Reacción a las detenciones en Euskal Herria
Solidaridad imperfecta

Las detenciones de miembros de Herrira muestran que la solidaridad entre activistas no es automática, sino un proceso de diálogo que se sostiene sobre canales de comunicación activos y de calidad

, Activista social vasco
18/10/13 · 20:10
El 5 de octubre miles de personas se manifestaron en Bilbao para rechazar la operación contra Herrira / Ekinklik

El último día de septiembre amanece tranquilo. A medida que avanza la mañana nos sacude una noticia: la Guardia Civil está realizando una operación contra el movimiento Herrira, deteniendo a varias de sus miembros y registrando sus sedes. Es difícil de explicar la mezcla de sentimientos que experimentamos al conocer la noticia: a la rabia y preocupación que sentimos por nuestras amigas sumaría en este caso particular una sensación de susto, sorpresa y desilusión. Creo que aunque nunca hemos apartado del todo la idea de que este escenario se nos volviera a rebelar frente a los ojos, no queríamos volver a encontrarnos ante una redada semejante.

Si tuviera que dar un contexto a estas detenciones, tendría al menos dos ejes en cuenta. El primero de ellos sería el objetivo del Estado español de poner zancadillas al proceso político en ciernes en Euskal Herria. Junto a los macro-sumarios, los inmovilismos y la negación del derecho a decidir, la operación contra Herrira, un organismo que se organizó de manera transparente en torno a los derechos humanos, deja en evidencia que el problema del Estado español distaba bastante de ser ETA y su actividad armada, sino el conflicto político subyaciente. Pero por otro lado enmarcaría esta operación en un eje más amplio: en todo Europa, particularmente en el Estado español, asistimos, bajo la excusa de la crisis, a un recrudecimiento de las leyes y normativas con el objetivo de criminalizar cualquier tipo de disidencia política. No deberíamos perder de vista este segundo eje, evitando lecturas unidimensionales de fenómenos que sabemos complejos.

Peticiones de solidaridad

La noticia corre como la pólvora en las redes sociales, en las digitales y en las presenciales. Junto a este proceso de información descentralizada, se da de manera simultánea la interpelación en dos direcciones: al PNV, reprochándole la actitud de colaboración de la policía autonómica, y a la “izquierda” y los movimientos sociales del estado. Se les pide que se posicionen. Yo mismo dediqué más de uno y dos tuits a animar a las personas comprometidas con el cambio social a pronunciarse, a romper la idea que tanto interesa al Estado de que lo que les pasa a los vascos es cosa de vascos. De igual manera, en otras ocasiones intentamos visibilizar en Euskal Herria luchas que ocurren en otros lugares cercanos. Me preocupa y me intriga que la solidaridad sea más fácil cuando hay un océano de por medio que cuando hay tres horas en autobús..
A menudo las peticiones de solidaridad tienen que ver no tanto con conseguir gestos y apoyos efectivos, sino con delimitar la línea que separa a “los nuestros” de quienes no lo son

Considero, sin embargo, que a menudo las peticiones de solidaridad tienen que ver no tanto con conseguir gestos y apoyos efectivos, sino con delimitar la línea que separa a “los nuestros” de quienes no lo son. Quienes callen no están con nosotras; quienes hablen, ya veremos. Y esa necesidad de identificación se nos nota en la manera en la que interpelamos a las demás, que puede poner a más de una en una posición difícil: "¿lo diré bien? ¿Será suficiente? ¿Lo tomarán bien? ¿Cómo lo hago para expresar los matices y detalles sin que se entiendan como críticas?" Si lo que queremos es que la solidaridad se extienda gota a gota, estas dificultades habrían de ser tenidas en cuenta.

Solemos decir que la solidaridad es la ternura entre los pueblos. Lo hemos visto escrito en camisetas y canciones, en carteles y manifiestos. “Ternura” indica que más allá del punto de vista puramente racional al que nos agarramos cuando hablamos de política, hay muchos sentimientos implicados en la misma. Pero caemos en el riesgo de naturalizar los sentimientos, de entenderlos como puros, como revelaciones especulares de verdades interiores. Con la teoría y práctica feminista en la mano, sabemos que los sentimientos, el amor y la ternura no son entidades que flotan en el espacio. La reflexión crítica que el feminismo ha hecho en torno al amor nos muestra que esos sentimientos son parte de la misma maraña de relaciones de poder en las que vivimos y a las que hacemos vivir.

La solidaridad no se da de una manera automática; detrás de ella hay procesos complejos, conscientes e inconscientes, personales y colectivos, imposibles de simplificar¿Y si tirásemos de ese hilo? Diría que poco o nada nos ayudará pensar que la solidaridad se da de una manera automática y aproblemática. No es fácil ni común que pueblos, movimientos populares y personas nos plantemos frente a frente, empaticemos, nos solidaricemos. Detrás de eso hay procesos complejos, conscientes e inconscientes, personales y colectivos, imposibles de simplificar. Tendríamos que analizar la adscripción nacional (consciente e inconsciente) de cada una, el esfuerzo de los diferentes poderes por obstaculizar la relación entre diferentes movimientos sociales, la forma en la que armamos construcciones identitarias en el marco de cada movimiento...

Pero la cuestión no es tanto construir una teoría compleja y un análisis profundo. Si entendemos que la solidaridad es compleja e imperfecta, nos será más fácil poner en marcha solidaridad efectiva entre movimientos y personas. En la forma en que los hombres mostramos nuestra adhesión al feminismo, en las dificultades en la colaboración con las personas migrantes en la lucha por el reconocimiento de sus derechos, en la solidaridad internacionalista, en la forma en la que organizaciones asumen y hacen suyas las reivindicaciones LGT... en todas ellas es fácil observar el carácter imperfecto de la solidaridad.

Si podemos comprender esa imperfección como inherente a la propia idea de solidaridad, concebiremos la solidaridad como un proceso de diálogo, que nos lleva necesariamente a construir y alimentar canales de comunicación activos y de calidad con grupos, colectivos y personas comprometidas de diferentes lugares y sensibilidades. Sólo de esta manera conseguimos que la solidaridad que nos expresemos mutuamente sea útil y efectiva, pero claro, para que ésto sea posible, tenemos que profundizar en el reconocimiento mutuo.

Gracias a las conversaciones que he tenido el placer de compartir con algunas de las 18 personas que fueron detenidas, puedo afirmar que tanto ellas como su colectivo, Herrira, estaban preocupadas por abrir canales de comunicación y redes de apoyo a los derechos humanos. Me consta que estaban abriendo un camino interesante y me gustaría que siguiéramos explorándolo. ¿Vamos?

Artículo originalmente publicado en el blog Pentsatruk.

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comentarios

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    18/10/2013 - 8:32pm
    <div class="sfw-comment-content"> #RedCiudadana #15m pacto solidario&nbsp;transversal de mínimos. <a href="http://partidox.org/wp-content/uploads/2013/10/resumen_partidox.pdf" rel="nofollow">http://partidox.org/wp-content/uploads/2013/10/resumen_partidox.pdf</a> </div>
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