La empresa plantea la destrucción de 1.914 empleos
La plantilla de Panrico mantiene los paros contra el nuevo desguace de la empresa

En una década, Panrico ha pasado por las manos de dos fondos de capital riesgo que han dejado a cero las cuentas de una empresa que ha realizado numerosas devaluaciones de salarios y condiciones de trabajo.

, Redacción Web
15/10/13 · 14:23

Cerca de 3.500 personas que no han cobrado la nómina de septiembre. 1.914 que serán despedidas, 600 de las cuales son autónomos, transportistas, como consecuencia de la política llevada a cabo por la empresa a partir de 2006. Una planta en huelga indefinida. Y el recuerdo de un aumento de sueldo a los responsables del espectacular aumento de la deuda de la empresa. Los números no salen en Panrico, la empresa que distribuye productos de bollería industrial como Donuts o Bollycao. La dirección, impuesta por el fondo de capital riesgo Oaktree, esgrime el argumento de la bajada de ventas --"la gente no tiene dinero para tomarse un donut con el café", han defendido desde la dirección de Panrico-- para plantear un ERE que implicará una nueva bajada de salarios --de hasta el 45% para el personal asalariado y un 20% en los autónomos asociados-- para quienes no sean despedidos, que se suma al bocado del 25% de las nóminas asumido por la plantilla en 2012, y un ERTE en funcionamiento desde 2011. De llevarse a cabo, la extinción de más de 1.900 contratos dejará a la empresa con una plantilla casi reducida a la mitad. Será la continuación de la caída libre de una empresa que en ocho años ha pasado de tener beneficios e implementar una política de expansión internacional a una situación en la que se anuncia un posible concurso de acreedores. Gaspar Fernando, delegado sindical de CGT en Panrico, cree que la estrategia del concurso de acreedores no tiene sentido "a no ser que la empresa quiera reducir la plantilla y bajar los costes para vender más ventajosamente".

La resistencia ante este despido colectivo comenzó el lunes 14 de octubre en la planta de Panrico en la planta de Santa Perpetua de Mogoda (Barcelona), donde hoy se cumple la segunda jornada de huelga indefinida. Unos paros que la asamblea de la planta de Paracuellos del Jarama (Madrid) decidió secundar a partir del próximo domingo y que podrían ampliarse a la planta de la Bella Easo en Zaragoza, según lo que decida la plantilla de este centro esta misma tarde. Durante la jornada de hoy, han seguido los piquetes en el acceso a la planta barcelonesa de Panrico, donde el seguimiento de la huelga ha sido mayoritario, en torno al 90% de la plantilla, según CGT.

Ante la situación creada por el anuncio de la empresa, trabajadores y empresas comenzaron las negociaciones con el fin de proceder al pago del sueldo que se le adeuda a los trabajadores. El pasado jueves 10 de octubre comenzaron esa negociación en Santa Perpetua (Barcelona) con el apoyo de 200 trabajadores en las puertas de la fábrica. En otros puntos del Estado español donde existen factorías de Panrico se desarrollaron movilizaciones reclamando los derechos de los trabajadores. Movilizaciones que contaron con el apoyo de diversos organismos sindicales aunque no estuviesen directamente implicados en el conflicto. Tras la jornada de negociación el Comité de Empresa y la dirección acordaron que se pagaría a los trabajadores en tres plazos la mensualidad que se les adeuda. Sin embargo la empresa ha incumplido el acuerdo y ha pagado a los trabajadores la cantidad de 140 euros, muy por debajo de las pretensiones firmadas. Esto llevó a que en la noche del sábado los trabajadores de la factoría de Santa Perpetua convocaran una huelga general indefinida hasta que no se liquidase el salario completo a los trabajadores. Huelga que la asamblea de Madrid ha decidido secundar. Sin embargo los trabajadores de Valladolid y de Puente Genil (Córdoba) decidieron no ir a la huelga y aceptar el acuerdo alcanzado con la empresa.

En cualquier caso, las negociaciones del ERE, que darán comienzo este jueves en Madrid en la sede del Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje, se centran en un dudoso concurso de acreedores, que fue establecido como una posibilidad apenas unas semanas después de que la empresa anunciase un acuerdo para reducir su deuda. Para Gaspar Fernando, la propiedad de la empresa busca abaratar costes en el final de la línea productiva con vistas a volver a colocar a Panrico en el mercado y encontrar mejores postores. "Si existe un problema ha de comenzarse por donde hay mayor gasto", denuncia Fernando, quien cree que la reducción de salarios no puede ser lineal, que se deben recortar gastos superfluos, como los renting de coches de lujo, y que nadie sobra en las plantas de Panrico que, de hecho, están subcontratando a través de ETT y pagando horas extra al tiempo que plantean la eliminación de los 1.900 empleos: "si la empresa está contratando quiere decir que hay puestos en los que podría haber más personas", explica este delegado sindical, que defiende que todas las plantas se encuentran en la misma situación.

El agujero del donut

En abril, la Generalitat anunciaba la puesta en marcha de un plan de ayuda autonómico a la empresa, cuyo director de operaciones es Joan Mas, hermano del presidente Artur Mas. Era el penúltimo intento de reflotar una empresa que vive en permanente crisis desde el aterrizaje en 2005 del fondo de capital riesgo Apax Partners en su dirección. Este fondo, que compró la empresa por 900 millones, aumentó hasta 580 millones la deuda de Panrico, vendió la sede de la empresa, cerró plantas --las de Sevilla y Santiago de Compostela en la península y las de China y Grecia a nivel internacional-- y realizó varias operaciones de absorción. En el interín, los directivos de Apax se aumentaron el sueldo un 81%, y presentaron unos balances en los que la remuneración de los ejecutivos era de 3,64 millones de euros al tiempo que la deuda obligaba a Apax a pactar una "reestructuración" con los principales acreedores del sector financiero, ING, Caja Madrid (hoy Bankia) y La Caixa que perdonaron más de 300 millones de euros a la dirección. Tras este movimiento, Apax se deshizo de Panrico por la cantidad de un euro y se produjo la entrada de otro fondo especializado en reestructuación de empresas, Oaktree, que aterrizó con un ERE que afectó a 121 personas en la plantilla de Panrico.

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La empresa de bollería ha presentado distintas medidas de despido colectivo en los últimos tiempos. / Alberto Araque
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