DOS DE LOS ACTIVISTAS PRO SAHARAUIS QUE ESTABAN EN EL AAIÚN REGRESARON AYER A MADRID
“No era nuestra seguridad, sino la de las personas que nos echaban una mano allí”

Silvia García y Javier Sopeña, los activistas pro saharauis que estuvieron presentes en el derribo del campamento Dignidad y en la ciudad de El Aaiún, han llegado al Estado español para denunciar la situación.

15/11/10 · 18:36
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Silvia García y Javier Sopeña, los dos activistas que se ocultaban en el Sáhara Occidental después del desalojo del campamento Dignidad, eran buscados por los militares marroquíes, han conseguido llegar a la península. En una rueda de prensa han contado cómo lo vivieron ellos y porqué tomaron la decisión de regresar. “Decidimos salir porque no podíamos hacer absolutamente nada ante la situación terrible que se estaba viviendo allí. No era nuestra seguridad, sino la de las personas que nos echaban una mano”, ha afirmado Silvia, con un aspecto cansado.

Los activistas cuentan que el ministerio de Asuntos Exteriores les aseguró que no les pasaría nada, pero que “nos la teníamos que apañar para llegar hasta Mariano Collado, depositario de los bienes de Casa de España que hace las funciones de cónsul”. Así, ellos tuvieron que moverse solos hasta que consiguieron “contactar con Collado. Desde allí nos fuimos directamente al aeropuerto”.

Aún siguen en territorio saharaui dos activistas más: Antonio Velázquez e Isabel Terraza, con quien reconocen haber tenido comunicación antes de regresar: “Están encerrados, con mucho miedo, y, al parecer, totalmente sitiados. Hablamos poco porque la comunicación está pinchada y por seguridad, cortamos”.

Respecto a la violencia que vivieron en el campamento, Silvia ha asegurado que pudo ver “cómo varios amigos saharauis fueron apaleados con porras, recibiendo golpes y patadas por todos lados; una persona frente a cincuenta. Desmayados, los metían en un coche”.
Sopeña valora cómo se organizaron los saharauis para proteger a las personas que tenían una movilidad reducida: “Los saharauis estaban bastante bien organizados para evacuar a los heridos y a la gente que no podía andar. Disponían de coches, y a medida que el ejército marroquí iba consiguiendo controlar más zonas del campamento, los saharauis se montaban en el coche tirando para El Aaiún. Pero no por la carretera, sino por el desierto; había cuatro muros construidos”.

Los dos activistas cuentan que vieron columnas de humo y cómo los saharauis intentaban detener el paso de los coches del ejército marroquí con barricadas. “Había enfrentamientos con el ejército... pero no vimos más porque nos teníamos que ocultar”. Sopeña declara que no se podían mover “porque nos buscaban, y no para echarnos, para otra cosa”. Él mismo cuenta que habló con un compañero norteamericano que parecía no percibir el nivel de violencia que había en las calles hasta que un día le dieron una paliza, y Sopeña reconoce que fue en ese momento cuando fue consciente de lo que les podía pasar: “No sabía lo que querían hacernos hasta que golpearon al norteamericano y la policía marroquí tuvo que disculparse por haberlo confundido con un español. Ahí pensamos: no nos quieren echar, nos quieren matar”.

“Se estaban consiguiendo plantar cara a Marruecos de una forma pacífica”

Javier y Silvia recuerdan también cómo era el campamento y lo que estaba significando para la población saharaui: “Los saharauis estaban asumiendo responsabilidades, cosa que en la ciudad no pueden porque no tienen trabajo. Se encargaban de la limpieza, de la seguridad, del mantenimiento del campamento, de la infraestructura, de la enfermería… Allí podían manifestarse libremente, cosa que en la ciudad no. Se estaban consiguiendo plantar cara a Marruecos de una forma pacífica. Era una forma de desafiar, y estaba funcionando bien, hasta que a un gendarme marroquí se le fue la cabeza y ametralló un coche, y murió un chaval, Nayim.

A la salida del campamento Dignidad tuvieron que soportar “burlas, insultos y sonrisas asquerosas por parte del cuerpo militar que había reventado el campamento”.

Respecto a la actitud del Gobierno, Sopeña ha mostrado una postura indiferente y con rabia: “No conozco la posición del Gobierno español si es que tiene alguna posición que se pueda sostener. La verdad es que me importa poco, porque tenga la que tenga no me afecta y a lo que allí sucede tampoco. El Gobierno no es capaz de sostener nada coherente de lo que diga con hechos, en el caso de que dijera algo coherente”, ha recalcado. “A nosotros nos da igual, somos activistas, no necesitamos nada del Gobierno, somos voluntarios, sabemos lo que tenemos que hacer y lo hacemos”. Sin embargo, Silvia García ha denunciado la no condena de los acontecimientos por parte del Gobierno español: “Hay muchos saharauis con nacionalidad española en el territorio. De cara al Gobierno español son españoles, ¿no? Son de origen saharaui, sí; pero son ciudadanos españoles. El Gobierno español no ha condenando nada. Denunciamos claramente eso, que falta contundencia. ¡Digan algo, manifiéstense!”.

“Cada vez la intifada se da en un periodo de tiempo más corto

Reiteran que la demanda del pueblo saharaui es la misma que desde hace 35 años: El referéndum, la autodeterminación y respeto al pueblo saharaui, y mientras no se haga, Sopeña asegura: “Habrá intifadas cada cierto tiempo, lo estamos viendo en la historia de la ocupación: en el ’91, en el ’99, en el 2005 y en el 2010. Cada vez la intifada se da en un periodo de tiempo más corto, y no es casualidad, es que la gente está harta ya”.

Pero no sólo han hablado del Gobierno, también han hecho referencia al resto de partidos políticos: “El Sáhara siempre ha sido una moneda de cambio para ganar votos, como todo el mundo sabe. Todos lo partidos están con el Sáhara hasta que llegan al Gobierno”.
En cuanto a las comunicaciones, aseguran que se han bloqueado tres web en las que se emitían los vídeos captados en el Sáhara Occidental, y han querido recalcar “el veto informativo brutal. Marruecos no está dejando entrar a los periodistas por algo. La democracia está brillando por su ausencia, tanto que la proclaman”.

La activista Silvia ha concluido su exposición de los hechos instando a viajar al Sahara: “Intenten ir y verlo, es la mejor forma…

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