entrevista I rubén ruiz ramas
Ocho claves para entender el conflicto en Ucrania

El especialista en Rusia y Europa del Este Rubén Ruiz ofrece algunas pistas para no perderse en un conflicto agravado tras la anexión de Crimea y las revueltas en el este del país.

, Redacción
11/05/14 · 8:00
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Opositores ucranianos el pasado mes de enero en Kiev. / Santi Palacios

La intervención de las tropas ucranianas en los primeros días de mayo para acabar con los levantamientos en las regiones del sur y el oriente del país han vuelto a traer los tambores de un enfrentamiento armado a las puertas de la Unión Euro­pea. “Aunque algunos accesos a las ciudades han sido cortados por milicias rebeldes que desafían la autoridad del Gobierno central y en las últimas semanas ha habido enfrentamientos entre estos grupos y el Ejército ucraniano, que ha contado con la colaboración de los paramilitares del Pravy Sektor o Sector de Derechas, todavía no se puede hablar de una guerra civil”, explica a DIAGONAL Rubén Ruiz Ramas, profesor de Ciencia Política de la UNED y autor del libro de próxima publicación Ucrania: crisis, revo­lución y desintegración. Claves de un conflicto. Este investigador ofrece a lo largo de esta entrevista algunas claves para entender la escalada del conflicto.

Tres escenarios
Si fracasan las negociaciones

Si no se retoman los acuerdos de Ginebra, donde se acordó una federalización del país, el desarme de las milicias irregulares y el desalojo de los edificios ocupados, nos podríamos encontrar con tres escenarios bélicos. El primero: una confrontación bélica que, sin la intervención exterior, se convertiría en un conflicto congelado, como los que se dieron en varias ex repúblicas soviéticas cuando se desintegró la URSS, donde no ha habido un bando ganador, pero en un territorio dado se instituyó un poder que fue reconocido por el resto de países, garantizando su autonomía de facto con respecto al Gobierno central, pero no formalmente. Es el caso de Osetia del Sur, Abjasia o el Trandsniéster.

Un segundo escenario sería una guerra abierta con la participación directa de tropas rusas y en donde la OTAN decida no intervenir, aunque sí abastecer con armamento y asesoramiento al Ejército ucraniano. Ha­bría algún tipo de intervención con unidades de élite, con ejércitos privados como Blackwater, pero no una intervención directa de la OTAN contra las tropas rusas.

En el tercer escenario, la OTAN sí intervendría ante la participación de tropas rusas en el conflicto. Un enfrentamiento en una guerra caliente, con consecuencias totalmente impredecibles, es impensable, sobre todo después de que en 50 años de Guerra Fría no hubiera ni un sólo enfrentamiento directo entre las dos potencias. La OTAN nunca se va a meter en un enfrentamiento directo con Rusia en Ucrania, incluso en el caso de que Rusia decidiera invadir el este del país.

Orgullo de potencia
No en mi patio trasero

Es más fácil para todos nosotros a la hora de entender este tipo de conflictos asimilarlo a la Guerra Fría. Mu­chas personas y organizaciones políticas quieren de nuevo recuperar ese manual de interpretación de los conflictos internacionales para tener más o menos resuelta nuestra propia interpretación de lo que está ocurriendo. Pero no estamos en un proceso semejante a la Guerra Fría, donde dos potencias con pretensiones globales –por ahora Rusia es una potencia regional– confrontaban dos cosmovisiones económicas, políticas totalmente diferentes.

Realmente, ciertos sectores de la izquierda se equivocan al ver en Rusia un actor antifascista o en Putin un nuevo líder al que seguir desde nuestros postulados. Nada más lejos de la realidad. Lo que estamos viendo es un enfrentamiento entre potencias por el control de una zona tangente. Estados Unidos tiene más intereses de seguridad; la Unión Europea, más intereses comerciales.
Hoy asistimos a una situación muy similar a la del último tercio del siglo XIX y principios del siglo XX, antes de llegar a la Primera Guerra Mun­dial, en el que hay un panorama dividido en áreas del influencia, un número reducido pero plural de potencias enfrentadas entre sí, con lógicas imperiales. Producto del legado de la Guerra Fría a veces tendemos a justificar acciones imperialistas en aquellas potencias más afines, pero esos mismos comportamientos los rechazamos cuando es EE UU quien realiza las mismas políticas.

Hay que entender que prácticamente el 80% del territorio actual ucraniano pertenecía al imperio ruso desde tiempos inmemoriales. Para Ru­sia, en su comprensión de sí misma como una gran potencia, Ucrania es el país central más importante de su órbita, un eslabón fundamental en su proyecto de unión euroasiática. Y, por supuesto, en el caso de Crimea, mantener su presencia militar en la base de Sebastopol era fundamental a nivel geoestratégico, era un casus belli. A Rusia no se la iba a sacar de Crimea si podía evitarlo... No se hizo con ella cuando no tenía fuerza, en los 90 y a principios de los 2000, cuando Rusia estaba muy débil, cuan­do se produjeron aquellas humillaciones a las que se refería Putin en la declaración por la que anexionaba Crimea. Hay que entender que la identidad nacional de Rusia está ligada a la comprensión de Rusia como una potencia mundial.

El discurso nacionalista y a la vez victimista de Putin hizo que recuperara en los últimos años los índices de popularidad habituales, después de llegar a las últimas elecciones con los niveles más bajos de aceptación.

¿Por qué ahora?
Factores detonantes

Hasta ahora en las regiones del sur y el oriente del país, la mayoría de la población se percibía como ucraniana, pero, al mismo tiempo, perteneciente a la “civilización rusa”. En el occidente del país esto no es así: hay una identidad nacional europea y eslava, donde se construye el nacionalismo ucraniano en oposición al ruso. Partiendo de aquí, en las regiones orientales se produjo un gran rechazo a todo lo ocurrido desde noviembre en Kiev, con el derrocamiento de Víc­tor Yanu­kóvich. Este hecho fue interpretado como una incapacidad del resto del país para tener un presidente que procediera del este [Yanukó­vich nació en Donetsk]. Al no otorgar legitimidad al nuevo gobierno, se produjo un vacío de poder.

En este contexto, en marzo de este año sobrevino la crisis de Crimea. La interpretación generalizada en el este del país es que hubo un acuerdo tácito: Crimea es para Rusia y el Gobierno de Kiev va a ejercer un control casi absoluto del Estado sin tener en cuenta a las regiones. Otro factor fue la absoluta falta de capacidad del Estado para hacer frente a la crisis en Crimea. Un último factor detonante es la salida de Crimea del censo electoral: sin los votos de Crimea, un candidato oriental, como podía ser Yanu­kóvich, está demográficamente inhabilitado para ganar unas elecciones. Se presentó un escenario de ahora o nunca. Esto ha acelerado el proceso separatista.

Una serie de errores del Go­bierno provisional también ayudó. Uno de ellos fue la firma acelerada del tratado de asociación con la Unión Europea o la exclusión en el Go­bierno provisional de las fuerzas políticas que representaban a las regiones orientales. De 20 ministros que hay en el Gobierno únicamente dos vienen del conjunto de las regiones surorientales, que representan a más de 20 millones de habitantes, de los 40 millones que tiene Ucrania. Otro error fue retirar el status de idioma oficial que tenía el ruso, aunque luego se restituyó cuando empezó la crisis de Crimea. Y, por supuesto, el protagonismo que ha tenido la ultraderecha, tanto en el Gobierno como en el propio movimiento de Euromaidan. El Gobierno provisional no sólo no les retiró el apoyo en su momento, sino que les ha dejado actuar con bastante manga ancha.

¿Qué viene luego?
¿Rusia se está expandiendo?

En estos momentos, Rusia no está apostando por mantener un proceso de expansión, sino, más bien, dejar claro que a partir de ahora, de este proceso de fortalecimiento que se ha producido en la última década, Rusia va a dejar de ser esa potencia que no podía decir ‘no’ en su ámbito de influencia. Y lo va a dejar claro con el discurso y también con las acciones. Con las acciones contundentes, que hasta ahora nos parecían monopolio de EE UU y sus aliados, como es la entrada de tropas y la ocupación militar, Rusia ya ha dejado muy claro que ella también lo va a hacer. No es lo mismo si Rusia lo tiene que hacer fuera de su tradicional zona de influencia, por ejemplo en Libia, donde no tiene capacidades para participar en unas operaciones en las que occidente se podría oponer, pero sí las tiene en su zona tradicional de influencia. 

Presencia de la ultraderecha en Euromaidan
Un grupo de organizaciones estudiantiles, sindicatos, de la sociedad civil de carácter más liberal, fue el que convocó la primera movilización contra la decisión de Yanukóvich de no firmar el acuerdo de asociación con la UE. En los dos primeros días de movilización no había neonazis ni grandes partidos parlamentarios en la plaza. A partir de ahí, los grandes partidos se unieron a la protesta y al final de esa primera semana se producen las primeras cargas importantes. Ahí es cuando entraron masivamente los colectivos ultraderechistas. Son colectivos marginales, pequeñas células, pero actuando todos juntos fueron muy efectivos controlando la plaza. El Sector de Derechas se convirtió en el ‘músculo’ del movimiento. Durante las primeras dos semanas, el Sector de Derechas se dedicó a atacar sistemáticamente a las organizaciones que ha­bían sido claves en la convocatoria y en las primeras jornadas del Euromaidan. En diciembre y enero sólo quedaban en la plaza los grandes partidos opositores y la ultraderecha.
 

¿Quiénes lideran las protestas en el este del país?
En Crimea, al margen de algunos colectivos locales, el propio Putin ha reconocido que eran soldados regulares del Ejército ruso los que ocuparon Sebastopol. Sin embargo, a día de hoy no hay una presencia masiva de tropas rusas en las regiones orientales de Ucrania. Al margen de algún tipo de asesoramiento, lo que sí hay son ciudadanos rusos que han ido a luchar y también grupos paramilitares de Crimea que ahora están luchando en Donestk, en Lugansk, Odessa, en distintas regiones... Los que empezaron las tomas de edificios institucionales eran grupos ultranacionalistas rusos; de hecho, algunos de ellos eran miembros de grupos neonazis, como Unidad Nacional Rusa. Pero luego se fueron sumando veteranos de la guerra de Afganistán, distintos activistas de distintas organizaciones que ya comprenden a distintas organizaciones políticas y sociales como el Partido Comunista y otras formaciones de raíz rusa con presencia local.
 

La posición de Estados Unidos en el conflicto
Estados Unidos ha tratado de ganar terreno en Europa. Quizá ha calculado mal cuál iba a ser la respuesta rusa y ha generado un problema en un momento de la Administración Obama en la que no pensaba dedicarle tanto tiempo a un conflicto en el Este de Europa. Ellos estaban pensando en dedicarse a afianzar su posición en Asia, intentar solidificar la posición de Japón, Corea del Sur, y los propios EE UU en Asia, una política de contención hacia China, que realmente es la gran potencia alternativa a EE UU en el siglo XXI, y no Rusia. ¿Qué ocurre? Que EE UU no tiene tanto que perder en un hipotético conflicto en el corazón de Europa. Las interdependencias que existen entre Rusia y la UE no existen con EE UU, el intercambio comercial es mucho más bajo, incluso a nivel financiero, y está muy lejos de sus fronteras. Esto se traduce en que la posición de EE UU y la OTAN tiende hacia una posición de sanciones más fuertes y agresivas que la línea de la UE.

Cronología de un conflicto

NOV. 2013

EUROMAIDAN. Miles de personas toman la plaza Maidan de Kiev en protesta por la negativa del presidente ucraniano, Víctor Yanukóvich, de firmar el acuerdo de asociación con la Unión Europea. Entre cargas, la ultraderecha y los grandes partidos de la oposición se adueñan de la plaza.
 

FEB. 2014

CAE YANUKÓVICH... Y CRIMEA. El 22 de febrero cae el Gobierno de Yanukóvich. Ante el vacío de poder, grupos armados toman las instituciones de Crimea. Tras un referéndum, el Gobierno de Putin firma un acuerdo de adhesión, por el cual Crimea pasa a ser parte de Rusia. 
       

MAYO 2014

OFENSIVA. A principios de mayo, el Ejército ucraniano inicia una ofensiva para recuperar el control de las zonas orientales donde los rebeldes prorrusos reclaman autonomía. El 2 de mayo, un incendio provocado por sectores ultranacionalistas ucranianos provoca la muerte de 46 personas en Odessa.

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comentarios

12

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    Señor Gremlin
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    13/05/2014 - 2:24pm
    Excelente artículo, se explica los acontecimientos de forma independiente y es de lo más veraz que he visto entre tanta manipulación cruzada. Rusia y su canal de propaganda RT(Rusia Today) están timando a la izquierda.
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    manuelism
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    13/05/2014 - 12:55am
    Este medio cada vez está más vendido al ciudadanismo sistémico. De vergüenza no mencionar la masacre del edificio de los sindicatos de Odesa, y encima insinuar que los muertos eran nazis rusos. Antes de hablar sacaros el falo de Obama de la boca.
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    12/05/2014 - 10:32pm
    Pues yo leo un análisis bastante lúcido, toca bastantes aristas de las muchas que tiene el conflicto, al menos las más importantes. Rusia no es el culpable de la situación, está claro, pero de ahí a creer que Putin tiene algo de antifascista va un trecho, sus intereses son tan repulsivos como los de la otra parte. Si queremos buscar culpables a lo que ha pasado miremos a Bruselas primero y luego a Washington, los animadores y alentadores de las movilizaciones que destruyeron un Estado y crearon un vacío de poder que nos ha traído aquí. Y todo, al menos en el caso de la UE, para firmar un puto tratado comercial beneficioso para el capital UE y ruinoso para el pueblo ucraniano, es decir por los €.
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    Juan Trueno
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    12/05/2014 - 7:38pm
    cuando este tipo dice que el gobierno ha tenido 'bastante manga ancha' con los grupos ultranacionalistas ¿qué querrá decir?.....porque estamos hablando de muchos muertos apaleados, quemados, balaceados....quiero decir que esto no parecen actos vandálicos.... este experto analista habla de que no hay presencia masiva de soldados rusos en el este de Ukrania, este tipejo parece no saber que no hay ni uno solo, los rusos saben jugar muy bien una partida en la que tenían negras,,,no son tan mediocres como los políticos occidentales. pero lo peor de todo lo expuesto por este pedazo de profesional es no señalar que esos que llaman milicianos, prorrusos, son voluntarios desarmados que defienden sus casas, el pueblo donde siempre han vivido...que las bajas son esta pobre gente cazados en sus puestos de autodefensa y otros en plena calle por soldados profesionales...no hay una confrontación civil porque esas personas están desarmadas y tampoco quieren la guerra a pesar de que los tanques invaden sus calles y matan, SÍ entérate, matan a ukranianos que piensan distinto...
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    andoni
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    12/05/2014 - 7:30pm
    ¿Cuando comienza todo? Cuando Ukrania intenta elegir entre un acuerdo comercial con Rusia o con la UE. Parece ser que el acuerdo más ventajoso es con Rusia y todos elegimos en cualquier negociación el trato que más nos conviene. ¿Porqué Ukrania no lo pude llevar adelante? Pues porque los EE.UU. no permitieron que el Estado Ukraniano pudiera elegir lo que consideraban mejor, porque ese trato....¡¡se hacía con Rusia!! y desencadenan todo un GOLPE DE ESTADO con la ayuda inestimable de sus perritos falderos europeos, léase gobiernos, prensa y televisión.Todo lo demás que viene más tarde es fruto de la sinrazón y de la soberbia de un "gobierno" impopular que además se vé y aún se verá más manipulado por sus vecinos de la UE y por el Dpto de Estado de los EE.UU, que es quien manda, en este desaguisado de: Todo vale contra Rusia. 
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    Oriol
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    12/05/2014 - 4:56pm
    Creo que reducir el conflicto de Ucrania a un conflicto nacional y/o de fascistas contra antifascistas es poco acertado. No hay que olvidar la geostratégia... Ucrania tiene un lugar privilegiado entre los países de la Unión Europa y Rusia, además de que la zona rusófona tiene acceso al Mar Negro... Por Ucrania pasa gran parte de los gasoductos que conectan a países como Austria, Alemania, Francia, Italia, Hungría, Polonia, etc. Controlar la zona quiere decir controlar los gasoductos, cosa que interesa a ambos bandos... Espero que pronto algún ucraniano se acuerde de Néstor Makhnó y sea capaz de poner las cosas en su sitio...
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    Freedom
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    12/05/2014 - 2:30pm
    De acuerdo con estrella roja. Es cada vez más descarado cómo los supuestos "periódicos alternativos" se van girando hacia la neutralidad (que al final siempre beneficia al imperio mentiroso de USA-UE-OTAN). Quedar bien con todos. No sirve de nada. Empiezan de modernos estos períódicos y después poco a poco se van "suavizando" por la presión del capital. Ha sido un golpe de estado "DESCARADO" apoyado por nazis donde han entrado nazis al poder y donde Rusia ha demostrado sus movimientos cautos e inteligentes. Esto traerá cola. Llamemos a todo por su nombre. Nazis F-A-S-C-I-S-T-A-S son los que están ahora y han sido apoyados por nuestros gobernantes. A ver cómo controlan ahora a la bestia asesina. Lo único que entenderán será la unión de los ciudadanos con sus ejércitos propios en lucha, porque dejar con apoyo legal a sus anchas a los fascistas, al final irán a por todos nosotros si estamos desarmados y pensamos diferente. La prueba la estamos viendo en el este de Ucarnia. A los desarmados que no piensan como ellos los queman vivos. Sólo el ejército del este autoproclamdo y sublevado los está frenando. A por ellos. Ni una gota de agua para los fascistas nazis. O nos organizamos y luchamos en conjunto y coordinados contra el fascismo o él vendrá a por todos nosotros. No nos queda otra. Hay que posicionarse, Diagonal. Ellos los fascistas y neo-liberales capitalistas están muy claramente posicionados. Usemos sus mismas armas. Hablemos claro.
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    12/05/2014 - 12:53pm
    Triste artículo sobre Ucrania, y lo digo como suscriptor de Diagonal. Lamentable, de verdad. Cualquier artículo de Rafael Poch en La Vanguardia (especialmente en su blog: Diario de Berlín) ilumina mil veces más que este quiero y no puedo de Rubén Ruiz, que no termina de ser crítico allí donde es más necesario, esto es, en el papel decisivo de las facciones neo-nazis que sin duda tomaron el mando en Euromaidan y provocaron la caída de Yanukovich y que desconoce flagrantemente la determinante mochila geoestratégica que lleva a sus espaldas este conflicto. En su discurso leemos &quot;sector de derechas&quot;, &quot;ultraderecha&quot; y poco más, cuando la toma del poder (y el propio régimen salido de Euromaidan) está decisivamente cooptado por militantes <strong>NEO-NAZIS</strong> (&iquest;es necesario recuperar las fotos de Oleh Tyahnybok saludando al más puro estilo hitleriano?), que han hecho ostentación desde hace años de su idología fascista. Limitarse a hablar de &quot;ultraderecha&quot; o &quot;derecha&quot; a secas es del todo insuficiente y alimenta la confusión. &iquest;No ha visto el señor Ruiz los vídeos que analizan lo que realmente pasó en Kiev en los días de Euromaidan? &iquest;No ha visto, leído y visualizado los análisis (fotográficos, videográficos y escritos) que claran lo que pasó en Odessa? Ni una palabra sobre momentos decisivos del escenario que hemos vivido durante los últimos meses, que ha nacido de las ansias imperialistas noratlánticas y ante el que Rusia (con Putin como Presidente) no ha hecho más que hacer lo que tenía que hacer, pues no le han dejado más opción. Cierto que en ciertos sectores de la izquierda hay un excesivo apoyo hacia Putin, que no es santo de mi devoción, pero me temo que en las críticas a estos sectores desde otras opciones de izquierda se palpa una dependencia excesiva del discurso anti-Putin y anti-Rusia que los grandes medios de comunicación han alimentado desde hace años, discurso que contrasta con la tibieza (en comparación) que merecen régimenes más perniciosos para la paz global como son los que dan sustento a la OTAN, empezando por EEUU. Coincido con la afirmacion sobre la complejidad del asunto, pero en esta ocasión los rusos no son <strong>EN ABSOLUTO</strong> responsables de lo que está pasando. Es más, gracias a los rusos (mal que nos pese a sus críticos) no tenemos un nuevo Irak, aunque no lancemos las campanas al vuelo. En resumen, triste contribución de mi periódico (y lo digo con orgullo) a la confusión general, pues este análisis choca frontalmente con las pruebas que demuestran la responsabilidad noratlántica en el conflicto.
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    M
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    12/05/2014 - 12:38pm
    Son obvios los intereses de las dos grandes potencias, pero no deja de ser cierto que en el bando &quot;proeuropeo&quot; hay nazis, que han incendiado un edificio sindical lleno de comunistas quemandolos vivos, y que en el bando &quot;prorruso&quot; hay antifascistas que más que preocuparles su anexion a rusia, les preocupa ser masacrados por los nazis. En este caso Rusia actuaría como aliado táctico. No se hasta cuando vamos a ir a lo fácil, a declararnos neutrales mientras los nazis están quemando viva a gente. No vale la ambigüedad ni el &quot;ninismo&quot;.
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    Adolfo
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    12/05/2014 - 11:00am
    &iquest;No te lo esperabas? &iquest;Y que te esperabas? &iquest;Que te regalaran los oídos como hace ABC con sus lectores? Espíritu crítico y diversidad de pensamiento es lo que nos diferencia de ellos, compañero.
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    daniel moraes
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    12/05/2014 - 2:04am
    Ucrania debe luchar por su soberania , si no luchan les va a pasar lo que les a pasado durante toda su historiay van a perder su soberania . Ucrania debio luchar por crimea y a esta hora deberia estar en guerra contra Rusia, en cuanto a la OTAN si no frenan a Rusia ahora que pueden si se hacen mas fuerte va a ser imposible paso con los zares ( ejemplo Catalina II la grande ) y con la URSS ( ejemplo Stalin) asi que lo mejor es una guerra ahora que despues .
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    Estrella Roja
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    11/05/2014 - 1:55pm
    Esto ha sido un golpe de estado promovido por Occidente con el apoyo del fascismo ucraniano contra un gobierno democráticamente elegido. Lo demás es engañar al personal. Si no les gustaba Yanukovic pues a esperar a las siguientes elecciones. A mí no me gusta Rajoy y me aguanto hasta volver a votar.Un artículo así me lo esperaba de otros medios pero no de Diagonal.
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