tecnopolítica
Digidemocracia

Dos meses después de que se anunciara su inicio, finaliza la Asamblea Ciudadana de Podemos, marcada por una intensa participación telemática. El artículo radiografía el uso de las nuevas tecnologías en formaciones como la mencionada o en procesos como Guanyem

18/11/14 · 11:06

Según la empresa de análisis de la influencia de las redes sociales PeerReach, el Estado español es el tercer territorio del mundo en cuanto a penetración de Twitter. Por “penetración” entienden, en este caso, el porcentaje de internautas de cada país que utilizan la red de microblogging. Catorce de cada 100 usuarios españoles emplea el servicio del pajarito azul. Y en España, el 42% de aquellos que utilizan más Twitter son adolescentes, según la misma fuente. En este sentido, el Estudio Anual de Redes Sociales elaborado por la asociación que representa el sector de la publicidad y de la comunicación digital al Estado, IAB Spain, muestra que entre los años 2009 y 2011 el uso de las redes al Estado español se disparó, creando el ecosistema que producirá el ciclo de protestas del 15M. Es en este contexto y a partir de estos elementos donde tiene lugar el fenómeno de las formaciones políticas que cuestionan la orden bipartidista establecido.

“La explosión del movimiento entre los años 2011 y 2012 mostró como las redes permitían tomar el espacio urbano y cuestionar los bloqueos y los silencios mediáticos”, explica Javier Toret, licenciado en psicología por la Universidad de Málaga y exactivista del colectivo Democracia Real Ya, que el 15 de mayo de 2011 convocó la manifestación que acontecería el punto de partida del movimiento objeto de estudio. Por “prácticas tecnopolíticas” hay que entender las formas de intervención política que se llevan a cabo mediante aplicaciones de la nube. Toret, además, es parte del estudio DataAnalysis15M de la Internet Interdisciplinary Institute de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), que desde el año 2011 documenta las intervenciones tecnopolíticas surgidas al paraguas de este fenómeno. “Desde el 2013 ha habido una evolución de las prácticas digitales desarrolladas a partir de los límites por el que hace el uso de herramientas para la organización colectiva al rescoldo del 15M”, sigue el investigador, “como en base a las nuevas necesidades organizativas de los partidos en red o de los experimentos institucionales que surgen del clima del movimiento”. Javier Toret sitúa en este grupo el Partido X, Podemos y la plataforma barcelonesa Guanyem.

El fenómeno Podemos

El pasado 25 de mayo, la formación encabezada por el académico Pablo Iglesias irrumpía con cinco eurodiputados al Parlamento europeo. Acontecía, de este modo, la cuarta fuerza política en número de votos de la cita electoral. En no mucho más de cinco meses, este grupo lograba más de 1.200.000 votos sin una estructura consolidada en las calles y con una campaña muy centrada en las redes sociales. No es de extrañar, pues, que según un estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publicado el pasado julio, este grupo tuviera un apoyo muy significativo entre las jóvenes que, a las elecciones generales de 2011, todavía no tenían edad legal para votar: un 23'8% del segmento. Y es que el uso de Twitter está muy extendido entre los adolescentes, según PeerReach.

Pero después de las elecciones, el uso de estas aplicaciones no ha decaído. Miguel Arana, parte del equipo de redes sociales del nuevo partido, destacaba el uso de Plaza Podemos, basada en el software Reddit y que cuenta ya con más de medio millón de usuarios únicos. “Lo utilizamos tanto para compartir propuestas, noticias, opiniones o para abrir debates como para realizar entrevistas colectivas que permiten una comunicación continua mediante la etiqueta de Twitter #PreguntaAPodemos”, explica. Arana asegura que el uso de esta aplicación «marca una diferencia radical con cualquier proceso similar existente a cualquiera otro partido».

El miembro de la nueva formación añade que, actualmente y a pequeña escala, también trabajan con otras herramientas como Loomio, un software con el cual asistir grupos y organizaciones en procesos de toma de decisiones colectivas. “Este instrumento lo empleamos para acabar con algunas dinámicas letales que se producen a las asambleas y para generar espacios más inclusivos, donde la gente que no puede participar físicamente lo pueda hacer de otra forma, además de ofrecer transparencia real y total sobre el partido”, afirma Miguel Arana, que pone como paradigma la Asamblea Ciudadana de su grupo como un ejemplo de participación a gran escala mediante herramientas telemáticas. A mediados de septiembre, cerca de 120.000 personas se habían inscrito para participar, según el coordinador del equipo técnico de Podemos, Luis Alegre Zahonero. Esta asamblea ha presentado sus resultados el 15 de noviembre, dos meses después de haberse convocado, con más de 250.000 personas inscritas.

Límites y horizontes

Javier Toret, pero, que también asiste técnicamente la plataforma Ganamos, señala algunos límites experimentados en cuanto al uso de estos instrumentos. “El patrocinio de infraestructura centralizada y sin seguridad como la de Facebook o Twitter, la insuficiencia de herramientas alternativas para organizarnos o la falta de instrumentos de debate y deliberación colectivas” lo traen a concluir que hay diferentes modelos y formas de crear y provocar la participación, la organización, la comunicación y la movilización. “No sólo herramientas, también protocolos, procesos y espacios de participación. En esta área todavía tenemos que experimentar mucho, pero queda claro que la democracia que estos procesos de articulación de alternativas municipales quiere construir tiene que ampliar los mecanismos de sondeo, propuesta, cogestión y decisión de la ciudadanía”, acaba.

Y es que el uso de las redes sociales por parte de formaciones políticas que aspiran a gobernar ciudades y países enteros puede ser el punto de partida de nuevos paradigmas de democracia que, hoy por hoy, no podemos ni llegar a imaginar.
 

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