NI CAUTIVOS NI DESARMADOS
Espérame en el cielo

Hoy seguimos las huellas
de Marcelino Massana
Vancell Panxo o Gordo,
guía y guerrillero confederal.
Su zona principal de actuación
es la montañosa comarca
minera del Berguedá. Ahí es nada:
antes de la revuelta de Asturias
del ‘34, antes de la insurrección
de Aragón y La Rioja del ‘33,
antes incluso de Casas Viejas,
también en 1933, el Berguedá ya
había declarado el comunismo
libertario en febrero de 1932.

26/10/10 · 11:41
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Hoy seguimos las huellas
de Marcelino Massana
Vancell Panxo o Gordo,
guía y guerrillero confederal.
Su zona principal de actuación
es la montañosa comarca
minera del Berguedá. Ahí es nada:
antes de la revuelta de Asturias
del ‘34, antes de la insurrección
de Aragón y La Rioja del ‘33,
antes incluso de Casas Viejas,
también en 1933, el Berguedá ya
había declarado el comunismo
libertario en febrero de 1932.

Tras la guerra, sale de la cárcel y
vuelve al pueblo, donde la Guardia
Civil le somete a constantes
vejaciones. Se echa al monte en
1944. Al principio, junto al conocido
contrabandista Borni, de
Peguera pues Andorra y la frontera
francesa quedan muy cerca. Con
él aprende los pasos de montaña
que usará después y consigue
dinero para ir tirando. Tras unos
meses, marcha a Francia, contacta
con CNT y forma su primer
grupo de guerrilla. Grupo que
alterna con sus labores de guía
para la organización.

Bromista de carácter. De buen
comer y beber (pesa más de 100
kilos). Pese a su corpulencia,
cuesta seguirlo por el monte. Además,
es listo y cuidadoso: no sólo
es el único de los dirigentes de
guerrilla libertarios que no es detenido
o abatido, sino que no pierde
a ningún hombre durante los siete
años de actuación guerrillera
(1945-1951). Un caso único.
Un nuevo capitán de la Guardia
Civil llega al puesto de Berga,
capital de la comarca. Entre sus
misiones: acabar con la guerrilla.

Un día, en un café de la
localidad se acerca a pagar lo
que ha tomado. Entonces, el
camarero dice que al capitán le
han invitado. Sorprendido, pregunta
quién. El dueño responde
que un hombre robusto que
acaba de irse; que decía llamarse
Marcelino Massana y que le
ha dicho que ya lo conoce
usted. El oficial monta en cólera
y jura y perjura que atrapará a
aquel desvergonzado malhechor.
No acaba aquí la cosa. La gente
de las comarcas cercanas a Andorra
tiene durante esos años la costumbre
de escuchar Radio Andorra.

Al día siguiente de la
invitación al capitán: sorpresa y
risas entre los oyentes. No de
todos, claro. El locutor dedica una
canción al comandante de la
Guardia Civil de Berga. Espérame
en el cielo de Antonio Machín, de
parte de un tal Massana.

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