Migraciones
La agencia de fronteras canadiense ocultó un mes la muerte de una mujer que iba a ser deportada

El consulado mexicano pide una investigación sobre la muerte tras un intento de suicidio de una trabajadora mexicana en el aeropuerto de Vancouver.

, Madrid
04/02/14 · 13:29

La Agencia de Servicios Fronterizos de Canadá (CBSA, por sus siglas en inglés) está siendo requerida por el Gobierno mexicano por el suicidio de una ciudadana mexicana que iba a ser deportada por la CBSA, según informa el medio canadiense LaPresse.ca. La CBSA ha omitido la información sobre la muerte de Lucía Vega Jiménez, de 42 años de edad, durante un mes, hasta el pasado 29 de enero, cuando la presión de movimientos por los derechos de los migrantes ha abierto un caso que corría el riesgo de quedar en la maraña burocrática que rodea a la política de fronteras de Canadá y EE UU.

Los hechos tuvieron lugar en el aeropuerto de Vancouver el pasado 20 de diciembre, Lucia Vega Jimenez, de 42 años de edad, fue encontrada ahorcada en una cabina de ducha mientras estaba bajo custodia de la agencia de fronteras. Vega fue trasladada a un hospital con vida, pero murió ocho días más tarde, después de que se desconectase el respirador que la mantenía con vida. La consul mexicana en Canadá, Claudia Franco, ha pedido explicaciones y una investigación independiente al Gobierno canadiense. Se da la circunstancia de que el control de fronteras corresponde a la agencia CBSA, pero la gestión del centro de deportaciones del aeropuesto está externalizado a la empresa Genesis Security Group, según el portal CBC News.

En declaraciones a CBC News, Franco explicó que ya habían mantenido contacto con Vega Jiménez, que había aceptado la deportación, por lo que la consul mexicana ha calificado como una sorpresa la tentativa de suicidio. No obstante, también reconocía que Vega, quien tenía trabajo en un hotel, tenía miedo de regresar a México a causa de un "problema doméstico", hecho que le habría llevado a entrar en Canadá después de una primera expulsión. Tras un mes de silencio, la CBSA ha anunciado su cooperación con el consulado, que ha referido que, en el momento de su deportación, Vega tenía una pensión de refugiada en Canadá. Según la ONG canadiense Liberación, no Deportación, en declaraciones recogidas por La Razón de México distintas fuentes indican "que se obligó a su hermana Martha, quien habría ido a hacer los trámites para la repatriación del cuerpo, a firmar un documento de no divulgación del caso".

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