción de conciencia y por los derechos de su hijo: el pasado 17 de noviembre, Uriel fue recluido en una prisión militar por la décima vez consecutiva.

¿Qué les sucede a los chicos y chicas israelíes que rechazan hacer el servicio militar obligatorio?

Cada uno tiene una fecha para presentarse en la base militar y comenzar su servicio militar. Si son asmáticos, o tienen otra enfermedad crónica quedan exentos del ejército por un problema de salud. Hay jóvenes que apelan a problemas psicológicos...que no siempre son reales. Sin embargo, en el caso de los jóvenes sin problemas de salud físico, emocional...ese mismo día son juzgados en la base militar y en el acto son encarcelados en una prisión militar.

"Uriel decidió no participar en el ejército para ayudar al pueblo palestino, para que sea liberado"

¿Cuanto tiempo les espera en prisión?

Desde 20 hasta 28 días, aunque hay casos de hasta 40. Cuando finaliza ese periodo de encarcelamiento, el mismo día reciben una carta para volver a presentarse al servicio militar. Y así se repite un ciclo de entrar y salir. Es lo que esta viviendo Uriel, que se presentó de nuevo diciendo que él es objetor de conciencia, que está en contra de la ocupación y de la opresión del pueblo palestino. Que no quiere aprender a manejar armas y no quiere saber absolutamente nada del sistema militar. Y obviamente que tampoco quiere participar en la guerra ni tener ningún papel, aunque sea civil, dentro del ejército.

Hasta el día de hoy ¿cómo ha vivido esos juicios militares?

El primer encarcelamiento de Uriel fue muy difícil, muy duro para él. Sufrió mucho, ya que, por ejemplo, se negó a vestirse el uniforme militar para los prisioneros. Entonces estuvo en una celda incomunicado y recibió mucho acoso y violencia verbal, incluso violencia física. Estuvo rodeado por cinco o seis soldados que le gritaban y se burlaban de él. Lo arrastraron por un pasillo hasta una celda incomunicada. Cuando salió estaba emocionalmente muy débil. Entonces evaluamos si pedía una comisión en la que le evaluara emocionalmente.

¿Reclamaron ustedes esa comisión para evaluar su situación ?

Si, pero él insistía en que sólo necesitaba unos días para descansar y recuperarse de todo lo que había vivido aquellos días". Y volvió a ingresar en prisión. Lo mismo pasó con los siguientes periodos, con noches de insomnio y temores de que lo agredieran. Aquella situación coincidió con los últimos ataques de Israel sobre Gaza. Entonces él se dio cuenta de que estaba rodeado de jóvenes llenos de patriotismo. Aquellos jóvenes presos estaban allí simplemente por no cumplir alguna orden, y no como él: por negarse a entrar en el ejército.

¿Cómo se encuentra ahora Uriel?

Ahora se siente mucho mas fuerte para enfrentarse a esos juicios sin temor de que le agredan nuevamente. Lo ha ido superando con el paso de estos meses.

¿Como definiría el trato que dispensan las autoridades de Israel hacia esos jóvenes?

Es un verdadero acoso. Israel no respeta el derecho a la objeción de conciencia. Buscan amedrentarlos para que el joven decida finalmente que prefiere ingresar en el ejército y no estar de nuevo preso. Sin embargo, son jóvenes con un nivel de conciencia y de responsabilidad política y social muy alto. Es muy raro que el ejército logre ingresarlos al servicio militar. En general, el objetor de conciencia lo tiene muy claro y aunque esté preso una, dos o diez veces, no cambiará esa postura. Más bien todo lo contrario.

¿Cuál es la reacción de las familias?

Hay que tener en cuenta que no todas las familias aceptan que su hijo o su hija sean objetores de conciencia. Vivimos en una sociedad muy militarista. Desde que el niño o la niña nace, los padres desean que vayan al ejército. Cuando sus hijos se oponen, no todos los padres les acompañan ni les comprenden. Hay el ejemplo de otro chico encarcelado, también tiene 19 años. En su caso tiene un hermano que ha estado sirviendo en el ejército durante los ataques sobre Gaza. Si nos paramos a pensarlo, sus padres tenían a un hijo por un lado guerreando en Gaza, ¡y a otro hijo preso por objetor de conciencia!

¿Qué lección podemos sacar de la situación de su hijo?

Uriel decidió no participar en el ejército para ayudar al pueblo palestino, para que sea liberado, para que por fin pueda tener su propio estado con dignidad. A su manera, está luchando para terminar con la opresión y la ocupación del pueblo palestino que empezó hace décadas.

¿Confía en que pronto será excarcelado?

Su encarcelamiento es momentáneo. Algún día dejará de ser preso, saldrá, seguirá con su vida, irá a la universidad, estudiará, se casará, tendrá una familia, una profesión y tendrá su propia vida. Pero cuando esté libre, lo más probable el que el pueblo palestino siga estando cautivo y ocupado. Por eso insisto en una cosa: ésta no es la causa de Uriel Ferera, el objetor de conciencia israeli, sino la causa del pueblo palestino. Del mismo modo que nosotros tenemos derecho a la felicidad, queremos que nuestro bienestar no esté sustentado sobre el sufrimiento de otro pueblo.

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