"DERECHOS HUMANOS // LOS PUEBLOS INDÍGENAS, ""LOS MÁS PERJUDICADOS"""
Encuentro contra la impunidad en México

El primer Congreso Americano Contra la Impunidad se celebró en Morelia, Chiapas,
el 20 y 21 de junio y congregó a más de 400 participantes de once países.

21/07/09 · 20:47
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“Ya no nos reconocemos en los
hilos que entretejen desde el poder –señaló la abogada Bárbara
Zamora– su universo no es el que
hemos imaginado ni pactado”. En
el Protocolo Internacional de derechos
Civiles y Jurídicos y el artículo
17 de la Constitución mexicana
se dice que los mexicanos
tienen derecho a asistir a una justicia
rápida, completa, imparcial
y gratuita, “algo que se incumple
a cada rato”, explica. “No son las
elecciones, ni el combate al narcotráfico,
ni al terrorismo, ni las
leyes nuestra unión. Si el sueño
no es compartido el despertar será
sangriento, necesitamos nueva
justicia y tribunales autónomos”,
resumió esta abogada.

La creciente militarización del
país con el pretexto de “la guerra
al narco” a instancias del Gobierno
de Felipe Calderón, y la Iniciativa
Mérida, crean un constante estado
de excepción, como señala el informe
de 2009 de Human Right
Watch, organismo que critica la vigencia
de tribunales castrenses que
se juzgan a sí mismos, y que actúan
no sólo sobre el presente, sino
perpetuando el olvido en torno a
matanzas como las del ‘68, Acteal o
Aguas Blancas, o a la guerra sucia
contrainsurgente en el Estado de
Guerrero, Chiapas y Oaxaca. Operativos
que se convierten en los
Estados del norte en bombas de relojería
de sociedades silenciadas.

Una sociedad que es, en boca del
periodista de La Jornada Carlos
Fazio,“un horror de Estado con hechos
concretos: águilas negras,
grupos de limpieza social, tratados
de libre comercio, alianzas para la
prosperidad de América del Norte,
sierras madre, empresas colonizadoras
y corredores multinodales,
como el plan Puebla-Panamá, que
son una nueva forma de reapropiación
violenta del territorio a través
de la política del desalojo y la mercenarización
de los conflictos”.

El caso de la mina Pasta de
Conchos, propiedad del Grupo
México, en la que 63 trabajadores
murieron en 2006 al hundirse el
techo de la cantera, también permanece
impune. Cuenta María
Teresa Contreras, una de las viudas,
que cuando quisieron rescatar
los cuerpos encontraron “que
la mina bombeaba agua para que
no pudiésemos hacerlo, y dijo que
la tragedia había sucedido porque
los mineros se drogaban”. Las
viudas protestaron, pero conforme
el dinero “indemnizaba” voluntades,
se quedaron solas. Ni el
sindicato, ni la Secretaría de
Trabajo, ni la Comisión Nacional
de Derechos Humanos exigió justicia.

“Ya no queda nada –señala
Contreras– sólo tomar por mano
propia lo que es nuestro”.
Los propietarios de ejidos en
Lomas de Poleo (Chihuahua) hablaron
de la expropiación forzosa
de terrenos de vivienda y de cultivo,
cuando, según la denostada
Constitución del ‘27, eran, no un
bien no mercantil, sino usufructario.

“Nuestra comunidad es hostigada
por la familia caciquil Zaragoza-
Fuentes. Han cercado el paso
a la escuela y en nuestros terrenos
se instalan varios industrias aeroespaciales”
explica el ejidatario
Alfredo Piñón.

En la región Losicha también se
demanda la libertad para los presos
políticos de la Asamblea Popular
de los Pueblos de Oaxaca, como
explica una de las activistas
losichas, “la guerra sucia que comenzó
en los ‘70 tras las protestas
de maestros como Cabañas y Vázquez
prosigue por medio de levantamientos,
amenazas de muerte,
desapariciones y presos políticos
por parte de “un Gobierno que se
dijo ‘del cambio’”.

Las mujeres y niños, y los pueblos
indígenas, son los más perjudicados
en estos conflictos sin
fin. “Nahualts, purepechas, cocas,
tzeltales, miusadis, raramuris…
son víctimas de despojos
violentos”, señaló Juan Chávez,
del Congreso Nacional Indígena,
el escritor Juan Villoro añadió
que México tiene una deuda
pendiente: “reconocerse como
sociedad plural y necesitada de
justicia para todos”.

Por su parte, la antropóloga Silvia
Marcos denunció que los cuerpos
de las mujeres “son botín de
guerra y depósito del honor de los
varones y en las sociedades patriarcales
son el terreno ideal para
perpetrar crímenes”. Tras las conferencias,
hubo mesas de trabajo.

“La impunidad es eso que te duele
en el estómago cuando llega un
operativo”, señaló una trabajadora
sexual de las Brigadas Callejeras
de Tlaxcala. La propuesta de
un tribunal autónomo interamericano
quedó en el aire.

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