La sentencia condenatoria obliga al escritor y traductor vasco a abandonar el país, pese a que todas las pruebas apuntan a un montaje político.
Texto de Hedoi Etxarte, Vitoria

- Concierto en el Kafe Antzokia de Bermeo por la libertad de Asel Luzarraga. Foto: Joseba Barrenetxea.
El 31 de diciembre de 2009 el escritor
y traductor vasco Asel Luzarraga
era detenido en Chile en su
domicilio de Padre de Las Casas.
En aquel momento se le imputaron
cuatro atentados realizados
entre diciembre de 2008 y diciembre
de 2009. Desde un comienzo,
Luzarraga negó tener relación con
ellos; de hecho, su pasaporte atestiguaba
que en dos de los casos se
encontraba fuera del país. La jueza
Alejandra García impuso prisión
preventiva durante la investigación.
Fue entonces cuando las
acusaciones se modificaron: la fiscalía
dejó de señalar a Luzarraga
como autor y lo acusó por tenencia
de material explosivo. En su casa
fueron hallados, sin una sola
huella digital, un extintor vacío,
menos de diez gramos de pólvora,
un mechero y cinta adhesiva.
Luzarraga pasó 42 días en prisión
preventiva y en reclusión domiciliaria
hasta que el 7 de septiembre
de dictó sentencia en el juicio
oral. Según recogía el diario regional
El Austral, al día siguiente el gobernador
de Cautín, Miguel Mellado,
aseveró que apelaría “a la
Policía Internacional para que pueda
tomar a este personaje y colocarlo
en el aeropuerto para salir del
país”. Con estas declaraciones quedaba
claro que la pena de prisión
era simbólica y que su fin era que
no pudiera renovar su residencia.
Luzarraga tendrá que abandonar
el país 15 días después de dictada
la sentencia, el 22 de septiembre.
En la sentencia los jueces consideraron
que las pruebas químicas
que la defensa mandó realizar al
instituto Analab y a la Universidad
Católica de Temuco no eran suficientes.
La policía afirma haber encontrado,
además, iones de nitrato
en el domicilio de Luzarraga. En
aquellas pruebas se indicó que en
el agua de la ciudad y, particularmente,
en el agua de la casa de
Luzarraga había iones de nitrato,
así como en su champú. Según declaraba
el abogado de Luzarraga,
Jaime Madariaga al canal de televisión
de la Universidad Autónoma
de Chile, ésta es “la explicación de
porqué encontraron iones de nitrato
en su espalda”. Madariaga añadió
en las mismas declaraciones a
la prensa que los datos refutados
invalidaban lo que “el Ministerio
Público había hecho creer a la opinión
pública”. Así mismo, la Fiscalía
no pudo explicar la ausencia de
huellas digitales en el material incautado
en la casa de Luzarraga.
El Austral recogió las declaraciones
del abogado defensor tras conocer
la sentencia: “Es difícil sentirse
satisfecho cuando se sabe que
una persona inocente ha sido condenada,
pero lo cierto es que no tiene
que ir a la cárcel y eso, sin duda,
nos tranquiliza”. Del mismo modo,
añadió que “como sociedad estamos
más debilitados porque cualquiera
de nosotros puede ser víctima
de que alguien deje una bolsa
con droga o con un extintor en
nuestra casa y seamos condenados,
no importa que no exista ninguna
huella digital ni correo electrónico,
nada”.
Sin huellas
dactilares
En el diario vasco Deia
Luzarraga sostuvo que
tenía claro que ni él, ni su
compañera, ni nadie que
les conste puso el extintor
vacío, las mechas y la pólvora
encontradas en su
casa. Reiteró lo extraño
que resultaba la ausencia
de huellas dactilares y la
bolsa de supermercado en
la que todo ello estaba
guardado. El escritor no
duda en decir que todo ha
sido un montaje para perseguirle
políticamente.
[Campaña por la libertad de Luzarraga en Kaos en la Red->http://www.kaosenlared.net/noticia/video-libertad-asel-luzarraga-escrito...
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