PENSAMIENTO CRÍTICO // FUNDADOR DE LA LIGA COMUNISTA REVOLUCIONARIA EN FRANCIA Y DIRIGENTE DE LA IV INTERNACIO
Daniel Bensaid, estratega melancólico

Fallecido el 12 de enero, en su figura convergían un
dirigente político y un intelectual de primer nivel.

22/01/10 · 0:00
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40 ANIVERSARIO. Bensaid participó en mayo de 2008 en un acto en recuerdo de la Revolución de 1968. / Foto: Photothèque Rouge/JMBvfgd

Desde los años ‘90, enfermo,
dedicó sus esfuerzos
al trabajo teórico. En un
momento de capitulaciones
y desconcierto, su voz fue una
referencia imprescindible. Acometió
una inmensa tarea de renovación del
pensamiento marxista, dejando una
vasta obra de más de 30 libros escritos
con un estilo inimitable y de gran
calidad literaria.

Dedicó gran parte de su trabajo al
estudio de Marx, ofreciendo una lectura
innovadora y estimulante. Posiblemente
su obra más significativa
sea Marx l’intempestif (1995, publicado
en castellano en 2003 por Herramienta),
y su volumen complementario
La Discordance des temps
(1995). Marx el intempestivo muestra
una interpretación de Marx que
rompe con el determinismo y el cientifismo
propios del marxismo dogmático
organizada en “tres críticas”:
de la razón histórica, de la razón económica
y del positivismo científico.
Empezando por la negación de lo
que no es la obra de Marx, “una filosofía
especulativa de la historia, una
sociología empírica de las clases o
una ciencia positiva de la economía”,
nos la presenta como “una teoría crítica
de la lucha social y de la transformación
del mundo”.

Entre sus influencias intelectuales
sobresale Walter Benjamin, a
quien consagró el libro Walter
Benjamin Sentinelle Mesianique

(1990). Bajo su impronta, Bensaïd
abraza una lectura no determinista
de la historia, entendida como un
camino de ramificaciones y bifurcaciones
de resultado incierto. En
su pensamiento, cobra relevancia
la figura del ‘topo’, “metáfora de
quien camina obstinadamente,
de las resistencias subterráneas y
de las irrupciones repentinas” y la
“noción estratégica de crisis” en
tanto que “un momento de decisión
y de verdad, cuando la historia duda
entre un punto de bifurcación” ,
según recogió en el texto Resistencias
publicada por El Viejo
Topo
en el año 2006.

Apuesta por la revolución

Consecuentemente, la razón estratégica
y la preocupación para
repensar una estrategia revolucionaria
para el siglo XXI está en el
centro del pensamiento de Bensaïd.
En Le pari melancolique
(1997), en una interpretación marxista
de la “apuesta pascaliana”
define el compromiso político como
una “apuesta razonada sobre
el devenir histórico” basada “en el
actuar, no en la evidencia de la solución
asegurada, sino en la contingencia
irreductible de la hipótesis”.
La apuesta de Bensaïd es,
sin duda, una apuesta melancólica
por la revolución que “sin imagen
ni mayúscula permanece pues
necesaria en tanto que idea indeterminada
de este cambio (...). No
como modelo, esquema prefabricado,
sino como hipótesis estratégica
y horizonte regulador”.

¿Antiglobalizador?

Fiel a estas preocupaciones estratégicas
intervino activamente en los
debates en el seno del movimiento
antiglobalización, polemizando con
autores como Negri o Holloway, en
obras como Changer le monde
(2003, publicado en castellano por
Catarata). En una de sus últimos libros,
Éloge de la Politique Profane
(2009, publicado en castellano por
Península) analiza las transformaciones
de las categorías políticas de
la Modernidad, el “eclipse de la política”
y de la “razón estratégica” al filo
de la ofensiva neoliberal, y discute
las diversas “utopías contemporáneas”,
propias de los periodos posteriores
a las grandes derrotas, “donde lo
posible y lo necesario ya no tienen
puntos en contacto”.
Bensaïd solía definir la obra de
Marx como “una herencia sin propietarios,
ni manual de instrucciones.
Una herencia en busca de
autores”. Así debemos entender también
la obra que él nos ha legado.

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