MÚSICA
Underground y autogestión cumbiera

El Frente Cumbiero retoma las raíces tropicales bogotanas y la fusiona con ritmos e instrumentos.

- Ecoos del gueto

09/09/11 · 8:00
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Una diversidad ingestionable de
timbres alimentan la cumbia.
¿Qué es la chicha peruana si no
cumbia? ¿O qué bailan los cuerpos
cuando se pincha cumbia sonidera?
¿O las voces de quienes
se amplifican con la cumbia villera
si no es de los cumbieros
del Sur? Y es que en el mundo de
la cumbia existe un abecedario
prolífico que remite a apuestas musicales y a diversas composiciones
sociales: cumbia vallenata,
sonidera, villera, rebajada, lunática,
y sí, en cualquier caso, o
en todos, ¡arriba los decibelios!

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frente_Cumbiero

La cumbia, convertida en un
fenómeno global, se conjuga en
plural, infectándose de aportes
múltiples y dislocados. Aportando
por un lado, cierta relegitimación
interna en el continente,
porque si bien muchos la sienten
parte de la cultura del continente,
otros necesitan de una aprobación
de fuera, y es que “hay algo
que viene desde la colonia y
es que mucha gente latinoamericana
necesita del primer mundo
para entender qué es lo que pasa”,
apunta Mario Galeano, integrante
y director del Frente
Cumbiero (FC). Por otro, ese reconocimiento
en la escena musical
de las grandes ciudades occidentales
contribuye a que haya
bandas en Nueva York, en Londres
o Japón, que surgen de esa
cumbia hecha de composiciones
migrantes y también de aportes
híbridos propiamente urbanos.

Singularidad en la elección

El Frente Cumbiero podría ser
un grupo de nerds del sonido.
Estudian la cumbia, sus orígenes
y sus posibilidades, intentando
trascender las discusiones académicas
y comerciales, teniendo
como objetivo central el goce. Se
nutren de compositores e interpretes
clásicos como Anibal
Velázquez y Lucho Bermúdez y
se basan en la música tradicional
de los ‘40, ‘50 y ‘60 de la cumbia
colombiana. Sus integrantes encuentran
en ese período de la
cumbia el corazón de su sonido,
enfatizando en la propuesta experimental
y exploratoria que ya
existía en aquél entonces, porque
“ya se hacían cosas arriesgadas
con el folklore como introducir
sintetizadores, órganos, guitarras
eléctricas”, dice Galeano.

Tal vez por eso la exploración
del grupo va más allá de una mirada
vintage del pasado, expandiéndose
a otras tierras y otros
géneros. El Frente indaga las
composiciones actuales de la
cumbia a nivel global y se nutre
de aportes de otros géneros, como
el caso del dub. De hecho su
primer disco, Frente Cumbiero
meets Mad Professor
, surge de
un experimento de mestizaje en
el año 2009 en Bogota en un encuentro
que era parte del proyecto
Incubator del British Council.

Entre las singularidades del
FC se encuentran la apuesta por
ser una banda sin cantante: “tenemos
una visión diferente, y
queremos reafirmarla. Demostrar que no necesariamente tenemos
que validarnos desde
unos cantantes negros en frente
del escenario”. El Frente busca
concentración exclusiva en el sonido.
Cada uno de los cuatro instrumentistas
aporta al sonido
fundiendo guacharaca, teclado,
secuencias, batería, timbales,
guitarra eléctrica y saxo. Trance
en la gente y en ellos a la hora de
fusión de escucha y baile.

La sostenibilidad del proyecto
FC radica en una diversidad de
fuentes de ingreso y en la propia
gestión de los canales de viabilidad.
Estructura pequeña pero
sostenible: vender discos, conciertos,
entrevistas con medios,
en su mayoría pequeños y a través
de internet, “tenemos montada
la forma en que nos queremos
mover, construida una
estructura alrededor de la gente
que escucha FC y gracias a ello,
muchas veces, poder viajar. Nos
invitan y vamos”. En 2005, hacían
fiestas para pocos, hoy hacen
fiestas para más de mil personas
en Colombia. Así y todo, Galeano
es consciente que la cumbia
digital sigue siendo una movida
under, pero reconoce “un underground
que está creciendo”.

Junto con Quantic han iniciado
un proyecto documental que
terminará en Londres en el verano
del 2012. La idea es reunir a
todos esos compositores y músicos
de la escena tropical de los
‘50. Y sí, el futuro del FC sigue
con el estudio de la música tradicional
de la costa atlántica colombiana
pero sin forzar un sentimiento
costeño, nutriéndose
del rock, jazz y de la música experimental
electrónica. Saben
que indagan aquellos ritmos
que, a la vez, en los escenarios y
en la apuesta, exceden.

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