NUESTRO PASADO RECIENTE EN LA PANTALLA
Sobre ‘Salvador’



16/10/06 · 0:45
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Salvador contiene todos
los ingredientes para
una absurda polémica.
Una película de acción, con
ingredientes amorosos, algo
de contenido y un gran final
trágico y lento. Salvador Puig
Antich, el último ejecutado a
garrote vil por el régimen
franquista (1974), es llevado
a la pantalla. Es cierto que la
película no guarda “fidelidad”
a los hechos -¿alguna
lo hace?- y que el aparato
mediático que la acompaña
nos hace desconfiar. Salvador
olvida decir, y situar al
espectador, qué contienen
las siglas de MIL (Movimiento
Ibérico de Liberación),
tampoco explica el
porqué de Toulouse (cuna
del exilio anarquista en Francia),
o qué ocurre a día de
hoy con los ex MIL, Action
Directe (condenas perpetuas)...
Salvador no es un
panfleto, es una ficción, y como
tal hay que verla.
Inspirada en el, ahora polémico,
libro Cuenta atrás de
Francesc Escribano (director
de TVC) y producido por J.
Roures (dueño de Media Pro
Cataluña, los derechos internacionales
de la emisión de
los partidos de la Liga española
de fútbol y Copa de la
UEFA en abierto) y dirigido
a dedo por Manuel Huerga.

Salvador cuenta con la presencia
de importantes actores
y se ha desplegado una
inmensa campaña de publicidad
(apoyada desde la
SER, grupo PRISA, etc.) en
un momento muy oportuno
para que el Gobierno del
PSOE saque rentabilidad política
al tema, tocados por la
insuficiente Ley de Memoria
Histórica.

Se deduce de las múltiples
declaraciones y artículos desplegados
en los medios que
Salvador busca, además de
un premio cinematográfico
por “comprometerse”, apoyar
a las hermanas de Salvador
Puig Antich. Un gran
apoyo mediático para la presentación
del recurso, ante la
sala de lo militar del Tribunal
Supremo, contra la sentencia
que lo condenó. Puig pertenece
a sus hermanas y a sus
seres queridos pero también
pertenece a una época de la
lucha contra el régimen franquista.

Puig continúa la lista
sangrienta de caídos, a mitificar
la mayoría, desde las filas
libertarias: los hermanos
Sabaté, Facerias, Vila Capdevila,
Granados y Delgado...
Siguiendo una antigua tradición
libertaria (la expropiación),
pese a la “confusión”
ideológica del MIL (situacionismo,
marxismo y anarquismo),
Puig es un icono de la
lucha antifranquista y del
Movimiento Libertario.
Al “despolitizar” el contenido
y faltar a la verdad en
algunos aspectos (la relación
con el guardia por ejemplo),
Salvador “maquilla” el caso
SPA, buscando una “solución”
parcial y no colectiva:
la revisión del caso SPA.

Seguramente, lo que necesitamos
es una familia que
intente llevar, hasta el último
tribunal, la revisión y condena
del régimen franquista
por delitos contra el pueblo
español en su conjunto y la
anulación de todas las condenas.
El Parlamento español
tendría entonces que
aceptar y condenar. Para ello
es necesario que esta familia
o familias -mucho mejor- levanten
bajo orden judicial el
cadáver de su familiar y lo
lleven de un tribunal a otro
superior, hasta conseguirlo.
Pese a los defectos, faltas y
manipulaciones, la parte positiva
debería ser que al menos
esta película sirviese de
botón de muestra para ciudadanos
desinformados de
nuestra reciente historia.

UNA HISTORIA SILENCIADA
_ Según el historiador Sergi Rosés,
autor de MIL, una historia política,
el MIL fue un grupo de apoyo al movimiento
obrero, con base ideológica
marxista heterodoxa, consejista y
anticapitalista. Contrario al vanguardismo,
el leninismo y la grupusculización,
su disolución en 1973
fue una medida para combatirla.
Buscaban derrotar el orden social,
no al régimen, aunque veían en el
tardofranquismo las condiciones
para pasar de la defensiva a la
ofensiva obrera. Mediante la agitación
armada (expropiaciones vía
atracos a bancos), financiaban la
biblioteca socialista, que difundía
literatura revolucionaria, básicamente
clásicos del movimiento obrero.

Según Rosés, la película Salvador, y
el libro Oriol Solé, el Ché catalán de
Joaquim Roglan, que copia fragmentos
de su propio libro, mitifica y
catalaniza a Oriol Solé (asesinado
por la Guardia Civil tras la fuga de
Segovia, en abril de 1975), «recuperan
a revolucionarios para la
mitología política de la Transición».

Tags relacionados: Antifascismo Audiovisual
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