TRABAJO // EL GOBIERNO DE CALDERÓN TOMA PARTIDO POR LA EMPRESA MINERA
18 meses de huelga en las minas de México

Este periodista de La
Jornada explica para
DIAGONAL el conflicto
minero del norte de
México, determinado por
las condiciones de explotación
y peligrosidad.

19/02/09 · 0:00
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TAXCO, SOMBRERETE Y CANANEA. La huelga afecta a trabajadores de esas minas.

El 30 de enero los mineros del Sindicato
Nacional de Trabajadores
Mineros, Metalúrgicos y Similares
de la República mexicana alcanzaron
los 18 meses de huelga
en las tres minas de Taxco, Sombrerete
y Cananea, en contra de
la empresa transnacional mexicana
Grupo México. Aún no se vislumbra
en el horizonte una solución
al conflicto. Comenzadas por
causas meramente laborales, las
huelgas se han convertido en
asunto político a raíz de que el
Gobierno federal mexicano se ha
visto involucrado y ha tomado
partido en favor de la empresa de
Germán Larrea Mota Velasco, el
todo poderoso empresario del
norte del país que, aprovechando
la pauta privatizadora emprendida
hace más de 20 años, se hizo
con la mayoría de las riquezas del
subsuelo mexicano.

Las malas condiciones laborales,
el deterioro de las cuestiones
relativas a la seguridad e higiene,
y la maquinaria obsoleta en riesgo
del colapso, además de la negativa
por parte de la empresa frente a la
petición de revisión salarial, son
algunas de las causas de esta huelga
que se perfila como una de las
más largas de la historia sindical
mexicana. Los mineros denuncian
que las condiciones laborales son
efectivamente precarias: turnos de
ocho horas a cambio de pocos pesos.
En la categoría más elevada
de las 20 que contempla el contrato
colectivo firmado por las dos
partes, un minero en México gana
menos de diez euros diarios, es decir
146 pesos. Una cifra que rebasa
efectivamente el salario mínimo
establecido por ley (45 pesos
diarios) pero que, sin embargo, se
queda muy por debajo del salario
mínimo real en el país. El sindicato,
además, denuncia precarias
condiciones de trabajo, señalando
faltas en los sistemas de seguridad,
maquinaria al límite del colapso,
etc. La trágica prueba de
ello ocurrió la madrugada del 19
de febrero de 2006, cuando una
explosión dejó atrapados y segó la
vida de 65 trabajadores en una mina
de propiedad del Grupo México,
ubicada en Pasta de Conchos,
Coahuila. Hasta la fecha los cuerpos
no han sido recuperados y nadie
ha sido juzgado.

Sin embargo, el peor caso lo representan
los trabajadores contratistas
que la empresa ha comenzado
a involucrar en sus actividades a
raíz de su política de “reducción de
costos”. Los sindicalizados explican
que desde que existen contratistas
en las instalaciones de la empresa,
estos por contrato no pueden
“realizar trabajos especiales”,
es decir, los que comúnmente se
definiría como peligrosos. Según
testimonios recogidos, los contratistas
son no obstante los encargados
de realizar esas actividades:
apertura de nuevos túneles, utilización
de explosivos, etc. Todas, actividades
que los contratistas llevan
a cabo en turnos por lo regular de
12 horas, y en algunos casos de
hasta 14 horas, por un sueldo base
de menos de 50 pesos diarios. Por
si esto fuera poco, los contratistas
no gozan de ningún tipo de seguridad
social y no tienen siquiera los
instrumentos legales y burocráticos
para exigir reformas: “si te quejas,
te vas a tu casa”, explican. La
existencia de un sindicato, impide
actualmente a la empresa la contratación
de un número excesivo
de trabajadores contratistas, sin
embargo ésa es claramente la tendencia,
ya que permite a la empresa
no solamente contratar y despedir
según los esquemas modernos
de la producciónjust in time, sino,
en lo específico, le permite eludir
cualquier otra responsabilidad fijada
en la actual legislación laboral
mexicana: no hay reparto de utilidades,
no hay aguinaldo, no hay
generación de antigüedad (gracias
a los contratos temporales que se
utilizan para los contratistas).
No se ve solución a corto plazo
al conflicto minero en México. La
empresa, dicen los mineros, junto
al Gobierno quiere acabar con su
sindicato: “No les importan nuestras
condiciones”, denuncian.
Cuentan que a los diez días de comenzada
la huelga, en la mina de
Taxco hubo un derrumbe. “De estar
nosotros trabajando hubiera
habido unos 80 muertos”, señalan.
Sin embargo, a la empresa no
le importa, pues “lo veníamos denunciando
desde hace muchos
meses antes de empezar la protesta”,
dicen los mineros, “y la empresa
nos contestaba que prefería
pagar la multa en lugar de parar
la producción”.

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