CINES INVISIBLES. UN MAESTRO DE LA ANIMACIÓN JAPONESA
Satoshi Kon: Paranoia Anime

Tomó la alternativa de mano de
Katsuhiro Otomo y entró en el
Olimpo del anime por la puerta
grande con su primera película.
Nos referimos a Satoshi Kon.

21/06/07 · 0:00
Edición impresa
JPG - 52.2 KB
 
PAPRIKA (en la foto), el último filme de Kon, trata de una máquina que permite a los psicólogos entrar en los sueños de sus pacientes.

El 12 de octubre de
1963 Satoshi Kon
absorbió sus primeros
rayos de sol
naciente en la ciudad de Hokkaido.
Resulta imposible hablar
del autor de Millenium
Actress sin hacer referencia
al que fuera su mentor, Katsuhiro
Otomo. La influencia
del director de Akira (1988)
sobre el estilo minucioso de
Kon se remonta a sus años de
pipiolo en la facultad de Bellas
Artes de Musashino. Fue
en aquella época cuando
Otomo, que aún era un joven
mangaka intentando hacerse
un hueco en la industria,
publicó Domu (1980), obra
que tuvo un tremendo impacto
en aquel adolescente otaku.
Antes de terminar la carrera,
Kon ya había publicado
Kaikisen en las páginas de
Young Magazine, manga que
revelaba el precoz genio de
su autor y que llamó poderosamente
la atención del
maestro. Otomo no tardó en
reclutarlo para diseñar los decorados
de Roujin Z (1991,
Hiroyuki Kitakubo), una obra
distópica sobre los peligros
de la hipermecanización en
la línea crítica de otros trabajos
del creador de Steamboy.

Otomo queda tan satisfecho
con la calidad del trabajo
de Satoshi Kon que no dudará
en incluirlo en su reducido
círculo de colaboradores,
dentro del cual Kon irá forjándose
un estatus como excelente
profesional que se
traduce en una creciente responsabilidad
en los futuros
proyectos que realiza junto a
Otomo. El nuevo protegido
ejercerá como coguionista en
World Appartment Horror
(1991), la muy bizarra y, hasta
el momento, única aportación
de Katsuhiro Otomo al
cine de acción real. Asimismo
Kon será el encargado de
desarrollar la posterior versión
manga de la película. La
condición de artista polivalente
de Satoshi Kon le lleva
a participar en otras muchas
producciones realizando los
más diversos trabajos.

Entre los años 1992 y 1995
el futuro director de Perfect
Blue se encargará de la dirección
artística de Run Melos!
(1992, Maaaki Osumi), hará
la animación de Patlabor 2
(1993, Mamuro Oshii) y consolidará
su valía de forma definitiva
escribiendo el guión y
encargándose de la dirección
artística de Magnetic Rose, el
mejor de los tres episodios
que componen Memories
(1995, Kôji Morimoto,Tensai
Okamura y Katsuhiro Otomo),
donde de nuevo es reclamado
por Otomo. Por esta
misma época, el autor de
Akira le brinda a su más
aventajado discípulo la oportunidad
de dirigir su primer
largometraje de animación
cuando, tras rechazar un
guión que adaptaba con gran
singularidad una novela de
Yoshizaku Takeuchi, propone
al novato Kon como el
candidato ideal para llevarlo
a cabo. El resultado final fue
Perfect Blue (1997), una ópera
prima de encargo que, sin
embargo, convirtió a Satoshi
Kon en autor de culto casi de
manera inmediata y le reportó
admiradores tan célebres
como Roger Corman -que
alabó el film definiéndolo como
una improbable asociación
entre Walt Disney y
Alfred Hitchcock-, y Darren
Aranofsky, que incluso llegó
a comprar los derechos para
un futuro remake con actores
reales.

Narración mutante

Satoshi Kon es un autor cuyo
discurso y decurso fílmico se
fusionan de manera perfecta,
originando un tipo de narración
mutante que manifiesta
de forma notoria la condición
posmoderna de su cine. La
fragmentación del relato y la
maleabilidad entre realidad y
fantasía que caracterizan las
metódicas (de)construcciones
narrativas de sus películas
lo convierten, junto a
David Lynch, en uno de los
mejores retratistas de la demencia
que ha dado el séptimo
arte.

Su personalísima visión
del anime se aleja, por tanto,
de ese imaginario hipertecnológico
y apocalíptico tan
recurrente en la animación
nipona contemporánea. De
esta manera el universo creado
por Satoshi Kon se aleja
de la ciencia ficción más espectacular
para centrarse en
las inmensas posibilidades
imaginativas que otorga la visualización
introspectiva de
las alteradas conciencias de
sus personajes.

El carácter metalingüístico
del cine de Satoshi Kon se
manifiesta sobre todo en el
díptico formado por Perfect
Bluey Millenium Actress, que
según su autor fue ideada como
reverso luminoso de
aquella. Esta pretendida hermandad
entre ambos títulos
se manifiesta en que las dos
son películas donde no se delimitan
los conceptos de realidad
y ficción, sino que se solapan
entre sí para sumergir
al espectador en un estrato
metanarrativo tan desconocido
como sugerente.

En su debut cinematográfico,
Kon (des)compone un
thriller ditirámbico que
encuentra su principal referencia
temática en los gialli
plagados de macabros asesinatos
que Dario Argento dirigió
en los ‘70. Asimismo,
aquellos fragmentos del film
de Kon en los que se refleja el
acto criminal están conscientemente
contaminados por el
manierismo visual de las películas
del italiano. Incluso el
título Perfect Blue puede interpretarse
como una variación
oriental del más mediterráneo
y pasional Proffondo
Rosso
(1975).

Realidad y ficción

En 2001 Kon despachó Millenium
Actress, en cuya estructura
se vuelve a relativizar
sobre los conceptos de
espacio, identidad y tiempo.
Esta segunda película, sin
embargo, lejos de caer en la
repetición supone un paso
evolutivo, ya que se aleja de
la estrictamente bipolar
mixtificación entre realidad
y ficción que se producía en
Perfect Blue para aportar
una mayor flexibilidad entre
la propia vida de la actriz
Chiyoko Fujiwara y el recorrido
de mil años por la historia
de Japón a través de sus
interpretaciones que hace el
cineasta.

Un año después de Tokyo
Godfathers
(2003) -un film
incomprendido por sus seguidores
donde se desmarca
de sus anteriores obras y opta
por una distribución lineal
clásica; un inusual cuento de
navidad que toma como referente
literario un famoso relato
de Peter B. Kyne previamente
adaptado al cine por
maestros como John Ford y
William Wyler-, Satoshi Kon
retorna por sus fueros característicos
(metalenguaje,
mangoneo espacio-temporal,
intromisión de la narrativa en
las distorsionadas mentes de
sus personajes, superposición
de mundos posibles,
etc.) y nos regala Paranoia
Agent
(2004), una serie de 13
episodios donde (casi) nos
descubre su truquito. Sólo
queda esperar a ver Paprika
(2006), su último film hasta la
fecha, para saber qué nuevo
as en la manga nos reserva el
gran Satoshi Kon.

Tags relacionados: Japón Audiovisual Cine
Imprimir Imprimir
Versión PDF PDF
Enviar por e-mail Enviar
Corregir
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

separador