EL CÓCTEL ENTRE RACISMO Y HOMOFOBIA VISTA POR LA POBLACIÓN MIGRANTE LGTB
Las discriminaciones superpuestas: identidad de género y migraciones

Un informe de ONU Mujeres analiza la doble
discriminación a las que se enfrentan las migrantes
lesbianas, gays, bisexuales y trans en España.

01/12/11 · 19:55
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Foto: Laura Schettino.

“Trabajo como un esclavo, no ejerzo mi profesión, no tengo a mi familia, pero soy feliz, porque no tengo
la preocupación de que me vean”,
afirma Juan, un chico gay venezolano. A Alejandro le llamaban “olla”
en Perú, “como una olla a presión,
ni masculino ni femenino”. En
Honduras un policía asestó 22 puñaladas a Noelia, una chica transexual, que consiguió salvarse. Todos
llegaron a España con el sueño de
poder expresar libremente su
identidad
de género u orientación
sexual, en un país al que veían
muy avanzado en leyes pro
Lesbianas, Gays, Bisexuales y
Transexuales/Transgénero
(LGTB). Sin embargo, en muchos
casos, el sueño de libertad se derrumba ante las trabas que aparecen por su camino.

Estos testimonios, y el de 11 migrantes LGBT más, procedentes de
Latinoamérica, África y Rusia, forman parte de una investigación
“cualitativa” de ONU Mujeres, que
se presentó el pasado 23 de octubre
en el madrileño Casino de la Reina.
El informe, bajo el título La situación social de la población migrante
TLGB en España, desde un enfoque
de género y de derechos humanos,
pone de manifiesto que la unión de
migración e identidad de género
multiplica los problemas, y da lugar
a discriminaciones superpuestas de
etnia, clase u orientación sexual
. El
informe pretende “llamar la atención sobre los derechos LGTB que
son vulnerados” e incidir en la importancia de “incluir estos temas en
la agenda internacional sobre migraciones y desarrollo”.

Todos los autores del estudio son
activistas LGTB, y casi todos migrantes. Una de las autoras de esta investigación, la socióloga italiana Valentina Longo, es un ejemplo de ello:
“En Italia tienes miedo de que te peguen por la calle por ir de la mano
con tu pareja
(del mismo sexo)”. La
investigación es “una herramienta
militante”, porque “es un recorrido
personal de cada uno de nosotros”,
defiende Longo. Se tiende a considerar en la mayoría de investigaciones “lo economicista de las inmigraciones”, y en este informe se presentan casos de personas que “emigran por razones igualmente importantes como puede ser el amor”
o la identidad de género.

Violencia en las miradas

Dentro de la discriminación étnica,
el informe apunta a dos tipos diferentes. El primero se da por la propia
condición de migrante, por ejemplo,
frente a controles policiales a la salida del Metro de Madrid, donde el hecho de no tener el color de piel dominante se convierte en una sospecha. “¿Y si me ven cara de latina?”, se pregunta Karen, chilena transexual.
Majo, transgénero de Uruguay, se
considera tristemente privilegiada
“por ser blanca”.

El segundo tipo de
discriminación se da dentro de los
propios colectivos LGTB. Hay estereotipos, “que son también otra forma de racismo”, como la consideración de la mujer latina como “caliente”, y de la lesbiana africana como
“exótica”, denuncia Bintou, de
Uganda: “Resulta difícil para mí encontrar una pareja porque piensan
que quiero aprovecharme”.

La discriminación étnica va unida
también a la discriminación por clase. El modelo de clase gay que se da
en España es “el de clase social alta,
que viste bien, de piel blanca, y que
sale por Chueca
”. Valentina Longo,
lo define como “un modelo de consumo”. La discriminación saliendo
por Chueca se la encontró un gay peruano a quien le preguntaron en un
bar de ambiente gay “qué hacía allí”
y “quién le había dado el flyer”. Algunos migrantes que acuden a organizaciones pro LGTB sienten que
hay una “sospecha” de que tienen un
“interés material”, otras personas se
ven como “pobres” o “extrañas” en
ese ambiente.

La discriminación de identidad de
género y orientación sexual se une a
la étnica, ya que muchas de las personas que participaron en este informe se sienten rechazadas por los
españoles “por la violencia de sus
miradas”. Incluso dentro de los propios colectivos LGTB se da el tipo de
discriminación por identidad de género
. Ámbar, transexual ecuatoriana, pidió trabajo en una peluquería
regentada por un gay, quien le increpó: “Queremos una persona más
acorde con el ambiente, tú no das el
tipo”. Mario decidió cambiarse de sexo y esto provocó el rechazo de sus
compañeras lesbianas de colectivo.

En general, las lesbianas denuncian
que están invisibilizadas con respecto a los varones homosexuales
, debi-
do a que suelen tener trabajos más
precarios “como empleadas domésticas” y suelen vivir con personas de
su mismo origen. Los migrantes
LGTB no se sienten integrados dentro de los colectivos de migrantes
donde “la homofobia es muy palpable”, afirma Longo.

Leyes injustas

El estudio hace un repaso de las leyes que afectan a la población
LGTB tanto a nivel global, como español. Critican, por ejemplo, el derecho de asilo por motivo de género,
que sólo se reconoce si va acompañado de otros motivos
, “como si la
discriminación por motivo de género no fuera suficiente”, dice Longo.
Por su parte, los autores del estudio se suman a las críticas por parte de varios colectivos en cuanto a
la Ley de Identidad de Género, que
exige el diagnóstico médico de una
“disforia de género” –un desacuerdo entre el sexo biológico y psicológico– “como si fuera una enfermedad mental”.

Por último, este estudio hace una
distinción entre los colectivos institucionalistas y los de base. “Hay una
gran distancia, ya que los primeros
tratan los problemas desde una sola
dimensión”, no conjugando migración y LGTB. Por su parte, los colectivos más pequeños “y ligados al movimiento anticapitalista” han sabido
aglutinar migrantes
, aunque “no están suficientemente organizados”.

Tags relacionados: Trabajo doméstico LGTBIQ
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