objeción fiscal
Desobediencia civil también en la declaración

Los autores, del movimiento antimilitarista, explican los ‘porqués’ y los ‘cómos’ de la objeción fiscal.

14/04/14 · 11:07
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Celebración del Día de las fuerzas armadas / Olmo Calvo

Texto de Alternativa Antimilitarista

"La gente le tiene más miedo a Hacienda que a la Po­licía”, decía un compañero el otro día hablando del comienzo de la campaña de declaración de la Renta y, por tanto, de la campaña de objeción fiscal al gasto militar (OFGM), que Alterna­tiva Anti­mili­tarista MOC-Madrid retoma otro año más. A lo tonto, esta campaña lleva 30 años realizándose en el Estado español.

La OFGM es un acto de Deso­be­diencia Civil que consiste en la no colaboración con el Estado a la hora de sufragar los gastos empleados en preparación de guerras y mantenimiento de la estructura militar, el Ejército y otros cuerpos armados destinados al control social. Técnica­mente se desobedece de forma activa en el momento de realizar la declaración del IRPF mediante el desvío de una parte de esos impuestos a un proyecto que trabaje por la justicia social.

El gasto militar presupuestado en 2013 ascendió a 23.604,91 millones de euros, según un estudio del Grupo Antimilitarista Tortuga, lo que suponía un 6,83% de los Presupuestos Generales del Estado (PGE). Esta cifra incluye el gasto de las Fuerzas Armadas, el asignado al Ministerio de Defensa, y el destinado al control social (cuerpos policiales, gastos penitenciarios, etc.). Sin embargo, como todos los años, el gasto ejecutado supera con creces al presupuestado. En 2013 el gasto real llegó a los 34.019,88 millones de euros (el 9,84% de los PGE), lo que supuso un gasto de 721,83 euros por persona y año.

La objeción fiscal al gasto mili­tar es una herramienta que nos permite superar la pasividad y el papel de meras víctimas de las políticas injustas. Es una invitación a la esperanza, un gesto sencillo de resistencia y desobediencia a todo militarismo que visibiliza la coacción que el poder impone para perpetuarse y defender sus privilegios.

El rostro más conocido del militarismo es el Ejército o, de forma más amplia, el complejo militar-industrial, que desempeña un papel estratégico en el mantenimiento del statu quo económico mundial. Su otra cara, el control social, se infiltra poco a poco en cada resquicio de la sociedad: vigilancia –legal o ilegal– permanente, criminalización de toda disidencia, mayores atribuciones e impunidad de las diferentes policías y vigilantes de seguridad, endurecimiento del Códi­go Penal, etc. En estos momentos en que se está tramitando la “ley mordaza”, es un imperativo ético impulsar todas aquellas campañas de desobediencia civil que nos permitan enfrentar estos ataques a la libertad y dignidad de las personas. De paso, detraemos dinero del militarismo para trasvasarlo a proyectos alternativos que defienden la justicia social y a las personas, y que se han podido autofinanciar gracias a las aportaciones recibidas en concepto de OFGM.

Hay tres detalles que no debemos olvidar a la hora de hacer nuestra objeción: se puede practicar sea cual sea el resultado de tu declaración (a pagar, a devolver, o cuota cero); no hay que olvidar adjuntar la fotocopia del ingreso que previamente hemos realizado a un fin de interés social y de una carta a la delegación de Hacienda o al Ministro de Hacienda explicándole nuestros motivos y dando la cara; finalmente, informar de la cuantía de nuestra objeción al correo electrónico de Alternativa Antimilitarista, para llevar cuentas y saber a dónde se desvía.

También está plantada la batalla con la redistribución del dinero de todas las personas. Si nos organizamos bien, seguimos plantando cara y abriendo debates. No nos representan y tampoco los criterios con los que, año tras año, se decide alimentar un tinglado de destrucción que sólo atiende a los intereses de los más fuertes, los más armados, los más injustos. Ante el sacramento del IRPF, objeción de conciencia. Como desde hace treinta años. Frente al militarismo y al control social, nuestra respuesta coordinada, solidaria y firme.

Cifras de la campaña de objeción 2013

En 2013 se produjeron los mejores resultados de la campaña de objeción fiscal al gasto militar desde que se hace el recuento del dinero “negado” a la industria armamentística por la vía impositiva. En ese ejercicio se produjeron al menos 916 objeciones de este tipo, que supusieron un total de 116.494 euros repartidos entre 172 proyectos. En esa campaña, DIAGONAL recibió 2.128 euros procedentes de  26 objetores al gasto militar.

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