El ministro de finanzas defiende el presupuesto para 2014, que apunta más paro y precariedad
Primero los indicadores económicos y luego la vida de los griegos

Mientras el Gobierno presume de unos indicadores que apuntan al estancamiento, la economía y la situación social se degradan.

, Atenas
23/12/13 · 8:00
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A día de hoy la población activa griega se ha reducido a 3,6 millones de personas. / N. Feans

El Ejecutivo griego se muestra optimista con los presupuestos para 2014, aprobados el pasado 8 de diciembre a través de una escuálida mayoría. El ministro de Finanzas prevé que la economía se expanda el año próximo en un 0,6%, gracias a una disminución del gasto (de 44.800 a 41.900 millones de euros) y un aumento de los ingresos (de 47.300 a 49.600 millones de euros). Unas previsiones que para la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) son poco realistas, aunque sí calcula que, de la contracción de un 4% que la economía ha experimentado a lo largo de este año, se pasaría a un crecimiento sólo ligeramente inferior a cero.

Sin embargo, Syriza, el principal partido de la oposición, calificó los presupuestos de catastróficos, en tanto que fueron duramente criticados incluso en el seno de las formaciones de la coalición gubernamental Nueva Democracia y Pasok. Una de las razones es que los planes no tienen en cuenta el impacto de diversas leyes que aún deben pasar por el Parlamento antes de final de año. Entre ellas se cuentan las relativas al incremento del impuesto sobre bienes inmuebles y la moratoria a los desahucios.

El pago de las hipotecas

Esta última medida, en vigor desde 2009, debería expirar el año que viene, aunque la mayoría del Parla­mento está a favor de prolongar dicha moratoria. Se estima que, en la actualidad, un tercio de los hipotecados se retrasan en sus pagos o no son capaces de hacerles frente, por lo que el levantamiento tendría gravísimas consecuencias a nivel social. Sin embargo, la troika exige, de cara a incrementar la confianza bancaria, que comiencen a efectuarse desahucios, de los que quedarían protegidos por el momento las personas que viven por debajo del umbral de la pobreza. Esta medida, junto con la liberalización de los despidos masivos, se cuenta entre las reformas solicitadas por la troika para desembolsar la ayuda de mil millones de euros pendientes desde el verano, una vez que se reanuden en enero las negociaciones.

La posibilidad de que este año el ejercicio se cierre con un superávit primario –es decir, más ingresos que gastos si no tenemos en cuenta los intereses de la deuda– colmó de entusiasmo al primer ministro, Andonis Samarás, quien afirmó recientemente que se había tratado de un año “revolucionario” y “lleno de éxitos” a nivel económico. Esta mejora de los indicadores económicos conduciría en teoría a una reducción de los tipos de interés de los préstamos.

No obstante, los indicadores no relacionados con el sector bancario no podrían ser más desalentadores. Según la Autoridad de Estadísticas de Grecia, la producción industrial ha retrocedido en más de un 5% en los últimos 12 meses, a la par que se reducen las exportaciones. El producto interior bruto ha caído en un 22%, en lo que se considera la mayor reducción que ha experimentado hasta la fecha ningún país desarrollado fuera de un contexto de guerra. El poder adquisitivo de la población no cesa de bajar, debido al descenso de los sueldos y a la subida de precios de los productos básicos. Y aunque el paro se ha estancado en torno al 27,4%, las jubilaciones y la emigración han propiciado que la población activa se reduzca hasta incluir únicamente a 3,6 millones de personas, en un país de 11 millones de habitantes. Sin embargo, el ministro de Finanzas, Yannis Sturnaras, dijo sobre los controvertidos presupuestos, que “primero va la mejora de los indicadores económicos y luego la mejora de la vida de las personas”.

Consecuencias sociales

La sanidad y la educación son dos de los sectores más afectados por la reducción de gasto público. Así, no ­cesan de sucederse las huelgas y protestas del personal sanitario en contra de los recortes. Desde el 25 de ­noviembre se niegan a trabajar los médicos adscritos al sistema nacional de salud, con motivo del traspaso de 2.500 especialistas al modelo de movilidad. Esto implica que pasarán a la reserva laboral durante un periodo de ocho meses, al término del cual serán despedidos si no han sido transferidos a otro puesto. Está previsto que la huelga, que según los convocantes cuenta con una participación del 90%, se prolongue por lo menos hasta el 19 de diciembre, a no ser que el Ministerio de Salud se avenga a entablar negociaciones. A consecuencia de la falta de financiación, varios hospitales, entre ellos tres importantes clínicas psiquiátricas, están al borde del cierre. Tanto en Atenas como en otras ciudades, como Kalamata, varios hospitales han anunciado que sólo realizarán cirugías de urgencia, por falta de personal o equipamientos.

También prosiguen las protestas en la Universidad y la enseñanza secundaria con motivo de los problemas ocasionados por la carencia de personal. A primeros de diciembre, el Gobierno anunció el cierre o fusión en 2014 de 1.676 centros públicos de formación profesional, localizados principalmente en áreas “deprimidas” en las que el número de alumnos se ha reducido. Se calcula que unos 20.000 estudiantes de ciclos formativos se verían afectados por esta medida, viéndose obligados a recorrer largas distancias o a renunciar a su formación.

Homenaje a Alexandros Grigorópulos

Por quinto año consecutivo, la manifestación en homenaje a Alexandros Grigorópulos se saldó con incidentes violentos. El 6 de diciembre, miles de personas marcharon por el centro de Atenas en recuerdo del adolescente que fue asesinado por la policía en el barrio de Exarchia. Al llegar al lugar de los hechos, algunos manifestantes se enfrentaron a la policía con cócteles molotov, hasta que los gases lacrimógenos les forzaron a abandonar la zona.

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