LA ESCENA MUSICAL HEAVY
Mi rollo es el rock

DIAGONAL ha querido tomar el pulso a la escena heavy española. Nos reunimos con varios grupos que han presentado nuevos trabajos y nos damos cuenta de que en el heavy, como en otras músicas, hay mucho hecho, pero aún hay más por hacer.

24/07/06 · 19:47


Mucho ha llovido
desde que, a
principios de los
80, Barón Rojo
despuntara como el estandarte
del heavy-rock español. A
la par surgieron un sinfín de
grupos con mayor o menor
repercusión, pero que nunca
abandonaron (en muchas
ocasiones voluntariamente)
ese gueto que era el mundillo
jevi. En la actualidad esa condición
ha cambiado considerablemente:
corren tiempos
en los que se puede ver a algún
heavy en las listas de éxitos,
en las de superventas
(que no son lo mismo), paseándose
por la SGAE sin rubor,
e incluso mano a mano
con la Ministra de Cultura,
quien se reconoce seguidora
de esta música.

Estereotipos

En nuestro camino nos hemos
encontrado con grupos
que se ciñen más al estereotipo
clásico del heavy como
Lujuria, cuyo cantante, Óscar,
tiene muy claro lo que esto
significa: “Es una forma de vida.
Ideológicamente no tiene
una postura política (es posible
que esté más cercano a
ideas de izquierdas), y resumiendo
mucho, peleamos por
la libertad y la justicia”. Ahí es
nada. Narci, de Saurom, completa
esta definición: “es una
forma de expresar emociones
e ideas y además se compromete
mucho con diversos
campos líricos, abarcando temas
tan dispares como la filosofía,
el amor, la sociedad,
la literatura o la vida misma.
Tiene la ventaja, en
la mayoría de los casos,
de ser eterna, es
decir, la persona
que es ‘heavy’ lo es
y lo seguirá siendo
toda su vida”.

Los heavys han
sido vistos como
gente poco implicada
con lo que pasa a su
alrededor, y de cierto
apoliticismo que se suele notar
en sus letras. Saurom empezó
como un grupo en el
que se trataba el universo de
Tolkien y ha conseguido
crear su propio mundo de
fantasía en el que tienen lugar
sus temas: “Sobre todo
están basados en literatura
(poesías, leyendas, tradición
oral, etc.). Tenemos discos
que recurren a leyendas tradicionales
o con historias épicas
metafóricas que tienen un
trasfondo social”. En el caso
de Lujuria, la libertad es lo
que ha guiado su rumbo: “Al
principio nos centramos en la
libertad sexual, porque creemos
que es la revolución pendiente
a finales del siglo XX y
principios del XXI. Ahora hemos
hecho un disco conceptual
sobre la rebelión comunera
que se dió en nuestra tierra,
Castilla, en 1520”. Su Ta
Gar, sin embargo, son más realistas
a la hora de componer.
En palabras de Aitor: “escribimos
sobre lo que nos rodea y
nos ha tocado vivir, sobre todo
abordamos temas sociales”.
Las reivindicaciones no
sólo se cantan, y Su Ta Gar,
desde sus inicios, al cantar en
euskera, demostraron una
clara apuesta por defender su
lengua, además de la experiencia
que han llevado a cabo
en institutos de Euskal
Herria, actuando para acercar
a los más jóvenes la música
y el euskera. Lujuria encabezan
una lucha por eliminar
la prohibición de la entrada a
los conciertos de los menores,
y además colaboran habitualmente
con asociaciones
de apoyo a parapléjicos
y a mujeres maltratadas.

A la hora de analizar la situación
actual los grupos no
se ponen de acuerdo. Silver,
de Silver Fist, es de los pesimistas:
“La escena metálica
está excesivamente jodida.
Cada vez hay menos salas
acondicionadas y adecuadas
para tocar, y aunque cada vez
hay más festivales, en los
grandes no suelen contratar
grupos nacionales y si lo hacen
son siempre los mismos.
De las ventas de discos mejor
ni hablamos. Es penoso. De
hecho puede haber dos o tres
bandas a lo sumo que viven
de la música”. Narci (Saurom)
se une a esa visión: “Las
discográficas pierden credibilidad
y fuelle y la ganan los
propios grupos que hacen, dirigen
y controlan su propio
trabajo. Todo esto tiene una
explicación, y es la poca credibilidad
en el trabajo de las
bandas, el querer hacer dinero
fácil y rápido relegando la
música a un tercer o cuarto
plano”. Ángel, de Tierra Santa,
que está entre los que viven
de esto, se haya en el otro
extremo: “a nuestros conciertos
viene cada vez más
gente, tocamos cada vez más
y vendemos discos, no nos
podemos quejar”. Tanto Lujuria
como Su Ta Gar han optado
por la vía de la autogestión,
creando sus propios sellos.
Aitor (Su Ta Gar) nos
cuenta que “es una forma de
tener el control total sobre todo
lo que hacemos, corren
malos tiempos y las ofertas
cada vez son peores. Supone
mucho más trabajo
pero es más gratificante”.

Las conclusiones de este
leve acercamiento las dejaremos
para quien quiera sacarlas.

SU TA GAR

Grupo de culto en constante evolución que se caracteriza por la contundencia de su sonido y la visceralidad de unas letras que invitan a la reflexión. Castigados incomprensiblemente por la censura y la cancelación de sus conciertos, nunca han
utilizado el victimismo para autopromocionarse, siendo suficiente la calidad que atesoran.

LUJURIA

Segovianos con más de quince años de carrera, son uno de los grupos de heavy metal más activos de la escena estatal. Herederos de la estética ochentera y actitud macarra de M__tley Crüe.

TIERRA SANTA

A pesar de su juventud, los riojanos son todo unos veteranos capaces de seguir el ritmo vertiginoso de ofrecer un disco al año plagado de un buen puñado de himnos. Saben lo que es triunfar en Alemania y con su último trabajo, Mejor morir en pie, realizaron una gira por Latinoamérica.

SILVER FIST

Nacidos de las cenizas de Muro, el incombustible Silverio Solórzano y el batería Iván Manzano fundaron este proyecto en 2003 con renovadas ilusiones después de conocer la cara más amarga del rock. Terriblemente infravalorado, Silver sigue siendo un grupo currante fiel a su estilo y ultima detalles del que será su segundo asalto.

SAUROM

Anteriormente conocidos como Saurom Lamderth, los gaditanos, capitaneados por Narci Lara, apuestan siempre por un metal arraigado con influencias medievales y elaboradas composiciones. Son los creadores de un género autodenominado Juglar
Metal.

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