el desempleo entre los jóvenes se sitúa en un 54%
Garantía Juvenil: por la senda de la precariedad

Las sucesivas respuestas normativas al paro juvenil en los últimos años han profundizado tanto en la temporalidad como en la precarización del empleo.

, profesora de Derecho del Trabajo en la Universidad de Valencia.
21/07/14 · 11:40
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La evolución de la tasa de desempleo juvenil se ha ligado, como la tasa de desempleo general pero con cotas mucho más elevadas, a los momentos de crisis económica. Entre 1977 y 1985 la tasa de paro juvenil (de 16 a 24 años) se elevó del 12% al 54,3%; la siguiente cifra récord la alcanzó en el año 1994, llegando al 42,6%, y finalmente en el año 2013, cuando alcanzó el 57,7% en el mes de diciembre. En mayo de 2014 la tasa de desempleo juvenil se ha situado en un 54%.

La línea actual empeora al añadir modalidades contractuales orientadas a permitir la explotación temporal sin control

Las sucesivas respuestas normativas a este fenómeno han transitado, desde 1977, por la senda de la contratación temporal. Los datos de la evolución del mercado de trabajo confirman esta apreciación. Desde la reforma laboral de 1984, la tasa de temporalidad de los trabajadores más jóvenes (entre los 16 y los 19 años) se elevó hasta el 90%, manteniéndose entre ese porcentaje y el 80% hasta la actualidad. Centrándonos en el periodo reciente, fijando el comienzo de la crisis económica de 2008 como punto de partida, se observa que las medidas adoptadas por los gobiernos del Partido Socialista y del Partido Popular respecto del desempleo juvenil han mantenido y profundizado la línea del fomento del empleo mediante la precarización del mismo.

Quince reformas laborales

En particular, el conjunto de normas que afectan a la contratación de jóvenes resultado de la política de empleo del Partido Popular entre los años 2012 y 2014 se encuadra totalmente en esta vía. Nótese que podemos sumar quince reformas laborales de consistencia desde el año 2012, las más importantes realizadas mediante el uso intenso y abusivo de la figura del real decreto-ley. De esta manera, el fomento para la contratación de jóvenes se asienta en dos pilares, que de facto han provocado una rápida devaluación de los costes de la mano de obra juvenil.

En primer lugar, se ha sacrificado el derecho de las y los jóvenes a la estabilidad en el empleo y se han creado figuras contractuales que empeoran sus condiciones laborales. En este sentido se orienta la creación de figuras como el contrato de apoyo a los emprendedores; la elevación de la edad máxima, la reducción de las garantías de formación y la posibilidad de encadenar contratos de formación y aprendizaje; el contrato de primer empleo joven que permite la realización de contratos temporales sin causa para los menores de treinta años; la reducción de los límites temporales para el contrato en prácticas; la autorización a las empresas de trabajo temporal para realizar contratos de formación y aprendizaje y de prácticas o la autorización a estas empresas para que funcionen como centros de formación para la cualificación profesional.

En segundo lugar se está procediendo a una sistemática reducción de los ingresos al sistema de Seguridad Social que corresponderían a los empresarios, y en este sentido se orienta la creación del contrato a tiempo parcial con vinculación formativa, de la llamada tarifa plana y de toda la batería de reducciones que se han incluido en el RDL 8/2014 de 4 de julio donde se afirma poner en marcha el llamado “Sistema Nacio­nal de Garantía Juvenil”.
 

Desde la reforma laboral de 1984, la tasa de temporalidad de los trabajadores más jóvenes se elevó al 90%

Con este sistema se pretende elevar el nivel de empleo juvenil utilizando los fondos recibidos para ello de la Unión Europea. La alta tasa de desempleo juvenil entre los 28 Estados miembro, 23,5% en 2013, provocó que el Consejo Euro­peo aprobara en ese año la llamada “Garantía Juvenil”, cuyo objetivo es garantizar “que todos los jóvenes menores de 25 años reciban una buena oferta de empleo, educación continua, formación de aprendiz o periodo de prácticas en un plazo de cuatro meses tras acabar la educación formal o quedar desempleados”. Para ello se elaboró una Iniciativa de Empleo Juve­nil, de la que podrán beneficiarse las regiones europeas con tasas de desempleo juvenil superiores al 25%. El requisito para recibir los fondos europeos era presentar antes de finales de 2013 un Plan Nacional de Implantación de la Garantía Juvenil.

Tras la presentación de este plan, la Unión Europea ha puesto a disposición del Estado español 1.887 millones de euros, para cuya ejecución se ha desarrollado el Sistema Nacional de Garantía Ju­ve­nil aprobado por el RDL 8/2014. Como se ha señalado, las medidas fundamentales desarrolladas en esa norma, que además contiene una profusa regulación de la constitución de un fichero de datos de personas jóvenes que ni estudian ni trabajan, se mantienen en el establecimiento de numerosos beneficios empresariales para la contratación de jóvenes.

En su conjunto, las medidas enunciadas no son novedosas. Una buena parte de ellas son un revival de las ya aplicadas durante los años 80 que dieron como resultado las lamentables tasas de desempleo y de temporalidad de las personas menores de 25 años, abonando una situación de subempleo juvenil y de precarización. Sin embargo, la línea actual se empeora al añadir por aluvión una serie de modalidades contractuales orientadas a permitir la explotación temporal sin control de la mano de obra juvenil. El sumatorio de ambas medidas permite al empresario beneficiarse doblemente, por la bonificación derivada de la contratación y por la reducción de gastos derivada de la precariedad del propio contrato, pero ni crea empleo neto (induce al efecto sustitución) ni por supuesto crea empleo decente.

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comentarios

1

  • |
    Patricia, A.A.
    |
    22/07/2014 - 8:18pm
    Brillante una vez más tu trabajo, lamentable el mensaje que transmite el gobierno mediante todas y cada una de las medidas que está tomando en materia de empleo.
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