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Zombies, policías y 15M

Maderos, polizontes, guindillas, estupas... hay muchos modos de llamar a la policía, pero aún persiste una duda, ¿qué lleva a una persona a ponerse ese uniforme? La mitología, la sed de emociones y algunas causas inconfesadas son algunas posibilidades.

- Harry el sucio vs. los derechos civiles

- Protectores del sueño americano

28/09/11 · 8:00
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Foto: Olmo Calvo

Estaban completamente atónitos.
Cientos de reclusos de la
prisión de San Quintín, histórico
emblema de las revueltas
negras contra el sistema carcelario,
asistían al concierto que
Crime ofrecía en el mismo patio
.
Sin embargo, la banda, una
plataforma performativa de auténtico
rock and roll en el San
Francisco de finales de los ‘70,
decidió que aquel día dejarían
en el local de ensayo los impecables
disfraces de policía con
los que solían salir a escena
.
Vestidos de negro, en una especie
de orgulloso luto (un réquiem
bajo el sol californiano),
disparaban sus instrumentos
justo hacia la muchedumbre
que levantaba sus brazos.

Frecuentemente, la imagen
de los miembros de Crime era
similar al aspecto pulcro y brillante
de un Lou Reed vestido
de cuero negro, al uniforme de
los mil y un locales leather que
entonces se podían encontrar
en la ciudad o a la estética de
aquellas películas donde la
pasma era convertida en zombie
aniquilador como metáfora
de la brutalidad policial contemporánea

(Stonewall). Y
más tarde: el rostro de Hitler
en un cartel.

Inaceptable, una mercancía
defectuosa, el gesto airado de
quien se siente estafado: los
rockeros parecían policías y los
policías parecían rockeros.
Nuestra época es también parte
de esta instantánea. El truco
de la posmodernidad, teorías
aparte, es aparentar ser lo que
no se es. Man Ray lo codificó
en forma de una plancha que
no era tal, sino una obra de arte
provista de clavos (¿Qué osado
se atrevería a planchar sus
pantalones con semejante artefacto?).
La policía opera también
de la misma forma. Los futuros
agentes llenan las academias
deseando glamour y un
poco de poder
, pero también
algo sofisticado, más cercano
al criminólogo que a quien patrulla
las calles de madrugada.
Pero al labrarse el porvenir
surge el terror, la pesadilla de
convertirse en alguien triste y
decadente, como el protagonista
de Taxi Driver y sus pensamientos
en voz alta (“Algún día
va a venir una lluvia y va a barrer
toda la mugre de las calles”)
mientras lentamente
atraviesa la ciudad.

Se sienten estafados, sin duda,
cuando se ven abocados a
recorrer una ciudad cuyas dinámicas
y cambios escasamente
comprenden, obligados a resolver
conflictos para los que
carecen de facultades (para eso
hacen falta recursos más hábiles
que el tratarnos de “caballe-
ros”), a aplicar la ley sin atajos.
Lo que queda tras una sesión
de hiperrrealidad es un agente
de policía mutilado
, un personaje
producto de la televisión,
cuerpos de choque que hacen
de la comisaría de Leganitos
o
Moratalaz (en esta última, en
una de sus vitrinas, se expone
una botella de Radical Fruit a
la que han incorporado un poco
de tela blanca junto a la etiqueta
de “Cóctel molotov casero”)
un lugar seguro al que acudir
a lamer sus heridas, recorriendo
con risotadas los pasillos
oscuros que tantos
detenidos conocen.

Harry el Sucio o Teniente
Corrupto
, grandes películas
que retratan a polis duros y violentos,
escondían interpretaciones
más profundas acerca
de la condición moderna de este
poli humano, demasiado humano.
Bajo su mirada, la geografía
urbana adquiere la dimensión
de un relato de
William Gibson y algunos lugares
se transforman mágicamente
en territorios prohibidos
e inhóspitos, cómo el barrio de
Lavapiés al que suelen llamar
“la jungla”
.

Exorcismos

He visto a agentes de policía
ser víctimas de exorcismos, os
lo aseguro. Sucede con frecuencia,
cuando uno de ellos
resbala y cae al suelo o cuando
se siente incapaz de responder
a quien le pregunta por qué
oculta su identificación.
También sucede cuando tras
uno de esos excesos –tan frecuentes
en nuestros días– regresa
a comisaría y se pone
manos a la obra, maquillando
el atestado policial
. Este documento
(el atestado), confeccionado
a medio camino entre el
cut up de Burroughs y el cadáver
exquisito de los surrealistas,
exige manos más hábiles
que aquellas que se limitan a
copiar eso de “y empleando la
fuerza mínima y necesaria para
reducirlo, debido a las patadas
y la gran resistencia que
ofrecía el arriba reseñado”. Y
entonces resoplan, profunda y
densamente. ¡Qué difícil debe
ser ensamblar este texto casi
convertido hoy en un subproducto
literario!, acudiendo a los
nombres de Julio Verne o
Herman Melville, porque para
acabar el trabajo hace falta una
imaginación desbordante y el
crepitar de lo mejor de la literatura
contemporánea (el formidable
aparato descriptivo de
DeLillo o Celine).

Existe cierta fascinación por
el otro
, un sentimiento al que
han contribuido los miles de indignados
de los últimos meses.
Estoy seguro que muchos de
los agentes, en algún momento,
han soñado con habitar las
plazas tomadas
, compartir
charla y solidaridad, habitar el
otro. Creo que la seducción de
la vida clandestina les llama la
atención poderosamente. Para
el agente antidisturbios, el anonimato
esconde el placer de hacer
sin ser identificado, observar
seguro a su milicia policial,
todos a una y junto a él, justo
cuando despega el velcro que
sostiene su identificación y
“por si acaso” lo oculta antes
de poner su pie en la calzada,
dispuesto a hacer lo que haga
falta y sin explicaciones. El inigualable
placer de iniciar la
razzia, perseguir a la chavalería
y, al sentirse como desnudo
y con las manos atadas, utilizar
un novedoso invento: grabar a
quien te graba, aunque no exista
cinta y todo sea simulación,
última pirueta de la guerrilla
de la comunicación.

Es cierto. Como subproducto
televisivo, el poli se convierte
en una trituradora de personas
cuando comprende que jamás
experimentará la destreza
de Tom Cruise en Minority
Report
. Es un esclavo de sí
mismo que se sabe recipiente
de todo lo malo y ominoso. El
único consejo para todos esos
aprendices de policías que engrosan
las escuelas es el mismo
que puedo dar a todo individuo
que desee mantenerse
cuerdo e íntegro: que destruya
el televisor
. Burroughs, que
odiaba la televisión, en una
ocasión afirmó que “los drogados
adoran la televisión.
Billie Holiday sabía que comenzaba
a desintoxicarse
cuando no sentía el deseo de
ver la televisión”.

Crime exorcizaban a la autoridad
imitando a ésta y exagerando
todos sus tics. Sin embargo,
no era suficiente Y ahora
tampoco lo es. Hace falta algo
más, algo parecido a una iluminación.
Recuerdo que hace
poco, durante una manifestación
indignada, una chica que
estaba a mi lado invitaba a los
fornidos agentes a “unirse a la
protesta”. Estos la observaban
con gesto marmóreo, aunque
alguno sonreía. En la grandísima
película Están Vivos (1988,
John Carpenter), los rebeldes
se hacían con unas gafas de sol
que, al usarlas y observar a un
agente, descubrían que bajo su
apariencia humana se escondía
el horrible rostro de un no
muerto, un zombie que día y
noche, abducido por el ansia
de control, patrullaba la ciudad
en busca de gestos extraños,

actitudes inusuales y rostros
sospechosos. Y de eso se trata.

Estoy seguro que con menos
televisión y con un par de
esas preciadas gafas de sol,
todo se vería muchísimo más
claro y evidente, justo como
un inmenso y hermoso fogonazo
de verdad. //

Temas contra
la policía

Mucha policía poca
diversión
Eskorbuto (1983):
Canción generacional o lema hecho
canción, el estribillo de este himno es
suficientemente claro para ser recordado
desde hace más de 20 años.
Conste que Eskorbuto sufrieron la
represión policial postfranquista «en
sus propias carnes».

911 is a joke
Public Enemy (1988):
La policía estadounidense no atiende
las llamadas de auxilio de los
negros pobres, viene a decir esta
canción que fue versioneada en su
día por Duran Duran e inspiró la
canción antirrepresiva 911 is still a
joke del cantautor Jeff Ott.

A.C.A.B.
Stage Bottles (1995):
A.C.A.B el acrónimo anglosajón para
la frase «Todos los policías son bastardos»
es el título de decenas de
canciones, normalmente de grupos
punks y de Oi! La banda Stage Bottles
es una de los más destacados
del panorama alemán.

Gimme tha power
Molotov (1997):
De la policía corrupta al poder corrupto
solo hay unos pocos eslabones, eso es lo
que defiende Molotov en su canción más
conocida. El power mexicano aún no se
siente y la policía sigue en las mismas en
este socio privilegiado de EE UU.

Pork and beef
The coup (2001):
Mucha marcha en una canción que
comienza con el lema «No justice, no
peace», recurrente en las reivindicaciones
de los afroamericanos contra la violencia
policial y que se despacha explícitamente
contra la Policía y la DEA.

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comentarios

5

  • |
    anónima
    |
    26/10/2011 - 1:42pm
    Existen muchos motivos para tener resentimiento hacia los guardias de la porra, y hacia la policía en general.
  • |
    anónima
    |
    30/09/2011 - 1:43pm
    El artículo es más que patético, es lamentable. En toda sociedad humana el orden público es algo que debería existir según mi punto de vista, cuanto hemos de agradecer a los cuerpos de policía por combatir el crimen.
  • |
    anónima
    |
    29/09/2011 - 4:20pm
    Englobas a todo un colectivo en el que existen muchísimas especialidades tan distintas como Policía Científica, Tedax, GEOS, GOES, Guías Caninos, Caballería, Policía Judicial (con todo el abanico de tipologías delictivas que existen) en una sóla: "el guardia de la porra". Eso demuestra lo pernicioso del artículo, la falta de ética, objetividad y rigor periodístico. Me atrevería a decir que hay cierto resentimiento del periodista hacia las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Resumiendo, un pésimo artículo.
  • |
    anónima
    |
    29/09/2011 - 1:16pm
    No hay ningún tipo de esperanza para recuperar a aquel que decide hacerse policía. Ellos no quieren. Prefieren ser el esclavo que cumple ordenes, y que jamás morderá la mano del que le da de comer. En Andalucía se llamaba a este tipo de ser humano: El perro cortijero. Y no habría más que recordar los ghettos judíos, y los propios judíos que eran llamados a vigilar a sus hermanos. La miseria humana puede no tener límites. No olvidemos
  • |
    anónima
    |
    28/09/2011 - 11:29pm
    pero mira que eres tonto tio joder hace tiempo que no me rio tanto con semejante sarta de taradeces, la virgen santa si dieran un premio al iluminado tu serias el ganador de largo, la virgen ni mi hijo es capaz de escribir semejante mamarrachada, cuanto mal hace el asentismo escolar en este pais, por dios exorcismos y todo, menudo friki estas echo, jajajajaja.
  • Foto: Olmo Calvo
    Foto: Olmo Calvo
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