Tras las elecciones generales celebradas el domingo
Portugal confía su destino a la derecha

Las elecciones generales celebradas el pasado domingo en Portugal encumbraron al poder al líder del conservador Partido Socialdemócrata (PSD) Pedro Passos Coelho, de 46 años, que será el encargado de sacar al país de la feroz crisis en que se halla inmerso.

08/06/11 · 11:18

La victoria de Passos Coelho fue contundente pero no será suficiente para que su formación gobierne en solitario y el acuerdo con el derechista Partido Popular (CDS-PP) se antoja imprescindible para que pueda formar un gobierno estable, tal y como demandó Aníbal Cavaco Silva, Presidente de la República.

Con el 38,6% de los sufragios frente al 28,1% del Partido Socialista (PS), su principal rival en las urnas, los conservadores fueron la primera fuerza política en 17 de los 20 distritos electorales del país, e infligieron una dolorosa derrota al ya primer ministro saliente José Socrates.

El líder de los socialistas comunicó la misma noche de los comicios su dimisión como secretario general del partido alegando no querer “condicionar” la futura elección de la dirección general de su formación, que saldrá de un congreso a celebrarse en el próximo mes de junio.

La noche tuvo un regusto agridulce para Paulo Portas, número uno del CDS-PP (11,7% de los sufragios) y que será el principal socio de Passos Coelho en el gobierno, quien no ocultó su insatisfacción por no haber conseguido una subida “que podía haber sido mayor” de no ser por el voto útil, favorable al PSD.

En el otro extremo del arco político los comunistas de la Coalición Democrática Unitaria (CDU) consiguieron mejorar sus resultados (11,7% de las papeletas) con respecto a 2007 sumando un diputado a los quince que tenían hasta el domingo y aguantaron el envite de la derecha.

El ascenso de los comunistas, aunque débil, fue visto como una “señal de un mayor reconocimiento de la acción, propuestas y papel” del Partido Comunista Portugués (PCP), según su líder, Jerónimo Sousa, quien confió en que la “lucha social” se desarrolle aún más en los próximos años frente a las injusticias que vive Portugal.

El Bloco de Esquerda (BE) fue, en cambio, el gran derrotado de la noche elctoral, junto a los socialistas, con tan sólo el 5,2% de los sufragios, lo que supone un retroceso de más de cuatro puntos con respecto a las últimas legislativas. Francisco Louçã, coordinador del Bloco, no tuvo más remedio que asumir la derrota para pasar a señalar que el país iniciaba “un nuevo ciclo político” que con el pedido de ayuda externa “hipotecará Portugal en los próximos años”.

En efecto, con el voto mayoritario a la derecha los portugueses han abierto la puerta a recortes sociales, que, según coinciden en señalar varios analistas, nunca fueron ocultados por Passos Coelho.

El programa del PSD abogaba por la descapitalización de la seguridad social, la privatización parcial del Servicio Nacional de Salud, la escuela pública o Aguas de Portugal, entre otras empresas públicas, y en adelante a nadie en el país debería sorprenderle los tiempos difíciles que se cernirán sobre la sociedad lusa.

Con la legitimidad de las urnas, Passos Coelho parece estar dispuesto a ir más allá de las medidas impuestas a Portugal desde el exterior y ya ha asegurado que "hará todo lo posible, durante el tiempo que fuera necesario” para cumplir con los compromisos adquiridos con sus socios europeos.

Una abstención que superó el 41% debería, sin embargo, servir para que el futuro gobierno, encumbrado por el voto anti-Sócrates y no por su proyecto- se replantee algunas de sus medidas y considere que casi uno de cada dos portugueses ha dado la espalda a las urnas. De lo contrario, la portuguesa seguirá siendo una democracia enferma, más pendiente de las presiones del exterior que de sus propios ciudadanos.

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