El rescate de Javier Egea (contra la pólvora y el olvido)

Se recupera la obra de este poeta, que buceó para encontrar otra sentimentalidad necesaria.

02/04/13 · 15:01
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En 1999 Javier Egea decidió cerrar el siglo XX con un certero disparo de escopeta. Cerrar sus ojos para siempre, tal vez para que muchos acabaran abriendo sus viejos libros de poemas. Fácil erigir sombras románticas en torno al poeta maldito: comunista, alcohólico, suicida, dueño de una obra mutante entre la radicalidad y el compromiso. Y además, como para acrecentar el mito, casi subterráneamente,  se fue extendiendo un incómodo manto de silencio por las polémicas entre herederos, antiguos  amigos y autonombrados guardianes de su legado. Y mientras, claro, los libros dormidos.

Por suerte hace un par de años cambió el signo del olvido y Bartleby Ed. pudo rescatar su poesía completa.  Y con ese rescate muchos pudieron descubrir a un autor distinto y necesario. Alguien que evolucionó desde la admiración formal a los clásicos hasta el irracional mundo psicoanalítico o pop de sus últimos libros, pasando por el desarrollo consciente y efectivo de lo que él mismo vino en llamar poesía materialista. Es decir, Marx. O Althusser, o las teorías del profesor Juan Carlos Rodríguez. En verso y a quemarropa, alcanzando cotas de intensidad que ningún otro poeta de aquella Otra Sentimentalidad que ayudó a fundar llegó a rozar, pese a que la vida y el canon los acabara tratando mejor.

Así rescataron, al menos, tres libros fundamentales de la década de los 80, del limbo de la descatalogación: Troppo Mare, Paseo de los Tristes y Raro de Luna. Con versos de esos por los que una obra merece sobrevivir. De esos que nos dan herramientas de supervivencia a sus lectores. Todo más allá del mito, de las gafas redondas y la voz profunda perdiéndose  por los bares de Granada hasta el disparo final.

Pero ahora se completa la imagen, pese al riesgo de emborronarla, con la publicación, también por Bartleby de más de quinientos poemas inéditos. La obra que Egea no quiso que formara parte de su obra. O al menos así fue con el grueso de este nuevo volumen. Una joya pulida para el morbo o la erudición, para el fanático y el historiador. La pieza que faltaba del puzle también. Por eso encontramos de todo aquí. Desde poemas absolutamente deslumbrantes hasta otros de circunstancia amorosa o política. De juegos verbales para reír con los amigos a bocetos que apuntaban al infinito y quedaron a medias. Un laboratorio donde vemos más desnudo que nunca a Javier Egea, con sus obsesiones, luchas y frustraciones. Pero donde inevitablemente también hay mucha y buena poesía.

El especialista Jairo García Jaramillo analiza, además, con rigor y minuciosidad los textos y la historia vital subyacente, regalando de paso un nuevo documento indispensable para estudiar la obra de un poeta que quiso vivir la poesía y que la poesía estuviera viva, y que encontró el cauce para su militancia activa por un mundo mejor (según los parámetros marxistas revolucionarios) en una obra poética radicalmente comprometida. Y así quedaron sus poemas, a pesar del ruido de la pólvora y la desmemoria. Ensordeciéndolo todo.

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Segundo volumen de las Obras completas de Javier Egea, que reúnen su obra dispersa e inédita.
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