EL REGATE
Villar, por la escuadra

Por sexta vez elegido, en
esta ocasión sin despeinarse,
el presidente de
la Real Federación Española
de Fútbol, Ángel María Villar,
mantiene su leyenda, presume
de unánime y promete
para 2018 un segundo mundial
en España. Sus capataces,
ordenanzas y furrieles se
dan alborozadas palmadas
en la espalda: en esta ocasión,
el ruido de la Brunete
global ni siquiera ha sido
capaz de encontrar un hombre
de paja, una amenaza
aguafiestas que compitiera
con el gol de Torres y con

11/12/08 · 0:00
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Por sexta vez elegido, en
esta ocasión sin despeinarse,
el presidente de
la Real Federación Española
de Fútbol, Ángel María Villar,
mantiene su leyenda, presume
de unánime y promete
para 2018 un segundo mundial
en España. Sus capataces,
ordenanzas y furrieles se
dan alborozadas palmadas
en la espalda: en esta ocasión,
el ruido de la Brunete
global ni siquiera ha sido
capaz de encontrar un hombre
de paja, una amenaza
aguafiestas que compitiera
con el gol de Torres y con
aquella mano de Casillas. La
victoria tapa los defectos y la
de la Eurocopa ha sido la victoria
padre, el copón bendito,
la ‘Roja’ elevada a las bellas
artes; algo que nadie imaginó
que fuera posible.

La realidad, sin embargo,
se obstina en llevar la contraria
a la sonrisa de vencedor
del eterno mandamás. Jesuli,
un futbolista de segunda, admitió
recientemente en una
conversación telefónica privada
que el Tenerife se dejó
ganar por el Málaga para que
el equipo andaluz subiera. La
Federación, tirando de su
manual, que insta a no menear
estos temas, ha puesto
en manos del fiscal el asunto.
Señalan los abogados que
es difícil que el tribunal acepte
la prueba grabada. Por su
parte, Jesuli se ha desmentido
en tiempo récord. La conclusión:
otra tormenta estival
que no empapará los
chubasqueros de la Real casa
del Presi.

Villar acumula méritos para
ser algún día el ministro
de deportes que ha prometido
Zapatero. Al fin y al cabo,
en su rancho no pasa nada:
no hay dopaje, no hay apuestas
ilegales, ni se prevarica.
En el fúrgol español no sucede
nada de eso, que diría el
presidente. Por si fuera
poco, la selección representa
a esos jóvenes sin complejos
que llevan el nombre por el
mundo y blablablá. El efecto
sedante de la victoria de
Viena ha sido suficiente para
que Lissavetzky, secretario
de estado para el deporte, olvidara
su amenaza de acercar
la democracia a la Federación
de Villar.

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