UNAS JORNADAS PARA EXTENDER LA LUCHA
Europa: la hora del monstruo

Las movilizaciones estudiantiles que recorrieron el
continente a finales de 2010 tienen una cita en París
del 11 al 13 de febrero en el encuentro de Edufactory.

28/01/11 · 8:00
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En los últimos meses hemos
visto las caras de
pánico de Camilla
Parker y Carlos de
Inglaterra ante la multitud que
atajó el coche oficial en el que viajaban
en medio de las protestas
contra la subida de precios de las
matrículas en Inglaterra. El deseo
de que ésta no sea una imagen
anecdótica sino un símbolo
que preceda a un cercamiento real
de las élites europeas en pos de
la reapropiación de la cooperación
y la riqueza es uno de los
móviles que impulsa a los y las
estudiantes trabajadores a intentar
buscar un nuevo espacio de
coordinación de las luchas. Para
ello, el valor de la red Edu Factory
va a ser puesto sobre el tapete,
ya
que después de funcionar como
un laboratorio teórico durante varios
años ahora los activistas que
lo conforman se lanzan a concertar
un nuevo y necesario reto de
la imaginación política: armar
huelgas metropolitanas que
enuncien nuevos derechos ante
las impuestas vacas flacas de la
austeridad.

El gobierno de la crisis es una
espada de Damocles
que pende
sobre el bienestar de los ciudadanos
de Europa a quienes, sobre
todo a los jóvenes, ya nos apretaba
mucho el cinturón antes de
que nos exigieran que nos lo estrechemos
todavía más, y, dicho
sea de paso, no precisamente debido
a nuestra gordura, sino a las
limitaciones de la precariedad
que venimos arrastrando desde
muchos años atrás.

Debemos poner la imagen de la
asustada realeza británica junto a
los paisajes de las ocupaciones de
facultades que han tenido lugar
en la mayor parte de las grandes
ciudades del viejo continente, así
como también a otros conflictos
de toma de las calles impulsados
por estudiantes y precarios antes,
durante y después de la aplicación
de las directivas de Bolonia.
Los ejemplos de Inglaterra e Italia
son los más recientes. La principal
diferencia de estas dos últimas
movilizaciones con respecto
a anteriores que vimos, por ejemplo
las del Estado español, reside
en que el plan ya fue aprobado y,
por tanto, se ha desplazado el motivo
de las luchas hacia sus consecuencias:
la subida de las tasas de
las matrículas y la reducción de la
calidad de los estudios a partir de
su nueva configuración en grados
son síntomas claros de las estrategias
de new public management
[nueva gestión de lo público, Nota
del editor] que aplican los estados
miembros de la Unión para
ahorrar costes en educación superior,
poniendo filtros que disminuyan
el acceso de las poblaciones
a la misma.

Red de batalla

Del 11 al 13 de febrero tendrá lugar
en París el encuentro de Edu-
Factory. Este evento, que agrupará
a diferentes colectivos europeos,
aunque también de
América, tiene por objeto consolidar
un network de batalla. Tal y
como dice uno de los paneles de
discusión todavía en construcción,
el encuentro busca pensar
las luchas estudiantiles
en un
contexto más amplio de precariedad
y explotación.

La cita supone la continuidad
de una serie de movilizaciones y
encuentros contra la aplicación
del Plan Bolonia, que llevó por
nombre Bologna Burns, y que tuvieron
lugar en Viena, Madrid y
Bolonia, así como la reunión de
Commoniversity que se celebró
en Barcelona en noviembre. Los
diferentes grados de aplicación
del Plan Bolonia, el nivel de desarrollo
de free schools [escuelas
autogestionadas] y grupos de autoformación,
y las luchas contrarias
a la deuda estudiantil parecen
ser los ejes de discusión paralelo
que buscará, por un lado, diseccionar
desde la práctica opositiva
el estado de la institución
universitaria y de las luchas en
nuestro continente, y, por otro
más importante, proponer formas
de acción realizables en el año
que recién inauguramos.

Basta echar un vistazo a las hemerotecas
de los últimos años para
darse cuenta de que si hay un
punto claro que aúna a la juventud
europea es el de la contestación
a la mercantilización de la
universidad.
En contra de las caracterizaciones
recientes de la juventud
aparecidas en los medios
de comunicación de masas
(JASP, mileuristas, la serie de reportajes
de El País con el sello común
de pre-parados), que construyen
la idea de una juventud
(española) pasiva y resignada ante
la crisis, podemos oponer la
fuerza de un sujeto, principalmente
joven aunque también intergeneracional,
capaz de expresar
un disenso, y todavía en busca
de los cauces para hacerse escuchar
con fuerza. ¿Será París un
punto de inflexión para un renovado
movimiento estudiantil?
¿Cuáles son los elementos de novedad
que se pretenden? La ciudad
ha sido elegida debido a la
elevada carga simbólica, ya que
en 2006 fue el escenario de las luchas
vencedoras del movimiento
anti Contrato de Primer Empleo
y, más recientemente, de duras
huelgas que paralizaron el país.

La educación superior como inversión
social y no como gasto
desparramado
(y por lo tanto, sujeto
a la austeridad y a la progresiva
financiarización a través del
crédito estudiantil en tiempos de
crisis) es uno de los contenidos
políticos esenciales de las movilizaciones
por construir una educación
garantizada, un bien común
contra la educación clasista,
que funciona como un bien de
consumo.

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