Vuelta a la tele: instrucciones para sobrevivir

Vuelta al cole y vuelta a la programación televisiva como es debido. ¿Qué se creen, que se habían
terminado ya entretenimientos tan refinados como Gran Hermano o la enésima tertulia rosa?
¿De series casposas como Cuéntame y los infumables Callejeros? Ya están aquí...

25/09/09 · 13:37
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Ilustración: KIKE LAFUENTE

Es nueva pero es lo de siempre.
Está a punto de desaparecer pero
resurge más bruta que nunca.
Dejará de ser gratuita pero
empieza a restringir la publicidad.
No, no es la sanidad. Ni la
educación. Es sólo un electrodoméstico
al que se le acaba cogiendo
cariño. Sí, es ella, ese
objeto de odio o deseo, que imperturbable
nos mira desde la
pared o el mueblecico bar (o no
bar). Es ella, la que aguanta tus
resacas, testiga de sonrisas y lágrimas,
de cine de barrio y de
extrarradio.

En septiembre, como todos, se
ve empujada a hacer propósito
de enmienda. ¿…? La nueva temporada
televisiva no tiene nada
de especial pero está llena de
sorpresas. Sorpresa, un concepto
muy televisivo. Magia. Otro.
Perdón, ya hablo como ellos. Sin
excesivos nuevos formatos, las
caras nuevas de siempre, gritos
entonados en una clave burda
que no por dejarnos estupefactos
nos escandaliza demasiado.
Sálvame. De ella. Digo no. Todo
menos eso. Sálvame de Sálvame.
Rafa Méndez ha dado el pistoletazo.
Chicas, a mover las
BumBum después de comer.
¡Fuego! El fútbol de pago y los
leones en el circo.

Ana Blanco, lenta pero inexorablemente,
sigue envejeciendo
y recordándonos que, pase lo
que pase, todo estará bien de
tres a tres y media. Lorenzo Milá
se nos fue a Washington al amor
del buenrrollismo de Obama. El
telediario de Telecinco y sus refrescantes
y calentitos cadáveres.
Callejeros. Callejeros Viajeros.
Callejeros Viajeros Españoles
por el Mundo. Callejeros
Viajeros Españoles por el
Mundo Comando Actualidad.
Callejeros Viajeros Españoles
por el Mundo Comando
Actualidad y Perry Mason. Da
igual. Es como contar ovejas.
Antiguo y aburrido.

Gente y su hipertrofiada hipocresía
de ‘no somos como los
de Sálvame aunque hablemos
de las mismas imbecilidades’.
Mercedes Milá con un casquete
imposible estilo Carmen Miranda,
bruñido y de papelmaché,
diciendo incongruencias dantescas
como que Gran
Hermano 11 “es un homenaje a
la tierra, a sus frutos y, por lo
tanto, a la gente que la trabaja”.
Los personajes de Halloween 2
que se hacen llamar presentadores
de informativo de
Antena3. La piedra de Sísifo de
El Hormiguero.

Los espurios intentos de las series
españolas por no parecerse a
las series americanas a las que se
quieren parecer. La escalofriante
voz en off de Cuéntame y su amabilísima
transfiguración de la historia
reciente. Este año, Antonio
Alcántara, factótum de Adolfo
Suárez. Ahí es ná. Unas gotitas
de Los Simpson que, como el colorante,
endulzan todas las salsas.
Los formatos se cruzan como
las razas de perro, dando lugar a
chuchos indescriptibles más bizarros
que los OVNIS de Iker:
Cámera Café + Hospital Central
= ¡Ahora Bernardo es celador!

Increíbles fichajes y transfuguismos:
nuestro idolatrado Torreiglesias
desembarca su gerontofilia
en la cadena más dicharachera
y más cándida de la
parrilla: Intereconomía. Preparen
sus pegamentos para dentadura
y sus bragueros anti-hernias:
la Teletienda Carpetovetónica
ha vuelto. La inacabable
papilla grisácea y con grumos
de Amar en tiempos
revueltos se nos pega al gaznate
como la babilla de la siesta. Y
cuesta, cuesta digerirla. Los magazines
de las mañanas y su
tiempo detenido, donde la opinión,
como el Soma, adormece a
todas las jubiladas conciencias.
Ojo al contertulio de Campoy en
Cuatro: no es el Padre Abraham,
no es Rafael Alberti redivivo, es
Arturo González, un airado viejuno
dispuesto a usar el Te Voy a
Cantar las Cuarenta como dogma
del periodismo más crítico.
A más decibelios, más alcance
tiene el penetrante análisis.

Los cínicos interioristas de varias
cadenas dispuestos a reformar
la casa a gente más bien ‘pobre’.
La chica gafe por excelencia
de Cuatro dispuesta a sumir
en el fango de los audímetros a
Pekín Express. Un nuevo programa
soñado por el Instituto
Cervantes, donde aprenderemos
que el ‘se me’ y el ‘asín’ no están
bonitos. Alguna serie de culto
nos hincará el diente, y nos dejaremos.
Ángel y Patricia seguirán
disecados en su humor. Las autonómicas
propugnarán el anticlimax
como religión.

Y ahí seguiremos. Al pie del
decodificador. Atorníllense a
sus sillones, aguanten la respiración
y traguen los cubos de
caldo Extra-Realidad que nos
regala cada día este fiel compañero:
‘el tele’. La voz andrógina
del confesionario de Gran
Hermano atenderá nuestras
plegarias. Así como nosotros
perdonamos a nuestros programadores.
Y líbranos de
Risto, Amén. A este bicho, si
sobrevive, prometemos despellejarlo
en la próxima entrega.
Y lentamente.

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