Remezcla que algo queda

Desde una obra hasta un plato de comida, todo es mezcla. Pero, ¿tiene sentido hablar de novedad cuando nos referimos a la creación que nace de obras previas?
Texto de Daniele Franco

27/01/12 · 9:52
Edición impresa

Remezcla, o remix en Latinoamérica, es un conceptoal que puede llegarse por casi cualquier pista. Hablar de remix, sin contexto, es por amplio casi abstracto. ¿De qué no hablamos cuando hablamos de remezcla? Los diccionarios la limitan a su acepción más generalizada y ochentera: el remix musical; el diccionario de la academia de la lengua española, por supuesto, ni la considera.

No queda más que partir, arbitrariamente, 
de la definición 
más simple: “la combinación o 
edición (montaje) de materiales 
existentes para producir 
uno nuevo”. Propuesta por 
Kirby Ferguson, creador de la 
serie de documentales 
Everything is a remix (que también 
lo son), esta definición nos 
deja, con toda intención, un poco 
perdidos. ¿En qué sentido 
esta combinación produce algo
“nuevo”? ¿Incluir la palabra
“nuevo” en la definición de remezcla 
no es en sí un contrasentido? 
¿Cómo se combinan 
esos materiales existentes?

Son estos fragmentos ¿concretos 
y distinguibles como en 
un cutup (copiado y pegado 
de fragmentos de varias obras 
reordenados al azar)? ¿O un 
poco menos claros como en 
un mash-up (que Wikipedia 
en español traduce como Pop 
Bastardo, un nombre particularmente 
desafortunado que 
alude a nociones de legitimidad 
en un contexto que pretende, 
justamente, eliminarlas)? 
¿O quizás estén entretejidos 
y ocultos como en un 
blend (Si una noche de invierno 
un viajero
, de Ítalo 
Calvino)? ¿O un collage de las 
definiciones anteriores (La vida, 
instrucciones de uso
, de 
Georges Perec)?

Las clasificaciones
iniciales de los tipos de
remix surgieron de la
música, pero es difícil
seguirles la pista

¿Hay algo que legitima esta 
combinación de fragmentos, 
que define como “válido”,
“nuevo” o “diferente al original” 
el resultado? O debemos 
de renunciar a tales aspiraciones. 
¿Aceptamos como un 
glitch (remezcla que toma todos 
sus elementos de una misma 
fuente y los reedita alterándolos) 
a la customización 
corporativa? El vestido de
Yves Saint Laurent para la película 
Belle de jour hecho blusa 
de Zara esta temporada, 
por ejemplo. Y, ¿en dónde catalogar 
al vandalismo artístico 
(artistas o admiradores que alteran 
o destruyen la obra de 
otro artista con fines, bueno, 
artísticos). Véase orinar en el 
mingitorio de Duchamp –el remezclador 
remezclado– y 
otras originales ideas en artcrimes.net)? ¿Cuenta la obra de Cindy Sherman –remezcla 
larga y repetitiva de la misma 
canción con fines casi siempre 
comerciales o de relleno– como 
extended mix?

Lawrence Lessig, especialista
en ciberderecho y creador 
de Creative Commons (“licencia 
de bienes comunes creativos”), 
propone una utilización 
aún más amplia del término al 
aplicarlo a la sociedad: a la salud, 
a la distribución de la riqueza 
y también, a la cultura. 
Su propuesta es indispensable, 
especialmente cuando la 
legislación de la cultura se ha 
quedado a años luz de la cultura 
misma, sus formas de distribución 
y consumo. Pero la 
idea de remix culture, como 
Lessig la llama
, tiene eco sobre 
todo porque ya vivimos en 
una cultura de remezcla.

Mi esperanza es que
nos encaminemos cada
vez más hacia un remix
de géneros, una cultura
creativa de transgénero

Desde una obra de John 
Cage a la comida Tex-Mex y el 
tuneo de un coche: cualquier 
forma de customización (personalización) 
y/o bastardización 
(nos queda todavía referencias 
a legitimidad y novedad 
por eliminar) es un 
remix. Las clasificaciones iniciales de los tipos de remix surgieron 
de la música pero harían 
falta varios glosarios para 
seguirle la pista a la remezcla; 
al léxico de remezcla en literatura 
(metaficción, autoficción, 
etc.) sin ir más lejos.

Everything IS a remix

En el ámbito creativo, mi esperanza 
es que nos encaminemos
cada vez más hacia un 
remix de géneros, una cultura 
creativa de transgénero (puestos 
a remezclar...). Hacer literatura 
con las artes visuales, 
matemáticas con la poesía (un 
salto pequeño a fin de cuentas), 
música que se ve pero no 
se escucha, ficción tan efímera 
como una performance, moda 
creada siguiendo una métrica, 
vídeo aliteración, etc. Y ya que 
estamos, sacudirnos de una 
vez las divisiones entre alta 
cultura y cultura popular (¡En 
pleno 2012!). Y que llegue el 
día en que no sea necesario 
clasificar a las obras ni a sus 
creadores: el día de una remezcla 
cultural.

La 'fan fiction' o dar una nueva vida a los relatos

En una imaginaria enciclopedia de la remezcla, la entrada dedicada a la fan merecería un capítulo de honor. Estos relatos escritos por fans continúan la historia original hacia nuevos derroteros, imaginan tramas y relaciones entre personajes.

No suelen contar con la autorización del autor original y se publican y difunden de forma amateur. Aunque la práctica de reescribir o derivar obras de ficción es tan antigua como la literatura misma, el rasgo que diferencia a este movimiento es que lo escriben fans para consumo de sus iguales, con ánimo de seguir disfrutando de sus obras y personajes favoritos, más que con pretensiones artísticas o económicas.

Creada al calor de la serie Star Trek, la fan fiction ha tomado alas con internet, medio que permite escrituras colectivas y colaborativas, así como foros de difusión y debate.

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comentarios

1

  • |
    anónima
    |
    29/01/2012 - 8:33pm
    tremenda ilustración , colágeno o como quieran llamarlo...
  • PINCHO
    separador

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