Pasado reciente y presente de una ciudad abonada a un modelo suicida
Madrid en la encrucijada

El Observatorio Metropolitano de Madrid analiza la verdadera “decadencia” de una ciudad con enormes desigualdades y en un ciclo económico agotado.

17/12/13 · 8:00
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Radial número cuatro, a la altura de la ciudad de El Pocero, en Seseña.

Es normal reírse de la alcaldesa de Madrid, Ana Botella; obviamente ha sido puesta a dedo por sus relaciones familiares y no se le conoce ningún mérito. Sin embargo, son los gobiernos anteriores de Gallar­dón y Esperanza Aguirre a los que hay que achacar gran parte de la catástrofe que vive la región. Es cierto que Ignacio González y Botella aplican a rajatabla las políticas de austeridad dictadas desde el Estado y la troika, y que externalizan y privatizan todo lo que pueden, pero esto no es sino el epílogo (muchos deseamos que el epitafio) del modelo neoliberal y neoconservador desarrollado por sus predecesores. No se puede hablar de decadencia, como hacen los grandes medios, sin examinar la supuesta época de esplendor.

El modelo Madrid se basó en el ciclo inmobiliario-financiero-turístico y al servicio de este ciclo se pusieron todas las políticas públicas: la fiscal, con mayores rebajas que en el resto del Estado; la urbanística, con planea­mientos que multiplicaban la superficie construida; la de infraestructuras y transportes, con autovías innecesarias, el enterramiento de la M30 y una terminal extra en el aeropuerto; la sanitaria, a favor de las constructoras con el encargo de ocho nuevos hospitales; y la financiera misma, con Caja Madrid endeudando a los ciudadanos con sobretasaciones y cláusulas abusivas. Mientras, la educativa y los servicios sociales se ponían al servicio de determinados grupos de interés (religiosos fundamentalmente) al beneficiar la concertada y la privada frente a la pública y al externalizar muchos programas sociales.

Al pincharse la burbuja, se ha demostrado que la riqueza generada no llegó a la mayoría de la población más que en forma de deuda. Si bien Madrid parecía aguantar mejor en términos de empleo que el resto del Estado, ya que, aunque la construcción dio un bajón similar y el parón económico provocó cierres de empresas y despidos en cadena, su enganche con las multinacionales (muchas antiguas empresas estatales), la centralidad de su aeropuerto, la presencia de servicios a empresas de alto valor añadido y la concentración de alto funcionariado mantuvieron el espejismo de una mejor reacción a la crisis.

Cinco años después, a la destrucción de empleo privado se le ha sumado el de empleo público por las políticas de austeridad y falla ahora también el modelo de hub (nudo) de comunicaciones y con ello, de espacio de turismo y de turismo de negocios. La pérdida de vuelos a la capital, tras la fusión de Iberia con British Airways, ha roto uno de los últimos enganches con el anterior modelo.

Ante el endeudamiento por las obras megalómanas y el descenso de ingresos por la caída de la actividad económica (que se ahonda con las rebajas fiscales prometidas por González), la única respuesta de los gobiernos regional y municipal es la triada vender-recortar-externalizar. En vivienda, por ejemplo, donde la emergencia habitacional es evidente, reducen el impuesto de transmisiones, malvenden patrimonio a fondos buitre de inversión, recortan los presupuestos de vivienda social y externalizan la gestión de la misma; la pésima gestión de la Empresa Municipal de Vivienda (con sombras de malversación) hace que haya miles y miles de viviendas vacías mientras la población se queda en la calle o hacinada con sus familiares. En limpieza, lo hemos visto con la última huelga, han combinado los recortes con la externalización de manera que sólo la tenacidad y la unidad de los trabajadores han evitado despidos y recortes salariales masivos. En sanidad, al empeoramiento de la calidad por las no renovaciones y la precarización de los contratos (los contratos por un mes en Salud Mental no son una excepción) se suma la expulsión del sistema de los migrantes sin papeles y los no-empleados, el copago de medicinas y el intento de externalización de la parte sanitaria de los hospitales semiprivados justificado por un patético ahorro de 170 millones de euros.

La lista es interminable pero la lógica es la misma: ningún cambio en el modelo, ninguna propuesta de futuro. El proyecto estrella, Eurovegas, el único proyecto de generación de empleo que tenía la Comunidad, hablaba por sí mismo: más construcción, más turismo, más obra pública (se exige comunicación por tren y autovía con el aeropuerto), más exenciones fiscales (rebaja del impuesto sobre el juego del 45% al 10%) a cambio de empleo no cualificado, la degradación de la imagen de la región (Madrid, mega-casino) y la subvención a un sector dependiente de la situación internacional.

Al contrario, si bien repiten que la investigación y el conocimiento son el futuro y la posibilidad de generar empleos de calidad, la inversión en educación pública sigue cayendo, las tasas universitarias se triplican y los investigadores deben migrar. Sin duda, la especialización de la región y el país en el sector turístico-financiero-inmobiliario (también alimentada desde la UE, no lo olvidemos) no es sencilla de transformar, pero los gobiernos regional y municipal siguen compitiendo a la baja (menos salarios, menos impuestos, menos regulación, menos servicios) en una carrera suicida para la población.

Paisajes devastados

No se prevé en esta situación más que un ahondamiento de la crisis social. Tal y como hemos analizado en nuestro último libro editado, Paisajes Devastados (Traficantes de Sueños, 2013), la clase media madrileña, espejismo en buena medida del crédito y basada en alto grado en los servicios públicos, no puede reproducirse. Sus hijos migran, están desempleados o precarizados, no pueden acceder a una vivienda ni a un empleo público, su larga formación no sirve de nada y carecen de toda perspectiva de futuro. En las periferias, el desempleo de larga duración se mezcla con los desahucios y el empeoramiento de las escuelas públicas; el mapa de la segregación por renta, desempleo y procedencia en Madrid es claro: en el noroeste se concentra la riqueza y en el sureste la exclusión. Ante la falta de empleo formal, el trapicheo, la venta ambulante y el robo pueden empezar a ser las únicas fuentes de renta para muchos jóvenes y muchas familias. En la guerra entre pobres, en el conflicto entre la pequeña tienda y el trapichero, ambos tienen mucho que perder, más si en ese contexto, los neoconservadores consiguen, intentan, dividir a la población en “vagos” y “trabajadores”.

Desde luego no lo han conseguido. La legitimidad de los partidos mayoritarios toca fondo y la crisis es tan masiva que no cabe hacer distinciones. Las cabezas de gobierno no han sido elegidas directamente y la corrupción les salpica por todas partes. Los partidos de la oposición no presentan alternativas; el PSOE es tan culpable como el PP de la burbuja y la pésima gestión de la crisis e IU no bloqueó el ciclo inmobiliario desde su asiento en el Consejo de Administración de Caja Madrid. Los sindicatos “mayoritarios” han perdido afiliados y nunca consiguieron agrupar a los precarios, atrapados entre el pactismo, la desmovilización y la corrupción. ¿No hay salida para Madrid y para sus habitantes? Desde luego que no por parte de sus políticos, pero quizá sí por la organización de la población. Es el momento de pensar la transformación del “régimen democrático” del Estado a distintas escalas. Necesitamos una nueva democracia local y regional, nuevas instituciones que permitan construir otro modelo económico y social desde abajo. Podemos imaginar un nuevo municipalismo federal que permita la mayor democracia por abajo y la mayor solidaridad entre pares. Esa nueva democracia que soñamos para el país y para Europa puede que comience en los municipios y las regiones.

 

¿Qué hacemos con las infraestructuras?
 

La situación financiera de las radiales
Madrid tiene casi cuatro anillos de circunvalación y 13 autopistas radiales. Cinco de estas autopistas radiales son de peaje. Todas están en concurso de acreedores. Su situación financiera es crítica a causa de los bajos tráficos que registran y del alto coste de las expropiaciones que tuvieron que asumir. A causa de la Ley del Suelo de Álvarez-Cascos, el suelo rústico se valoró con las expectativas de precio que tendría si fuese urbanizable. Si quebrasen, el Estado tiene que asumir, por responsabilidad patrimonial, la deuda de estas empresas con los bancos, cuantificada en 3.600 millones de euros (otras fuentes aumentan mucho esta cifra).

Autopistas y AVE
Los años con más inversión en infraestructuras han sido 2009 y 2010, presupuestándose cerca de 19.300 millones de euros cada año (la mayor parte de ellos para AVE y autovías). Es cierto que luego no se ejecutan completamente los presupuestos, y que tras 2010 han ido menguando. Pero aún así, para 2014 está previsto que gastemos más de 9.000 millones de euros en nuevas infraestructuras de transporte, la gran mayoría innecesarias y contraproducentes.

Presupuestos
España es el país que más porcentaje del PIB ha venido dedicando a construir infraestructuras de transporte y el que menos porcentaje dedica a fines sociales (de la UE-15). Y paradójicamente siempre hay dinero para más infraestructuras y más recortes para lo social. Es una estafa que está canalizando gran cantidad de fondos hacia grandes empresas constructoras con gran capacidad de influencia política.

Propuestas sobre transporte
El tren convencional debería ser el eje de un transporte interurbano sostenible, apoyado por el autobús. En zonas metropolitanas, hay que combinar el transporte público con la bicicleta y facilitar los desplazamientos peatonales. Y plantearse restricciones serias al tráfico de automóviles para garantizar el derecho de la gente a respirar aire limpio, vivir sin excesos de ruido y tener más espacio público, restándoselo a los coches.

El transporte en Madrid
En los transportes públicos en Madrid  se rebajan los presupuestos y las aportaciones públicas, eliminando y reduciendo servicios, degradando las condiciones laborales, ahondando en la privatización, etc. El agujero financiero tiene un origen muy similar al que venimos contando en otras grandes infraestructuras: una construcción desaforada y sin planificación, que luego no ha tenido ni un tercio de los usuarios previstos (MetroSur, líneas de Metro Ligero, etc.).

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comentarios

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    Ulmo
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    19/12/2013 - 12:06pm
    No van a dejar que la gente se autoorganice. La crisis acaba de empezar. A partir de ahora, a pesar de lo que nos vendan los medios con cifras macro-económicas, el enemigo del sistema es el ciudadano independiente y autogestionado. Sólo interesa tener trabajadores-consumidores obedientes y sumisos. Cualquier crecimiento de la autosuficiencia será visto como un problema y se tratará de destruir. La situación será cada vez más parecida a un estado de excepción indefinido. Los primeros pasos ya se han dado, pero son sólo el inicio.
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    Ferrer
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    19/12/2013 - 7:10am
    No lo van a permitir. Además, controlan los medios de masas y es estadísticamente significativo que la gente no tiene control cognitivo para decidir libremente, supeditando cualquier elección a la manipulación mediática. Lo siento, pero es así y el marketing político lo sabe. Habría que empezar por quitarles el control mediático. Es el asunto clave.
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    David Sánchez
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    17/12/2013 - 12:29pm
    Hay muchísimos más aspectos laborales a tener en cuenta para mejorar la movilidad, y hacer mucho más eficiente el gasto energético. Uno de los aspectos es la organización de los desplazamientos de los trabajadores, del sector privado y del público. Desde establecimiento de buses de ruta, promoción de uso compartido de transporte, gratuidad de abonos transporte pagados por la empresa, aplicación de sistemas telemáticos (reuniones, trabajo virtual), sistemas de permutas de trabajo en distintas sedes... todas aplicables a las administraciones y las empresas privadas. Fomentar la conciliación familiar, la eficiencia energética y la racionalidad organizativa deben ser los objetivos primordiales.  Y no es necesario ponerse a inventar siempre: existen sistemas que se aplican ya con gran éxito. En el caso de la administración pública es muy singular el caso de las permutas: no están permitidas entre funcionarios de carrera pero sí entre personal laboral. No hay ningún motivo lógico para que eso sea así. La concentración de servicios en la capital es muy abusiva y claramente discriminatoria, respecto a las ciudades de la periferia. No hay un criterio economicista para que esto sea así. La formación también es un aspecto importante para desarrollar una cultura de movilidad alternativa: actualmente la publicidad y el sistema de valores imperante son grandes impedimentos para este cambio. Hay que acabar con este paradigma generado en la sociedad de consumo capitalista.  Y desde este foro agradecer a todos los colectivos ciclistas y sindicales que están presionando para que este problema, por fin tenga alguna vez solución.
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