La estrategia contra las plazas
El miedo al 15M: cargas, detenciones, mentiras, poder y temores

Las distintas etapas por las que en apenas un mes ha pasado el llamado “Movimiento 15M” se evidencian no sólo en la fisonomía de las Plazas, de sus ocupantes y de las conciencias de muchas personas que han despertado con el ruido de la indignación colectiva, sino también en el comportamiento de aquellos que ocupan los distintos niveles de gobierno.

- Vídeo sobre el 15J: Que no nos despisten / vía okupemlesones

, Profesora de Derecho Universitat València
17/06/11 · 12:30

Si bien en un principio el movimiento se miró con precaución, oscilando entre la aprensión de la derecha y el paternalismo de la socialdemocracia acomodada, los gobernantes de ambos partidos mayoritarios han ido evolucionando hacia posturas de desconfianza y temor. Un temor que ha cristalizado en actitudes orientadas a criminalizar la indignación ciudadana y a justificar, con argumentos falsos e interesados, las graves vulneraciones de distintos derechos fundamentales de las personas que se han ido sumando al 15M.

Tras la violencia de las cargas policiales, las irregularidades cometidas durante las detenciones en cuando a la identificación de los agentes antidisturbios y en lo relativo a la asistencia letrada , la vieja estrategia del miedo ha sido de nuevo desempolvada. De manera torpe y evidente, las declaraciones de los responsables políticos relativas a los posibles antecedentes penales de los detenidos, se han orientado a difundir la imagen de un movimiento conformado por gente violenta, del que es mejor apartarse y al que es posible golpear, en sentido literal, porque en cierta manera estas personas, gente diversa, de todas las edades y muy distintas procedencias, nos lo merecemos.

Los datos y acusaciones falsas vertidas por representantes de los partidos mayoritarios en medios de comunicación respecto de los componentes del 15M implican el desprecio hacia sus derechos fundamentales, entre otros la presunción de inocencia, el derecho a la intimidad, los derechos fundamentales a la libertad de expresión y manifestación, que se reconocen tanto a ciudadanos españoles como a extranjeros independientemente de su situación administrativa, el derecho fundamental a la integridad física y moral o el derecho al honor.

El objetivo de esta estrategia, compartida por el Partido Popular y el Partido Socialista, es tan claro como torpe. Pretenden deslegitimar a un movimiento ciudadano provocando la desconfianza, produciendo así la desmovilización; pero es una estrategia miope porque se basa en parámetros superados, precisamente por un despertar ciudadano que se ha manifestado con especial potencia desde el 15 M. La decadencia de los partidos tradicionales y su falta de conexión de la ciudadanía sólo irá en aumento si PP y PSOE continuan con su soberbia.

La estrategia del miedo sigue apoyándose en la capacidad de manipulación de la ciudadanía adormecida por el pensamiento único. Sin embargo, si hubieran bajado a las plazas o pasearan por las calles de muchas ciudades, como Valencia (sí! Valencia!) podrían haber apreciado que el panorama ha cambiado y que, por fin, el debate político ya está en la calle. Así, muchas personas han incorporado a sus preocupaciones del día a día cuestiones como la reforma de la ley electoral, los mecanismos de democracia participativa, los paraísos fiscales, la dación en pago en las hipotecas, el control de la corrupción, la necesidad de una reforma laboral justa que controle los despido injustificados o la contratación temporal….

Y éstas son las cuestiones, con un sinfín de otras, que se debaten laboriosamente en las Plazas, mediante estructuras no jerárquicas sino horizontales, con mecanismos de respeto a las minorías y búsqueda del consenso, manteniendo permanente la escucha activa de todas las opciones y opiniones, con una paciencia infinita sacada de la ilusión de estar mirando a los ojos de mucha gente que comparte problemas y voluntad de cambio.

Pase lo que pase con el icono de las Plazas, el cambio ha empezado y seguirá convertido en estructuras de barrio, comisiones temáticas, asambleas periódicas, marchas multitudinarias e iniciativas diversas de autogestión y participación. Y esto no sólo se ve desde las Plazas, también se debe ver desde las ventanas de los Ayuntamientos, de las Cortes o del Ministerio del Interior. Por eso, si al principio afirmábamos que no teníamos miedo, ahora podemos afirmar que el miedo, el miedo a perder su poder, lo empiezan a tener ellos.


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comentarios

4

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    anónima
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    18/06/2011 - 5:20pm
    Què opiniòn os merece el respaldo de falange de las jons ha dado al movimiento? Os ha sorprendido? A mi si
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    anónima
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    18/06/2011 - 3:06am
    <p class="spip">Artículo precioso y conciso. Mientras algunos despiertan, está claro que otros prefieren golpear los sueños.</p> <p class="spip">Retomar lo que se aplazó en 1978 es responsabilidad de las generaciones que siguieron. Y a por ello vamos...</p>
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    anónima
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    17/06/2011 - 5:48pm
    <p class="spip">Cuando más miedo tienen es cuando no les obedecemos.</p> <p class="spip">El 19J, reclama la desobediencia civil pacífica http://bit.ly/l1Z00Y Gandhi también lo hizo, Rosa Parks también lo hizo, Martin Luther King también lo hizo. Cuando la ley es injusta, lo correcto es desobedecer</p>
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    anónima
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    17/06/2011 - 2:42pm
    Sí, claro que es el miedo Desde la socialdemocracia a IU, llevan mucho tiempo adornando las medidas que nos imponen por la fuerza, con los peores argumentos posibles. "Ningún conocido tiene la culpa de lo que pasa". Todo viene de los confines de..., ¿la estratosfera?. Debe ser eso. Esta inmaterialidad de los acuerdos que nos imponen les convierte a sus ojos en inocentes recaderos. Porque, claro ellos no tienen la culpa. Esta, es toda nuestra. Los asalariados y trabajadores con nómina, vemos como cae nuestro poder adquisitivo mes tras mes. El reparto obsceno de grandes beneficios es algo natural en este sistema capitalista, en el que vivimos (¿...).Pero eso son apreciaciones subjetivas de mentes calentadas al sol del tajo. ¡No! Lo que ocurre es que ese miedo que a todos nos ha tenido atrapados, a unos les obliga a decir que se acabó y a otros que..., "ellos son intocables, fruto de una alucinación colectiva que les ha elegido y que por tanto hasta dentro de otras elecciones no se les puede exigir nada". Por eso la ofensiva que comienzan desde "todos los medios" -cierto- unos más que otros, no significa más que su miedo nos lo quieren pasar a nosotros -asalariados y sin empleo- los que sacamos a la luz el verdadero talante de unos privilegiados que se dicen "nuestros representantes". Pues ¡no! Debemos obligarles a que de verdad representen al menos lo que dicen defender y si no es así, se les pueda quitar. ¡Claridad! ¡Más luz! que sientan como sus engaños y mentiras tienen consecuencias públicas y políticas. No queremos a esa casta de mentirosos y trileros.
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