SERVICIOS PÚBLICOS //
Ingeniería para abrir mercados

Para acelerar el proceso de liberalización de los servicios públicos, los países industrializados idean esquemas de ‘negociación’ agresivos.

, coordinador del Observatorio de Servicios Públicos de Attac Madrid y miembro de la Plataforma por la Defensa de los Servicios Públicos.
06/05/06 · 22:39

La Unión Europea, principal
exportador mundial
de bienes y servicios y
mayor inversor en el extranjero
junto con EE UU, está dispuesta
a utilizar la agricultura
(que representa sólo el 2% de su
PNB) como moneda de cambio
para que los países en vías de desarrollo
abran sus mercados de
productos industriales (cuya exportación
supone el 71% del PNB
de la UE) y de servicios (que alcanza
el 73%) a cambio de concesiones
adicionales.

Los países industrializados no
están satisfechos con el actual nivel
de compromisos de liberalización
alcanzado en el Acuerdo General
de Comercio de Servicios
(AGCS), ni con el número de países
que han presentado ofertas
(100 sobre un total de 150) ni con
la cantidad de servicios comprometidos.
Tratando de acelerar el
proceso, y a instancias de la UE, se
pretende adoptar un nuevo esquema
de negociación ‘complementaria’
(el ‘benchmarking’) mediante
el cual los países de la OMC se verían
obligados a asumir cuotas numéricas
sobre los servicios a liberalizar
de manera simultánea (85%
del total de subsectores para países
desarrollados y 63% para los
otros, exceptuando a los menos
desarrollados). Asimismo, deberían
asumir indicadores de calidad
mínima en la apertura de los subsectores
comprometidos -reduciendo
o eliminando, por ejemplo,
los límites a la participación extranjera,
las pruebas de necesidad
económica o aumentando la facilidad
para el desplazamiento temporal
de trabajadores extranjeros-
y eliminar gran parte de las limitaciones
‘horizontales’ que buscan
proteger de la apertura un sector
específico (como la educación o la
sanidad). Adicionalmente, se fijarían
acuerdos sectoriales sobre una
lista de 16 considerados por la
OMC los más importantes -fundamentalmente
los relacionados con
las infraestructuras- para alcanzar
un mayor nivel de compromiso.
Los países desarrollados deberán
implicarse en un mínimo de doce
sectores y los que están en vías de
desarrollo, en ocho.

Así, el proceso actual de negociación
bilateral, basado en avances
graduales y voluntarios, se sustituiría
por negociaciones multilaterales

 en las que los países más
poderosos y con mayor capacidad
exportadora impondrían las normas-,
forzando a los países más
vulnerables a abrir sus mercados
de manera brusca, lo que ha provocado
el rechazo de los países
más empobrecidos y su puesta en
cuarentena por la OMC hasta su
discusión en Hong Kong. Estas
medidas podrían tener graves consecuencias
incluso para la UE, que
se vería obligada a ampliar su oferta
de servicios, a liberalizar y retirar
las limitaciones sobre servicios
públicos y culturales.

Es totalmente necesario que se
mantenga el avance ‘gradual’ en
los compromisos del AGCS; que
se excluyan los servicios públicos
y de interés general de las negociaciones
para impedir que se
socaven las obligaciones de servicio
universal y la capacidad de
regulación de los gobiernos; que
se rechace la regulación por la
OMC del desplazamiento temporal
de trabajadores; y que no se
adopte ninguna nueva medida
sin una evaluación previa de todos
sus impactos, estableciéndose
para esto una moratoria de las
negociaciones.

Tags relacionados: servicios públicos Unión Europea
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