POLÍTICA ECONÓMICA // PP Y PSOE SE LANZAN A UNA COMPETICIÓN DE REBAJAS FISCALES A CUATRO MESES DE LAS ELECCION
13.800 millones menos de gasto social

Ausente del debate en una legislatura marcada por el
continuismo con la etapa del PP, la política económica
asoma en la precampaña electoral. Rajoy promete, directamente,
“la rebaja fiscal más importante de la democracia”.
El PSOE le sigue de cerca, y a la rebaja del
impuesto de sociedades y del IRPF de su última reforma
fiscal suma ahora la eliminación del impuesto de
patrimonio. Estos anuncios se producen pese a que el
gasto social español se sitúa a la cola de Europa.
Tampoco se señala la merma en recursos públicos. En
las últimas dos legislaturas, las rebajas supusieron una
pérdida potencial de 13.800 millones de euros.

13/12/07 · 0:00
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Dos diferentes tipos de datos ocupaban
las páginas de información
política la semana pasada: uno, la
intención de voto de cara a las elecciones
de marzo. El segundo, toda
clase de promesas de reducción de
impuestos. A este ritmo, si la campaña
durase otros tres meses, cabría
imaginarse una España convertida
en paraíso fiscal.

Por el momento, el anuncio más
sonado lo daba Mariano Rajoy. El
18 de noviembre, como traca final
para la convención del Partido Popular,
el candidato prometía eximir
del impuesto de la renta (IRPF) a todas
las personas que ganen menos
de 16.000 euros. Pero el PP no se dirige
sólo a los ‘mileuristas’. Con algo
menos de bombo, unos días antes el
líder popular prometía una reducción
de tres puntos en el tipo máximo
(el de las mayores rentas) y de
diez en el impuesto de sociedades
(para empresas). Pobres, ricos, empresarios...
para el PP, todos ganan.
Es más, según la idea neoliberal por
la que al bajar los impuestos se reactiva
la economía, el número dos del
partido, Ángel Acebes, aseguró que
la reforma “no tiene ningún coste”.
Al día siguiente el Gobierno recordaba
los costes. Fue el propio ministro
de economía, Pedro Solbes,
quien cifró la merma de ingresos en
no menos de 5.000 millones de euros.
No obstante, a las dos semanas
Zapatero daba su propio golpe de
efecto. En unas jornadas organizadas
por la revista-biblia del neoliberalismo,
The Economist, el presidente
anunciaba la supresión del impuesto
de patrimonio. Pocos días antes,
la presidenta de Madrid, Esperanza
Aguirre había prometido la
reducción de ese impuesto. Otras comunidades
también se han apuntado.
En Galicia, Emilio Pérez Touriño
prometió la exención del impuesto
de sucesiones. Y el entusiasmo con
las rebajas llega al punto que el
PSOE retiró de su programa el céntimo
ecológico, ante el temor de parecer
excesivamente recaudador.

Menor gasto público europeo

Detrás de los aplausos de los mítines,
han sido poco escuchadas sin
embargo las voces que señalan cómo,
paradójicamente, todas estas
promesas se dan en una economía
cuya presión fiscal está en los últimos
puestos de Europa. Según datos
de Eurostat, la suma de todos los
impuestos fue de un 34,8% del PIB.

La cifra es inferior en más de cuatro
puntos a la de los países europeos
de la zona euro, incluso menor que
el de las nuevas incorporaciones.
El sistema económico español es,
junto con el de Portugal, el que menos
invierte en gasto público por habitante
de los 15 primeros miembros
de la Unión Europea. El dato no se
corresponde al nivel de riqueza. El
PIB per cápita español está en el
90% de la media europea, pero el dinero
que se invierte en recursos públicos
(sanidad, educación, servicios
sociales...) por habitante apenas llega
al 62% del promedio europeo.
Un aspecto ilustrativo de estas semanas
fue ver cómo medidas que
reducirán el gasto público se anunciaban
al mismo tiempo que se producen
manifestaciones por el mal
estado de las infraestructuras en
Cataluña. O cuando el informe PISA
sobre educación sitúa a los alumnos
españoles a la cola en comprensión
lectora. No en vano, Finlandia, uno
de los países con mayores gastos sociales,
se encuentra en cabeza.

Estas cuestiones resultan poco relevantes
en las líneas de las grandes
políticas macroeconómicas. El pasado
octubre, así lo denunciaba un informe
del gabinete técnico del grupo
parlamentario de Izquierda Unida-
ICV, en el que se cifra que el coste
de las últimas rebajas fiscales del
PSOE supusieron una pérdida de recaudación
de ingresos potenciales
de “no menos de 6.000 millones de
euros anuales”. Unido a las reformas
del período 1996-2003 del PP

 cuantificadas en 7.800 millones de
euros anuales-, IU calcula que las
“reformas regresivas del PP y el continuismo
de las del PSOE suponen
una pérdida potencial de recursos
de 13.800 millones de euros anuales.
Y ese camino seguirá tras las
elecciones. “Parece que el camino
elegido”, ha escrito el economista
Daniel Raventós, “ha sido el de caminar
al grito de ‘menos impuestos’.
Que lo haga la derecha era predecible
y hasta ‘normal’, que lo haga la
izquierda, una parte de ella al menos,
es un gran error. Atrapar votos
no lo justifica todo”.

Los efectos cotidianos
del subdesarrollo social

_ Más allá del debate
sobre cifras, el reducido
gasto social se
observa en el día a
día. En salud, de los
15 primeros Estados
miembros de la UE,
el español es el que
menos dedica al
gasto público sanitario:
un 5,4% del PIB.
Y, de ese dinero, sólo
un 15% se dirige a
atención primaria.
Harían falta 342 euros
más por habitante
para situarse en la
media europea. Consecuencias:
centros de
salud masificados, largas
listas de espera y
un menor tiempo de
consulta médica (un
médico de cabecera
recibe un 40% más de
visitas al día que en la
UE-15). En servicios
sociales, sólo un 2%
de ancianos son atendidos
en sus domicilios,
frente al 15% en
Europa. El gasto en
exclusión social es aún
menor. Para mejorar
estas marcas, según
cálculos que maneja
Izquierda Unida, «un
superávit del 0,1% del
PIB (en vez del 0,3%
programado para
2008) permite liberar
2.240 millones de
euros (370.000 millones
de pesetas) para
políticas públicas».
Sería algo mínimo y se
mantendría el superávit,
pero entre los ortodoxos
liberales, la idea
equivale a despilfarro.

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«Sólo la gente corriente
paga impuestos»

_ El ritmo de la subasta
fiscal entre PP y
PSOE no ha llevado a
detenerse en otros
datos, como es la
tendencia a bajar
impuestos directos
(progresivos) y
aumentar los indirectos
(regresivos). En la
misma línea, si bien
Rajoy anuncia que se
beneficiarán las clases
menos pudientes,
la senda económica
de los últimos
diez años señala en
otra dirección. Según
indica Daniel Raventós,
entre 1995 y
2006, el salario real
medio de los españoles
cayó un 4%. En
ese mismo periodo,
de acuerdo con el
INE, los salarios han
pasado de representar
el 49% del total a
significar el 36%.
Todo ello no evita
que las rentas saláriales
representan el 80%
del IRPF y los asalariados
declaren de media
casi 6.000 euros más
que el promedio de lo
que declaran los
empresarios y profesionales
en el tributo. «El
IRPF muestra de forma
indirecta que el enorme
fraude fiscal que hacen
los ricos es impresionante»,
escribe Raventós,
quien recuerda la
conocida frase de la
millonaria hotelera
Leona Hemsley: «Sólo
la gente corriente paga
impuestos».

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