Golpe blando y escalada de la violencia
Venezuela: nadie es neutral en un tren en marcha

Rechinan los dientes de la Venezuela que aún llora a Chávez y ha votado por su proyecto 17 veces en 15 años. ¿Otra vez? ¿otro intento de golpe?

, Es analista residente en Caracas (Venezuela)
28/02/14 · 18:15

El demonio está en los detalles, esos detalles en los que abunda cualquier evento social que se precie de tal nombre. Esos detalles pueden ser invariablemente seleccionados por el medio de comunicación que los promociona para mostrar con sencillez, la 'realidad' tras unos eventos complejos. Cuando los medios de comunicación y las principales cancillerías occidentales se alinean para promocionar un relato compuesto de detalles oportunamente elegidos sabemos que la rueda está en marcha. A partir de ahí intelectuales progresistas, informados exclusivamente por la aquiescencia de sus entornos, se alinean reforzando la tesis, ya ni siquiera presunta, de la objetividad del relato.

Rechinan los dientes de la Venezuela que aún llora a Chávez y ha votado por su proyecto 17 veces en 15 años. ¿Otra vez? ¿otro intento de golpe? Y es que los estratos de mayor poder económico de la sociedad nunca aceptaron que un plebeyo, un hombre del pueblo, gobernara Venezuela. Para ellos se trata de una cuestión de principios, la democracia según la oposición venezolana es imperfecta, le faltaría el carácter censitario que protegiera al país de la irresponsabilidad de su pueblo. Cómo tan bien explicó Kissinger respecto a la Chile de Allende: “No sé por qué tenemos que quedarnos con los brazos cruzados mientras un país se vuelve comunista debido a la irresponsabilidad de su propio pueblo”. Salvo que las élites venezolanas no cuentan con el apoyo de las Fuerzas Armadas.

Y es que desde que Chávez llega a la Presidencia en 1999 la Venezuela Bolivariana no ha vivido un segundo de descanso. Chávez se empeñó en hacer realidad una nueva y genuina forma de avance hacia el socialismo. “O inventamos o erramos”, decía Simón Rodríguez, y el de Sabaneta inventó. No hubo toma armada del poder, ni dictadura del proletariado para defenderlo, pero tampoco cometió el error de Allende, inerme ante unas Fuerzas Armadas que no comprendía. La de Chávez es la Revolución de la Unión Cívico-Militar y la Democracia Socialista. Y lo logró. Elección tras elección el chavismo venció a las poderosas fuerzas de la oposición, que contaron con apoyo financiero, mediático, técnico, económico...

El país se politizó y polarizó y una tercera parte del país, la de los más excluidos, se hizo incondicional a su proyecto mientras otro tercio, las clases medias populares, se convencía con los hechos de que la de Chávez es una democracia plena y sus avances en lo social incontrovertibles. No en vano el 30% de los jóvenes venezolanos considera a los Consejos Comunales y las Misiones las instituciones que más contribuyen al desarrollo de la sociedad --frente a un 6% que se decanta por la iglesia, por ejemplo o un 18% por las universidades-- y el 60% se decanta por el socialismo como el mejor sistema económico --frente a un 21% que lo hace por el capitalismo--.

Entre tanto el 20% de la población, clases altas y sobre todo la clase media urbana no alcanzaba a comprender lo que ocurría. Para ellos, que jamás han pisado una zona popular y acostumbran a estilos de vida a la europea, con posibilidades de viajar y estudiar en el extranjero, acceso a los últimos desarrollos tecnológicos y referencias aspiracionales forjadas por el patrón norteamericano, un presidente que los obviara, que no los privilegiara y apenas se dirigiera a ellos y especialmente un gobierno comandado por aquellos que consideran sus inferiores intelectuales no podía ser sino un “error histórico” en palabras de su líder Henrique Capriles hace tan sólo un par de días.

Junto a ellos una creciente clase media baja, en pleno proceso de ascensión social, especialmente sus hijos, está suficientemente cerca del “sueño americano” como para permitirse aspirar a vivir como el quintil más rico. Y se identifica cada vez más con el discurso hegemónico, el individualista neoliberal que reza que los pobres son pobres porque no se esfuerzan y por tanto no merecen ningún tipo de discriminación positiva por parte del gobierno.

Autocentrados en los núcleos urbanos, en sus cafés, en sus clubes y aún en sus empleos, donde la militancia chavista activa está penada con el despido, la oposición sólo se cuenta a sí misma, no se encuentra con los sectores populares y se ve sometida a una brutal disonancia cognitiva entre los resultados que ofrecen las elecciones, en las que el país real 'se cuenta' de verdad y el chavismo vence ampliamente --con niveles de participación de hasta un 80%-- y su cotidianeidad.

De ahí que se rebelen contra el “error histórico”. Lo que vivimos no es nuevo. El país vivió las "guarimbas” --altercados callejeros-- en 2002, 2004, 2007 y 2009. El país que es mayoría sigue su curso mientras que los barrios del este, de las mencionadas clases medias/altas, se produce desde hace quince días un continuum de cortes de calles y enfrentamientos con una policía que hace esfuerzos denodados para contener grupos de choque muy decididos y organizados. Grupos que cruzan cables de púas a 1,20m de altura para descabalgar motorizados --dos muertos ya por esta práctica--, arman “miguelitos” --estructuras de clavos para reventar ruedas-- y granadas artesanales.

Estos serían la punta de lanza inconsciente de una estrategia sobradamente conocida, narrada por Thierry Meissan respecto a similares “€golpes blandos”€ y exportada por el Centro para Acciones y Estrategias Aplicadas de no Violencia, por sus siglas en inglés (CANVAS), asociación conformada por ex-líderes del movimiento juvenil OTPOR serbio, que derrocó a Milosevic y que ahora trabaja con Stratfor, la versión privada de la CIA, en países como Venezuela --según revelan los documentos difundidos por Wikileaks--.

Pero la impaciencia es mala consejera. Así como el sector más exaltado de la oposición ha sido incapaz de esperar al revocatorio que podría convocar en 2015, uno de los mecanismos constitucionales de la República Bolivariana de Venezuela para la participación democrática --inédito en su versión presidencial en el mundo--, está siendo incapaz de aplicar la agenda golpista diseñada por CANVAS y superpone la etapa de resistencia pacífica con la de acciones subversivas cortocircuitando cualquier posibilidad de contagiar a los sectores populares y al conjunto de la población que abomina de medios no democráticos.

Su estrategia, que ya ha costado más de ocho muertos y 137 heridos entre ambos sectores políticos y población civil que los opositores consideran daños colaterales --como los tres fallecidos víctima de las barricadas o degollados por los cables tendidos--, está condenada al fracaso en el corto plazo.

El fracaso también en el medio-largo plazo depende exclusivamente de que el Gobierno mantenga la calma, se aboque a solucionar las distorsiones económicas por las que pasa el país y continúe la senda de empoderamiento popular, ampliación de la justicia social y perfeccionamiento de los servicios públicos nacidos en Revolución.

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comentarios

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    Roberto
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    03/03/2014 - 12:17pm
    La política económica de Venezuela, creo que es un modelo evidente, amigo Javier, nacionalización de los recursos en la medida de lo posible, tratados de comercio justo e inversión en lo social, principalmente. La corrupción y la inseguridad no las creó el gobierno Chavista, forman parte de la pedagogía del país y serán enemigas por muchos años, se combate contra ellas y se avanza, yo también soy crítico al respecto, te recuerdo que no es perfecta esta revolución. Respecto al desabastecimiento de artículos de necesidad, creo que ya sabes quien está detrás, son zancadillas económicas de las corporaciones opuestas a la revolución, las que no quieren colaborar con un gobierno que antepone los intereses del pueblo a sus beneficios, y no abastecen, depende que producto. Un empujón más a la desestabilización para que vuelvan los que velaban por sus intereses y tenían al pueblo en la más absoluta exclusión, navegando en un mar de ignorancia y pobreza. Saludos.
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    JavierHF
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    02/03/2014 - 2:59pm
    Nuevos datos para abordar la situación de Venezuela desde un prima más certero y que, sobre todo, logre poner unas cifras que expliquen la realidad de la sociedad venezolana, realiddad que otros autores afirman polarizada desde hace siglos, con la diferencia de que ahora gobierna un partido y proyecto afin al pueblo. Lo que me parece un despropósito es que ni una palabra se diga acerca de las políticas económicas del proyecto bolivariano, de la corrupción, de la falta de alimentos de primera necesidad en los supermercados. Esos, creo y por familiares allá, son los problemas inmediatos, junto con la gran inseguridad que viven las calles del país, que han llevado a manifestarse a esos jóvenes que prefieren el socialismo. ¿Que la derechona está detrás provocando y perpetrando un golpe de estado blanco? Bien, estoy de acuerdo con esa tesis. Pero que se sigue sin hablar, desde la izquierda occidental de los errores del presidente Maduro y cerrarse solo a una enconada defensa, perjudica muchísimo poder hacer entender Venezuela a mucha más gente. Y este es un error que la izquierda parece repetir ad infinitum. En cualquier caso, el artículo dibuja una panorama social de cifras fácil de entender. ¿De dónde se extraen tales cifras? Un saludos, Diagonal!
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