Valery Alzaga
Organizadora laboral y miembro de la coalición sindical Change To Win
“En crisis hay que pasar de ser defensivo a ser ofensivo”

Alzaga señala como pasos necesarios a dar por los sindicatos el paso de los “servicios” a la “organización” y las campañas a largo plazo.

, Redacción
14/05/14 · 8:00
Edición impresa
Valery Alzaga estuvo en Madrid durante las jornadas El rapto de europa. / Álvaro Minguito

Muchos sindicatos no están queriendo entender que hay que cambiar. Es momento de que los liderazgos sindicales se miren en el espejo y hagan lo correcto y, si no, la presión de lo que está pasando va a dar pautas para un cambio”, afirma Valery Alzaga. “Nosotros estamos ahí para transmitir qué tipos de estrategia están funcionando”.

Alzaga es activista y organizadora laboral. Forma parte de la rama europea de Change to Win, una confederación de sindicatos estadounidenses interesados en procesos de organización de bases y planificación de campañas que tiene como antecedentes los movimientos sociales de los 60 y 70 en EE UU, la lucha por los derechos civiles y contra la segregación racial, y el trabajo de organizadores comunitarios como César Chávez, líder campesino estadounidense impulsor de la Asociación Nacional de Trabajadores del Campo, o Saul Alinsky, referente de la organización comunitaria.

Propiciar la ayuda mutua

“Vinimos a Europa para conseguir apoyo de los sindicatos europeos en las luchas de los trabajadores de limpieza y de seguridad privada en Estados Unidos, que eran todos subcontratados”, explica. El objetivo era sindicalizar a trabajadores de estos sectores, pero algunas de las compañías más importantes, como Securitas o G4S, tenían su sede en Europa.

Hicieron campañas para lograr acuerdos globales, coordinando acciones en las ciudades más importantes a nivel europeo o estadounidense. “Pedimos apoyo a los sindicatos, sobre todo europeos, pero tampoco estaban bien organizados porque no eran sectores de prioridad para ningún sindicato, así que, cuando les pedimos apoyo, nos dijeron: ‘Más que apoyarles, por qué no vienen ustedes a apoyarnos a nosotros a crear campañas como las suyas’. Fue así como empezamos la colaboración con sindicatos que quieren aprender a crear su propio modelo de organización, pero también a compartir el conocimiento que se acumulaba, un conocimiento open source que cada cual adaptaba a sus necesidades y fuerzas”, cuenta Alzaga.

La idea era, por un lado, ayudar a los sindicatos europeos para que en el futuro les devolvieran la ayuda. “Si los estándares sindicales más altos, que son los de Euro­pa, se van a la porra, eso afecta a todo el mundo. Los intereses de los trabajadores americanos están relacionados con la debilidad o fuerza, especialmente de los sindicatos europeos”, señala.

Relata cómo los sindicatos empezaron como movimientos sociales, como “toda una estructura de oposición, nacieron en la lucha”. Después se institucionalizaron, se hicieron más rígidos y empezaron a prestar servicios. “Eso es lo que ahora se enseña al trabajador, a ser un individuo que necesita apoyo porque es vulnerable. ¿Qué tipo de mensaje político es ése?”. Según Alzaga, el cambio en los sindicatos debe dirigirse a abandonar este perfil de “sindicato de servicios” para volver a ser un “sindicato organizado”. ¿Pero cómo?

“Tenemos que ver dónde somos débiles y estudiar al enemigo. Los recortes no vienen sólo de las patronales, vienen de políticas de derecha, y tenemos que entenderlas de manera muy profunda, entender cómo funcionan ellos para conseguir que la campaña incida en lo que ellos están haciendo, no hacer sólo huelgas y manifestaciones fuera de un edificio pensando que eso es suficiente, cuando las relaciones de poder son mucho más complejas en la economía contemporánea”, explica Alzaga. Y advierte de que, en breve, llegará a Europa un nuevo obstáculo a la organización sindical ya existente en Estados Unidos, donde las patronales están aprendiendo a romper el trabajo sindical, asesoradas por las llamadas unions busting companies (‘revientasindicatos’).

“Las relaciones de poder se han multiplicado y hay que entender cada industria de una manera profunda, funcional y práctica para saber dónde incidir, dónde presionar, y desarrollar nuestra capacidad como think tank, tener investigadores, compartir estrategias, pensar, proyectar, tener planes a diez años... Todo ese tipo de cosas que los sindicatos no hacemos bien, no porque no podamos, sino porque tal vez no ha sido una manera tradicional de hacer nuestro trabajo, porque no lo necesitábamos, y hoy sí”.

Como ejemplo de este tipo de organización, Alzaga cita la campaña Justice for Janitors (Justicia para los Conserjes), una movilización que empezó en 1985 y en la que ella trabajó desde 1999, que consiguió unir a más de 225.000 limpiadoras y vigilantes, muchos de ellos en situación irregular en el país, en 29 ciudades de Estados Unidos y Canadá. Desde entonces, han ido consiguiendo mejoras en sus condiciones laborales. “Esta campaña tuvo la cualidad de que fuimos capaces de entender que no era suficiente con hacer una huelga a las compañías subcontratadas, porque el dinero no venía de ahí, el dinero venía de las inmobiliarias, multinacionales y demás, en cuyos edificios estaban trabajando. Eso, como estrategia, era innovador en ese momento. Hicimos una cartografía social y organizamos desde dentro y fuera del trabajo para que se tomara conciencia colectiva, que la gente tuviera la confianza de que los vecinos les apoyaban, la iglesia les apoyaba, los estudiantes les apoyaban, aunque fueran indocumentados”.

Valery Alzaga subraya también el éxito de la campaña llevada a cabo por los trabajadores de los restaurantes de comida rápida en Estados Unidos. “Se han ido dando huelgas en las ciudades más importantes, pero se han replicado porque hay una potencia virtual”, subraya tras señalar que la lucha de estos trabajadores se ha realizado sin contar con un sindicato.

Ahora, frente al nuevo panorama laboral, marcado por la subcontratación, temporalidad y precariedad, Alzaga subraya la necesidad de reconsiderar las formas de organización e incidir en temas como “la renta básica, el famoso living wage o salario mínimo. Hablar de cómo tenemos que renegociar a nivel sindical, pero también a nivel social”. Para ello, señala como básico que los sindicatos vuelvan a ser “los trabajadores organizados, y eso es “un trabajo de reconstrucción muy fuerte que conlleva planes y muchos recursos”.

 

Tags relacionados: laboral número 222 Sindicatos
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

Tienda El Salto