entrevista Gláucia Marinho, de Justiça Global
“La Policía está llevando a cabo una limpieza étnico-social”

Esta activista denuncia las violaciones de derechos relacionados con los megaeventos.

, Río de Janeiro (Brasil)
19/05/14 · 10:41
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Las Unidades de Poli­cía Pacificadora (UPP) son presentadas como una solución contra el tráfico de drogas y la violencia...

Las UPP de Río de Janeiro no se han hecho para acabar con el tráfico de drogas. A finales de 2012, el mismo secretario de Seguridad Pública, Mariano Bel­tra­me, lo reconoció. Las UPP son estrategias de control militar por el Estado en áreas empobrecidas para el dominio social y la apertura de las favelas al mercado. Esa política se vende como uno de los grandes legados de los megaeventos [Mundial de Fútbol, Olimpiadas, Jornada Mun­dial de la Juventud...] en la ciudad de Río de Janeiro y se presenta a la población como un proyecto de seguridad cuya finalidad, en teoría, sería retomar territorios antes dominados por el narcotráfico, pero en la práctica es una forma de limpieza étnico-social para preparar y entregar esas áreas al capital. La mayoría de las UPP se han instalado en zonas de turismo: en la Zona Sur de la ciudad, donde se concentran las playas recomendadas para bañistas, y en la Zona Norte, en el entorno del Estadio de Maracanã. Ahora, el conjunto de favelas de la Maré –en una de las vías de entrada hacia la ciudad– ha sido ocupado por militares.

"Las desapariciones en las favelas con presencia de las Unidades de Policía Pacificadora (UPP) han crecido más del 56%"

¿Cuál es el saldo tras los años de presencia de las UPP en Río de Janeiro?

Una investigación hecha por el periódico Folha de São Paulo el año pasado a partir de relatos de vecinos en áreas con intervención militar y de documentos de la Policía Civil y Militar demuestra que existen denuncias contra policías de 25 de las 33 UPP, un 76% de ellas. En las áreas donde hay UPP, la Policía pasa a controlar la vida cotidiana de los vecinos –en algunas favelas los vecinos necesitan de permiso policial incluso para hacer fiestas–, lo cual desencadena reacciones de los vecinos, que terminan criminalizados o incluso muertos. La instalación de las UPP como política de seguridad pública no sirve para reducir los índices de violencia. Además, la Policía brasileña es una de las más letales del mundo. Datos del reciente Anuario brasilero de Seguridad Pública demuestran que sólo en 2012 casi 2.000 personas murieron en confrontaciones con policías.

"Las UPP ejercen el control militar en áreas empobrecidas para el dominio social y la apertura de las favelas al mercado"

En los últimos meses, diversos casos de violencia policial han tenido una gran repercusión en Río de Janeiro, como las muertes de Ama­ril­do, Cláudia y Douglas Pereira. Sin embargo, no son las primeras víctimas de la Policía de Río de Janeiro. ¿La población ha reaccionado de forma distinta en estos casos?

Los vecinos de las favelas se han indignado siempre frente a los asesinatos y matanzas provocadas por el Estado brasileño, protestado contra el racismo institucional. La desaparición del albañil Amarildo de Souza, en la favela de Rocinha, y la masacre de Maré han evidenciado el lado perverso y racista de la política de seguridad pública del Estado de Río de Janeiro. En el caso de Maré, diez personas fueron asesinadas. El uso recurrente de la violencia es un ejemplo de cómo el Gobierno de Río responde a las demandas populares. La desaparición de Amarildo le quitó la máscara a las UPP. Y alertó sobre el aumento de las desapariciones en favelas con UPP. Las desapariciones notificadas a la Policía Civil han pasado de 87 hasta 133, un incremento de más del 56%.

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