El periodo de los ‘troubles’ sigue presente
Irlanda del Norte y la paz defectuosa

Crisis tras el arresto del líder del Sinn Féin por su presunta participación en un crimen.

, Barcelona
26/05/14 · 8:00
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Gerry Adams reunido con las familias de los muertos en la masacre de Ballymurphy. / Sinn Fein

El peso de la historia ha vuelto a caer sobre el norte de Irlanda. El proceso de paz de la región evoluciona año tras año e intenta pasar página de un pasado de intenso conflicto armado que polarizó y enfrentó a la población nacionalista irlandesa contra el Ejército del Reino Unido y la mayoría unionista de ascendencia británica. Aun así, más de 15 años después de la firma de los Acuerdos de Vier­nes Santo, el recuerdo del período de los Troubles (1969-1998) sigue muy presente. A principios de mayo, la detención de Gerry Adams, histórico líder del Sinn Féin –antiguo brazo político del IRA Provisional– y miembro del Par­la­mento de la República de Irlanda por este mismo partido, abrió una nueva crisis política que puso en peligro el frágil equilibrio de las instituciones de poder compartido por ley en Belfast.

El dirigente republicano, para muchos una figura clave en el lento transcurso de conversaciones que culminó con los acuerdos de paz, estuvo arrestado durante cuatro días en una comisaría del Servicio de Policía de Irlanda del Norte (PSNI). Allí se le interrogó sobre su presunta implicación como comandante del IRA en la orden de secuestro y ejecución de Jean McConville, una mujer residente en Belfast Oeste que en 1972 desapareció cuando un grupo de militantes del IRA la raptó de su casa al considerarla una informante del Ejército británico. Treinta y un años más tarde se encontraron los restos de su cuerpo entre la arena de una playa del condado de Louth, en la República de Irlanda.

Las sospechas del PSNI sobre Gerry Adams se basan en el registro de grabaciones del Boston College, al que la Policía pudo acceder. En un proyecto de investigación histórica sobre los Troubles, la universidad americana entrevistó a viejos activistas del IRA que acusaron al líder republicano de diseñar la estrategia para borrar del mapa a Jean McCon­ville, viuda y madre de diez hijos. A los pocos días de ser liberado sin cargos, Adams publicó un artículo en el periódico The Guardian donde negaba todas las acusaciones: “Soy ino­cente de cualquier participa­ción en el asesinato de McCon­ville”.  El Sinn Féin vio en el arresto de su presidente una conspiración de personas dentro del PSNI que querían debilitar al partido poco antes de la celebración de las elecciones europeas y municipales de finales de mayo. Las críticas a los métodos de la policía y las insinuaciones del Sinn Féin de retirarle su apoyo encendieron las alarmas.

PSNI y Sinn Féin

El PSNI, fundado a partir de los acuerdos de paz con el fin de incluir en su seno a los miembros de la población católica, no recibió el respaldo del Sinn Féin hasta 2007. La posibilidad de que el partido dejase de apoyar a las fuerzas de seguridad habría bloqueado las instituciones de autogobierno compartido que el Sinn Féin ocupa junto al Partido Unio­nista Democrático. Adams, sin embargo, declaró poco después de su liberación que su organización mantendría por ahora el apoyo al PSNI. El cuerpo de policía liberó al político republicano sin cargos, aunque la decisión final sobre si se le procesa o no dependerá de la Fiscalía.

La tensión que ha desencadenado el arresto de Adams, el recuerdo de la muerte de Jean McConville y la controversia sobre cómo afrontar el caso han puesto de relieve las dificultades de la sociedad del Ulster para tratar la herencia de un pasado manchado de violencia que aún es traumático para muchas personas. Según las declaraciones a DIAGONAL de John Paul Lederach, profesor y especialista en construcción de paz, mediación y resolución de conflictos que participó como mediador en el proceso de paz irlandés, “en Irlanda del Norte hay una enorme contraposición de intereses e impresiones sobre el contenido del pasado, con interpretaciones del conflicto armado que varían según los grupos que representan a la comunidad católica y protestante. Mientras unos creen que la detención de Gerry Adams es una nueva muestra de discriminación y persecución contra la población nacionalista, los sectores unionistas creen que se tiene que llevar el caso hasta el final”.

No obstante, muchos creen que la justicia está jugando sucio al fomentar investigaciones de crímenes que cometió el IRA y a su vez no revisar los casos de asesinato perpetrados por grupos paramilitares protestantes o el Ejército británico, responsables de masacres que han quedado impunes. En este sentido, poco antes del arresto de Adams, el Estado británico declaró que no revisaría la matanza de 11 civiles que sus militares cometieron el 1971 en Ballymurphy.

Los casos de 3.000 de las cerca de 3.500 víctimas mortales que dejó el conflicto armado aún están por resolver. Para muchos expertos, la situación actual requiere la creación de algún nuevo mecanismo efectivo para lidiar con el pasado que mantenga en pie el proceso de paz y haga sentir a la población que se ha hecho justicia. “En los Acuerdos de Viernes Santo sólo se hicieron esfuerzos para finalizar con la violencia armada. No se trabajó para acabar con la división y fomentar la reconciliación. Se evitó la recuperación de la memoria y no hubo ni recono­cimiento ni reparación sufi­ciente a las víctimas. Como se hizo en Sudá­frica, en Irlan­da sería interesante que se promo­viera una Comi­sión para la Paz y la Reconciliación que ayudara a esclarecer el pasado y a construir un consenso”, opina Lederach.

Denuncian al Gobierno británico por 33 crímenes

Las famílias de las 33 víctimas mortales de los ataques explosivos que el grupo paramilitar protestante Fuerza de Voluntarios del Ulster (UVF) cometió en Dublín y Monaghan en 1974 comunicaron el pasado miércoles que denunciarán por ello al Gobierno británico. Hasta el día de hoy no se ha acusado ni condenado a nadie por su autoría. En 2003, una investigación independiente concluyó que la UVF recibió ayuda de las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia británicos en Irlanda del Norte.

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