PALESTINA // UN PROYECTO SOSTENIBLE EN SUSYA
Energías renovables en Cisjordania

La luz es asesina en el medio día
 de las montañas del sur
 de Hebrón, una maquiavélica combinación de polvo y
calor. Si hay un adjetivo que defina
 esta región del mundo es el de
‘cruel’: cruel el clima, cruel la pobreza,
 crueles los asentamientos israelíes
que rodean a las pocas familias
que forman la aldea de Susya, un puñado
 de carpas y de cuevas habitadas
desde hace más de 200 años.
 Pero hay algo que no es cruel y es
 el trato de la gente, de una hospitalidad

08/10/09 · 14:37
Edición impresa
Foto: Edu Soteras

La luz es asesina en el medio día
 de las montañas del sur
 de Hebrón, una maquiavélica combinación de polvo y
calor. Si hay un adjetivo que defina
 esta región del mundo es el de
‘cruel’: cruel el clima, cruel la pobreza,
 crueles los asentamientos israelíes
que rodean a las pocas familias
que forman la aldea de Susya, un puñado
 de carpas y de cuevas habitadas
desde hace más de 200 años.
 Pero hay algo que no es cruel y es
 el trato de la gente, de una hospitalidad
 desbordante. Podría ser algo natural
 considerando que esto sigue
 siendo parte de Palestina, extraño
 sabiendo que se trata de una región
tan olvidada que incluso la mayoría
de los palestinos ignora que hay gente
 que vive en estas condiciones en
este lugar: sin agua, ni electricidad,
 ni ningún tipo de comodidad que los
acerque al menos al siglo XX.

Es en esta zona en donde un grupo
 de activistas israelíes, junto con
 las comunidades locales, decidieron
 realizar el primer proyecto de su recientemente
 creada organización:
 acercar energía y tecnología a aquellas
 regiones de Palestina en donde
 por cuestiones políticas han quedado
aislados y marginados.
 Con escasos fondos recaudados y
trabajando de manera voluntaria, los
físicos israelíes Noam Dotan y Elad
 Orian comenzaron hace más de un
año a desarrollar el proyecto COMET
 Middle East en Susya: instalar
 paneles solares y turbinas de viento
para abastecer de energía renovable
 a las carpas y cuevas de las 14 familias
que viven en esta zona.

Paneles solares

El proyecto ya ha logrado instalar sistemas híbridos de paneles solares y de turbinas de viento en la mayoría de los hogares de la aldea, trabajando de manera estrecha con la comunidad local. Visto desde un punto de vista técnico la electricidad que puede generar una turbina de viento, combinada con paneles solares, alcanza para iluminar durante unas horas de la noche una carpa, tener una nevera encendida durante todo el día, o bien hacer funcionar un motor de bombeo de  agua durante unas horas. El impacto de estas posibilidades es importante. El hecho de poder recargar los teléfonos móviles para una comunidad constantemente amenazada por la violencia  de los colonos israelíes de la zona puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.

Al mismo  tiempo, el impacto que la energía eléctrica ha tenido en sus economías de subsistencia ha sido significativo: fabricar la manteca de cabra en pocas horas en vez de pasarse varios días  trabajando, sumado al poder mantenerla refrigerada hasta su venta, ha duplicado los ingresos  que cada familia obtiene por la venta de este producto. Pero, desde un punto de vista político,
el poder que ya ha generado en
esta comunidad es muy superior a
 esos kilowats: es la comunidad la
que se ha empoderado, sabiendo
que el mantenimiento del sistema ya
 está en sus manos, y con él la posibilidad
 de salir del aislamiento al cual
 han estados sometidos. 

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