CONVOCATORIAS PARALELAS DEL 28-J // DOS FORMAS DE REIVINDICACIÓN EN EL ESTADO ESPAÑOL Y EN AMÉRICA LATINA
Un salto hacia las nuevas marchas

Madrid y Barcelona representan dos esquemas reflejados
en las movilizaciones del 28 de junio. El movimiento
LGTB latinoamericano también genera dobles
convocatorias que se desmarcan de las mayoritarias.

26/06/06 · 0:10
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REBELDÍAS. El matrimonio cuestionado en las pancartas de una manifestación de
lesbianas en Barcelona en 2002.

A mitad de los ‘90, Madrid abandonó
las tradicionales manis “por la liberación
gay”, con unos pocos miles
de manifestantes, y adoptó el
modelo comercial de las ‘cabalgatas
del Orgullo’. Si bien, con este
cambio el número de participantes
se multiplicó por cien, los contenidos
reivindicativos se resintieron.

Además, los colectivos LGTB -incluso
los moderados- fueron paulatinamente
perdiendo peso específico
en la comisión organizadora en
beneficio del lobby empresarial
gay, cuyas decisiones terminaron
por ser determinantes, evitando
cualquier contenido excesivamente
político y haciendo de las carrozas
esponsorizadas, llenas de anuncios
y de cuerpos musculosos, el eje de
la celebración.
En uno de los últimos desfiles del
Orgullo en Madrid, varios manifestantes
desplegaron una pancarta
con el lema “Contra la mercantilización
del 28-J” y fueron expulsados
con malas formas.

En cambio, en otras ciudades del
Estado el movimiento LGTB mantiene
el modelo reivindicativo, oponiéndose
a los intereses del lobby comercial,
a menudo soportando también
presiones de las instituciones locales.
Es el caso de Barcelona, donde
la manifestación mantiene el nombre
de Día de la ‘Liberación’ (no
Orgullo) y prohíbe las carrozas y la
publicidad. Está organizada por la
Comisión 28-J, asamblea que reúne
a 30 grupos LGT catalanes, todos los
que existen, salvo la moderada Coordinadora
Gai Lesbiana (CGL), que
prefiere convocar al macro-desfile
de Madrid. La CGL se ve frecuentemente
favorecida por las instituciones,
las empresas y los medios de comunicación,
pero tiene escasa capacidad
de convocatoria a nivel local.

La Comisión 28-J convoca cada año
de forma coordinada unos 40 actos
en varios municipios catalanes, priorizando
el principio de descentralización,
opuesto a la idea de ‘todos a
Madrid’ que caracteriza a numerosos
grupos LGTB oficialistas.
El carácter reivindicativo del 28
de junio en Barcelona se distingue
claramente de la convocatoria madrileña:
“Es mani, no desfile -dice
Eduard Sánchez, miembro del
Front d’Alliberament Gay de Catalunya-
y aunque sea festiva, no es
comercial ni ha perdido su carácter
político: hay pancartas, lemas contra
la Iglesia y por la libertad sexual.
Lo que no hay es publicidad”.

Hace cinco años, algunas carrozas
comerciales intentaron entrar a
la fuerza en la manifestación de
Barcelona, pero una sentada improvisada
de varios participantes les
cortó el paso y consiguió que desistieran
de su propósito. En la manifestación
de 2005, mientras en Madrid
se celebraba la nueva ley de
matrimonio homosexual, la Comisión
catalana mantuvo el lema previsto:
“¿Lesbiana? Encantada, es un
placer”, una campaña por la visibilidad
de las mujeres que encontró
bastante eco en TV-3. La manifestación
de 2005 congregó la cifra récord
de 50.000 participantes, frente
a unos 10.000 de ediciones anteriores.
En 2006, Barcelona dedicará su
manifestación a las personas LGT
de la tercera edad y mantiene su carácter
reivindicativo.

“En Madrid se le da mucha importancia
a lo cuantitativo” dice
Viki Olvido, lesbiana madrileña afincada
en Barcelona. “Allí nos miran
por encima del hombro porque
aquí somos sólo algunas decenas
de miles y allí la cantidad es mucho
mayor; pero en lo cualitativo, Barcelona
le da mil vueltas a Madrid”.
Viki explica las ventajas de esta ‘politización’:
“En Barcelona se barajan
mensajes más interesantes y se
desarrolla una conciencia más combativa”.

Tal vez por ese motivo, el
día de la manifestación del Foro de
la Familia, la gente de Barcelona se
autoconvocó por SMS y llenamos
la Plaza de Sant Jaume con 5.000
personas”. Ese mismo día, el Colectivo
de lesbianas, gays, transexuales
y bisexuales de Madrid (COGAM)
desatendía, por no considerarla
“oportuna”, la demanda de
muchas personas LGTB que querían
una manifestación contra la homofobia
de los obispos y del Partido
Popular. Ante la presión de sus propios
simpatizantes, COGAM terminó
haciendo un acto minoritario ante
el Monumento a la Constitución,
pidiendo que la afluencia fuera reducida,
y recomendó a la comunidad
LGTB madrileña que acudiera
al desfile musical de Carlinhos
Brown, financiado por Movistar,
con banderas del arcoiris como única
movilización válida.

América Latina

Desde 2004, un sector del movimiento
LGTB latinoamericano se
desmarca de las convocatorias mayoritarias,
apareciendo convocatorias
como La Otra Marcha en Santiago
de Chile, impulsada por lesbianas
autónomas, o La Contramarcha
de Buenos Aires. La activista
argentina Lucía Garcés señala
que el desfile comercial “está financiado
por empresas de preservativos,
bares y discotecas que imponen
sus gigantescos carteles publicitarios,
transformando la movilización
en una fiesta más que en una
verdadera acción de lucha”. La
Contramarcha porteña se hizo eco
de las movilizaciones estudiantiles y
obreras, se distanció de la mera petición
de leyes de ‘uniones civiles’ y
denunció las detenciones masivas
de transexuales, la existencia de
presos políticos y la represión gubernamental
del Código Contravencional
argentino. Uno de los manifiestos
de la movilización declaraba:
“El cliente LGTB que consume
es reconocido. Ya no se realizan
razzias en los bares porque la gente
está ahí para consumir. Bajo la apariencia
de una aceptación, en realidad
se empezaron a vender productos
y modelos. El capitalismo se impuso.

La marcha se vació de contenido,
se mercantilizó, su carácter
festivo terminó por ocultar toda auténtica
reivindicación”. Lucía añade
que “domesticando la rebeldía de
quienes se enfrentan a la familia, la
Iglesia y el Estado, despolitizando y
fragmentando esta lucha, se ha
transformado al movimiento LGTB
en una suma de pequeñas ONG que
reciben financiación de agencias internacionales”.
El fenómeno de las dobles convocatorias
ha comenzado a extenderse
a otras ciudades latinoamericanas.

En 2005, se convocaron por
primera vez marchas alternativas
en México D.F., donde las Lesbianas
Feministas Revolucionarias se
manifestaban “lejos de la marcha
LGTB neoliberal”, y en Lima, donde
la Marcha Radikal, bajo el lema
“Esto es protesta, no desfile”, coreó
consignas contra el Área de Libre
Comercio de las Américas (ALCA)
y denunció el acoso policial a transexuales
y prostitutas, confluyendo
finalmente en la Plaza de Francia
con la marcha moderada.
Las manifestaciones reivindicativas
se mantienen como única
convocatoria en Montevideo o Caracas.
Los colectivos uruguayos y
venezolanos convocan a una marcha
unitaria y el modelo de ‘desfile’
no ha llegado a imponerse en
dichas ciudades.

Bilbo y A
Coruña

_ La Coordinadora del 28-J en Bilbo
mantiene una convocatoria reivindicativa,
aunque este año ha habido
por vez primera presiones de
algún grupo LGTB con intereses
empresariales que amenazan con
una escisión y con una convocatoria
unilateral de 'desfile' al estilo
de Madrid. A pesar de ello, el
carácter de la manifestación de
Bilbo está muy asentado y la
mayor parte de las asociaciones
LGTB vascas no ven demasiado
futuro al intento mercantilizador.
En A Coruña, se ha convocado por
primera vez en 2006 la Marcha
LGTB Precaria, con un ánimo tan
festivo como combativo.

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