El crecimiento del UKIP y la derechización de la política en el Reino Unido

Desde 2010, y en especial desde las últimas elecciones europeas, el UKIP se ha convertido en una referencia inevitable en la derecha británica.

, Londres / Reino Unido
07/09/14 · 8:00

Las elecciones generales de 1997 le trajeron un desastre por partida doble al Partido Conservador. La dominación de los tories que abarcó largos períodos del siglo XX llegó al final. Por aquel entonces, el Conservador era un partido patriótico e interclasista que no enfrentaba grandes retos por parte de ningún partido situado a su derecha. Aunque los conservadores prometían un rápido retorno al poder, la realidad iba a ser muy distinta. Las elecciones de 1997 no sólo transfirieron el poder a los laboristas, quienes iban a consolidarlo durante los siguientes 13 años, sino también sirvieron de estreno al Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP por sus siglas en inglés) otro partido conservador. A pesar de la retórica euroscéptica y anti inmigrante de los conservadores, que les ayudó a lograr la victoria electoral en 2010, el UKIP consiguió desvelar sus vulnerabilidades y cuestionar su monopolio en la derecha británica.

El UKIP ha recorrido un largo camino desde las elecciones de 1997. Alan Sked, quien fundó el partido en 1993, recientemente renegó de su propia creación, alegando que se había convertido en un “monstruo de Frankenstein”. 

Sked, un profesor de Historia Internacional en la prestigiosa London School of Economics, acusó al líder actual del UKIP, Nigel Farage, de destruir la credibilidad intelectual que le dio al UKIP en los años 90. Aseguró que el manifiesto del partido en ese entonces declaraba que UKIP era una organización liberal, tolerante y no sectaria, y que no reconocía la autoridad del Parlamento Europeo. Lamentó: “Ellos quitaron lo de los prejuicios contra las minorías legales y, en cuanto me fui, todos decidieron marcharse al Parlamento Europeo y reclamar sus dietas”.

Embolsarse los salarios europeos, sin ni siquiera atender las sesiones, es una de las muchas contradicciones atribuidas al UKIP. A pesar de la categórica negativa de su cúpula directiva, existe una percepción generalizada de que UKIP es un partido xenófobo.  En los últimos meses, entre otras cosas, varios candidatos del UKIP han comparado el Islam con el Tercer Reich, sugirieron que Lenny Henry, un comediante que hace campaña por una mayor representación de las minorías étnicas en los medios de comunicación, emigrara a un “país negro”, se refirieron a los países en desarrollo como “la tierra bongo bongo” y culparon de las inundaciones del invierno pasado a la aprobación de la ley del matrimonio gay.

Xenofobia

Desde el partido argumentan que las declaraciones incendiarias de algunos de sus  miembros, muchos de los cuales fueron seguidamente suspendidos o expulsados, no reflejan al conjunto del partido. Un análisis más detallado muestra que UKIP es más complejo de lo que parece.

Según las encuestas electorales, UKIP tiene más apoyo de la clase trabajadora que cualquier otro partido en Inglaterra: la mayoría de sus votantes son hombres blancos de edad mediana que experimentan privaciones económicas y que se sienten rezagados y traicionados, tanto por los tories como los laboristas. Es un partido que disfruta de un apoyo de una generación que carece de las herramientas para adaptarse a la nueva situación económica, no sabe encontrar su lugar en la sociedad moderna y se siente completamente privada de representación y desconectada de la vida política.

Según las encuestas electorales, UKIP tiene más apoyo de la clase trabajadora que cualquier otro partido en
Inglaterra: la mayoría de sus votantes son hombres blancos de edad mediana que experimentan privaciones económicas y que se sienten rezagados y traicionados

Los votantes del UKIP también se sienten denigrados por los medios de comunicación liberales de todos los lados del espectro político, que, debido a su constante crítica del partido, han presentado al electorado del UKIP como racista, regresivo e ignorante. UKIP aprovechó con destreza esta tensión, presentándose como una verdadera expresión de las preocupaciones de la clase trabajadora, en oposición a la condescendiente élite metropolitana.

Nada más lejos de la realidad. Todavía, el partido no ha ofrecido soluciones a los males que afectan a la clase obrera británica: la generalizada privatización de los servicios públicos, una crisis de la vivienda y el desempleo. La salida de la Unión Europea y un control más estricto de la inmigración han sido promovidos como un remedio mágico para todos los problemas.

La atención otorgada a estas dos cuestiones ha colocado al UKIP entre otros partidos derechistas que están surgiendo en toda Europa. A nivel nacional, también ha provocado un giro a la derecha, en particular entre las filas conservadoras. Al presentar a los tories como una parte de la élite política que no entiende las preocupaciones de la gente de la calle, UKIP les ha obligado a adoptar una postura aún más conservadora para retener su base electoral. De hecho, David Cameron, el líder de los tories, se ha pasado la mayor parte de su mandato combatiendo la amenaza de UKIP, prometiendo unos controles de inmigración más estrictos, un referendum sobre la salida de la UE y enfatizando el papel de la religión cristiana en la vida pública.

Al explotar el descontento popular, UKIP ha utilizado las cuestiones candentes de la integración europea y la
inmigración para obtener apoyo y presentarse a sí mismo como una encarnación de las luchas de la clase trabajadora
El aumento de la popularidad del UKIP significa que, irónicamente, las políticas que distanciaron a los conservadores de su competencia más izquierdista en 2010 y que aseguraron su victoria electoral, han vuelto para atormentarles. Al explotar el descontento popular, UKIP ha utilizado las cuestiones candentes de la integración europea y la inmigración para obtener apoyo y presentarse a sí mismo como una encarnación de las luchas de la clase trabajadora. Frente al deterioro de las condiciones de vida de la mayoría de la población, es muy probable que el partido siga floreciendo, a pesar de tener apenas 13% del apoyo popular. UKIP no sólo seguirá alimentando el debate público, sino también contribuirá a un giro aún más derechista en la política británica.

+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

Tienda El Salto