300 personas desalojadas de una nave abandonada preparan acciones de protesta
Las promesas incumplidas refuerzan a los migrantes de Poblenou

Un centenar de personas se reunió en la iglesia de Sant Bernat Calbó en el barrio de Poblenou para escuchar la situación de los migrantes desalojados el pasado julio.

, Barcelona
20/09/13 · 7:41
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BARCELONA. Desalojo de la nave de Poble Nou el pasado 24 de julio. / Robert Bonet

Más de un mes después del desalojo de las naves de las calles Puigcerdà y Pere IV, las 300 personas que vivían en ellas siguen teniendo un futuro incierto. Así quedó reflejado en la asamblea abierta del 3 de septiembre en la que se dieron cuenta de las experiencias sufridas en agosto y se pusieron las bases de las acciones que llevarán a cabo como colectivo. Pese a la precariedad de su situación, los vínculos hechos tras largos años de convivencia no les hacen perder la esperanza. También se recordó el manifiesto que han elaborado y en el que piden cuatro aspectos básicos: trabajo, vivienda, papeles y dignidad.

“Somos pueblo y no queremos que nos den techo por dos meses y nada más” protestó uno de los 300

Montse Milà, de L’Assemblea Solidària Contra els Desallotjaments (ASCD), explicó las dificultades que han tenido para iniciar los trámites con la Administración. “No colaboraban con nosotros, nos devolvían las peticiones de padrón y el informe de arraigo social diciendo que las personas que solicitaban los papeles no estaban en las listas del Ayunta­miento y se denegaban los informes de arraigo por no tener contrato de trabajo, que obviamente es lo que intentan conseguir”. Milà comentó que una nueva reunión con representantes del Ayuntamiento dio resultados positivos, ya que la Administración aceptó tramitar tanto el padrón como el informe de arraigo vía procedimiento de urgencia por razones humanitarias, sin que hiciera falta contemplar el contrato de trabajo. Con este informe, los migrantes consiguen una autorización de residencia temporal y trabajo.

La ley exige una estancia mínima de tres años anterior a su solicitud y algunas de las personas de Poblenou llevan más de diez años aquí. Abdul Keraba, representante del colectivo desalojado, afirmó que “es inadmisible que una persona tenga arraigo y no se le den los papeles”. Keraba destacó que han seguido lo que ha dicho el Ayuntamiento, “pero ha habido muchas irregularidades”. “No estamos contentos, pero contenemos nuestra ira por la esperanza y creemos que la lucha es la única vía”, aseguró. Su discurso, muy emotivo, lamentaba que “en esta sociedad tan avanzada la gente tenga que luchar todavía por estas cosas”. Por último, entre los aplausos de la asamblea, Keraba pidió la derogación total de la Ley de Extranjería. Otro de los asistentes apuntaba: “Llevamos años aquí, somos pueblo, no somos migrantes y no queremos que nos den techo por dos meses y nada más. Necesitamos los papeles para trabajar. Limpiamos su ciudad a diario, gratis, mientras vamos con nuestro carro buscando chatarra”.

Junto a la cuestión de los papeles, está la del techo prometido por el Ayuntamiento. Hoy muchos siguen en la calle. Milà explicó que “el Ayuntamiento se defendió apuntando la dificultad que supone encontrar alojamiento para tanta gente en agosto porque muchos técnicos estaban de vacaciones. Se nos ha concedido una reunión en septiembre en la que la Adminis­tración analizará caso por caso. La vivienda, en caso de ser concedida, no será gratuita a perpetuidad y sólo será para los que se adhieran al plan de inserción laboral”.

Por ahora se conforman con albergues que tienen garantizados durante septiembre, pero algunos prefieren dormir en la calle porque, según afirman, los albergues están en las afueras y no disponen de dinero para desplazarse, además de tener horarios de cárcel. La comparación de prisiones y pensiones fue hecha por más de uno. Afirmaban que no les llevan a la cárcel porque no tienen delitos y la pensión es su equivalente, aunque ni siquiera les dan de comer. También han sido acogidos por la Cruz Roja y la Casa del Emigrante. Keraba hablaba de que se sienten decepcionados. “Muchos tienen que dormir en siete metros cuadrados y luego hemos de escuchar al Ayunta­miento que quiere luchar contra los pisos patera. Otros han estado enfermos y les han dado pastillas pero, ¿cómo esperan que se curen si no comen ni duermen bien?. Se nos ha aplicado el apartheid y el racismo institucional a lo largo de este mes”.

A partir de esta asamblea se celebrarán otras en el ateneo Flor de Maig de Poblenou y en lugares como el Parc de la Ciutadella. También se preparan acciones que esperan contar con amplio apoyo ciudadano, no solo de vecinos de Poblenou. La siguiente será una manifestación convocada el día 21 en la Plaza Sant Jaume, que pretende ser una demostración de la dignidad de su lucha.

“Pido perdón por encontrar un trabajo”

El sentimiento de unión entre los 300 de Poblenou es muy fuerte. Ibrahima, representante del colectivo, muy emocionado afirmaba que “la gente de la nave es mi familia y pido perdón por encontrar un trabajo y el resto de mis hermanos no”. Asimis­mo hacía un llamamiento a las entidades que han firmado el manifiesto y pedía que “cada entidad pague a una persona la pensión, porque dormir en la calle es muy duro”. “La estrategia del Ayunta­miento fue separarlos en albergues. Los quitaron de la nave, donde vivían y trabajaban. Ahora no tienen ingresos y su situación pasó de precaria a insostenible”, explicó Carlota Falgueras de l’ASCD.

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