"ENTREVISTA A PACO IGNACIO TAIBO II, ESCRITOR DE NOVELA NEGRA Y ""CIUDADANO DE LA VENGANZA ORGANIZADA"""
“Relatar crímenes permite una revisión crítica”

Entrevistamos a Paco Ignacio Taibo II, historiador del
movimiento obrero y autor de novelas policiacas, y
renovador del género negro latinoamericano,
aprovechando su paso por la librería madrileña
Traficantes de Sueños para hablar del ‘68 en México.

10/07/08 · 0:00
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EL LEGADO DEL ‘68. Taibo II cree que este movimiento dejó una impronta específica en México / Mercedes Menéndez

Autor de una historia
de la Revolución de
1934 en Asturias,
de una novela conjunta
con el subcomandante
Marcos, fumador empedernido,
uno de los impulsores de
la Semana Negra de Gijón...
La lista para describir a Paco
Ignacio Taibo II es interminable,
más si nos adentramos en
su dominio del relato social y
su producción literaria.

DIAGONAL: Te han llamado
“el ciudadano de la venganza
organizada”.

PACO IGNACIO TAIBO II:
He sostenido públicamente
durante mucho tiempo que
lo que hay que organizar es
la venganza, o sea, todos los
agravios que hemos recibido
durante los últimos 30 años,
las injusticias, los abusos, los
asesinatos, hay que vengarlos.
Y con esto no quiero decir
que es la venganza pasional
del que le mete una puñalada
al que le arruinó la
existencia.

D.: ¿Hay relación entre el ‘68
en México y en el resto del
mundo? ¿Qué legado quedó?

P.I.T.II: Forman parte del
conjunto de una rebelión juvenil
global, pero cada una de
las historias tiene su historia.
En México fuimos los últimos
en entrar: el movimiento estudiantil
empieza el 26 de julio.
Y recibimos el impacto y
la influencia del mayo francés,
de Praga y de los movimientos
estudiantiles brasileños
y norteamericanos, y por
los derechos civiles y contra
la Guerra de Vietnam. Entre
la izquierda del movimiento
estudiantil circuló en condiciones
limitadas, pero influyendo,
mucho material de
esas fuentes. En cuanto a las
formas de acción, creo que
cada movimiento generó su
lógica y partió de la lógica
propia de las condiciones en
el país, dejando su propia imprenta
nacional.

En el caso mexicano, el ‘68
se fue transformando en otras
cosas. Se transformó en una
clase media irreverente, ilustrada
y crítica respecto a las
condiciones políticas generales
del país. Se transformó en
fuertes núcleos de militantes
que pasaron a participar en
movimientos populares y que
dieron nacimiento al movimiento
urbano popular en el
valle de México que luego sería
tremendamente importante.
Se transformó en el movimiento
sindical de los ‘70, en
la lucha por la democratización
de las universidades; nacieron
los sindicatos universitarios
que no existían. Todo
eso está ahí, y formó parte de
una caldo de cultivo que se
fue madurando hasta confluir
en el gran fenómeno que fue
la ruptura electoral de
Cuauhtémoc Cárdenas. Negar
la importancia, el sentido
de estos momentos, me parece
muy absurdo, típico de esta
crítica que se hace desde la
derecha… Yo en particular
soy un hijo del ‘68, marcó mi
aproximación a la literatura,
mis relaciones a lo largo de
los años con el movimiento.

D.: ¿Novela negra para describir
la realidad cotidiana de
un país como México?

P.I.T.II: Me gustaba la literatura
de intriga. Además, poco
a poco fui descubriendo
que era el género que te permitía
hacer literatura social.
Relatar la parte de lo criminal
te permitía una revisión
crítica de la sociedad muy,
muy dura y, bueno, así fue.
Mis lectores eso es lo que dicen
que leen, no dicen que
lean otra cosa.

D.: ¿Qué giro tendrán las novelas
policiacas ante los cárteles
del narcotráfico?

P.I.T.II: El narcotráfico se
puede explicar no sólo por la
presión inmensa de los
EE UU pidiendo droga para
consumirla como sociedad,
sino también porque es un
gran negocio. Muchas veces
tienes que plantearte el problema
en términos no de “esta
situación criminal…” sino
“esta gran industria” semiclandestina,
pero que al mismo
tiempo opera a cara abierta
por la complejidad y el factor
de corrupción que afecta
a gobernadores, alcaldes, generales.
Estás hablando de
una industria clandestina y
no de una mafia tradicional
criminal, y tienes que estudiarla
como industria. Hay
consumidores, por lo tanto
las leyes del mercado te explican
muchas veces más que
los informes policiales.

D.: ¿Tus próximos proyectos?

P.I.T.II: Terminé la tercera
biografía de la serie que me
había propuesto. Tras la del
Ché, y luego la de Pancho Villa,
vino la de Toni Guiteras,
los tres grandes revolucionarios
mal contados de América
Latina. El Ché estaba demasiado
contado y demasiado
mal contado; Villa estaba absolutamente
mal contado, había
una cantidad de información
inmensa pero local y no
articulada. Y Guiteras, un revolucionario
que nació en Filadelfia
y que hizo la revolución
en los ‘30, fuera de Cuba
no lo conocía nadie. Me tomo
vacaciones de la historia narrativa
biográfica.

Ahora estoy trabajando en
dos cosas. En una novela sobre
Sandokán y los Tigres de
la Malasia, que se llama El retorno
de los Tigres de la Malasia
(más antiimperialistas
que nunca), que cuenta una
extraña historia que sucede
en los mares de la Sonda... en la que hay mezclados exiliados
de la Comuna de París, independentistas
hindúes que
combatieron la revolución del
‘47 en la India contra los ingleses,
guerrilleros filipinos
de ultraizquierda que combaten
al Imperio español, una
conspiración de oficiales británicos,
negocios turbios de la
Compañía de las Indias holandesas,
campos de esclavos culíes
en Borneo… Y Sandokán
y Yáñez más viejos pero no
tan viejos como para haberse
estropeado los dientes. Una
novela de aventurotas, pero
muy como hoy se escribiría
un Salgari: más sexo, más
rock’n’roll y más política.
El otro proyecto es un trabajo
de historia muy riguroso
sobre qué pasó en la batalla
de El Álamo, que conduciría
a que México pierda
Tejas. Porque las versiones
cinematográficas no me parecieron
creíbles, entonces
me puse a estudiar fuentes
norteamericanas en bibliotecas
y en archivos, y ahora no
sólo sé que no son creíbles,
lo puedo demostrar.

D.: ¿Qué autores poco conocidos
recomendarías?

P.I.T.II: Estoy leyendo una trilogía
de un canadiense, Bakker.
Es un manual contra el
autoritarismo religioso, pero
escrito en formato novela fantástica,
de capas y espadas, y
un poco de magia, un poco, la
justa. Brillante. Se llama
Príncipe de la nada, y como
apareció en una colección para
adolescentes, los que leemos
novela dura nos la habíamos
perdido, había pasado
desapercibida… es un novelón.
En formato policiaco hay
algo que es notable, las novelas
de los suecos Per Wahlöö
y Maj Sjöwall, escritas a fines
de la década de los ‘60, que
son la más inteligente reflexión
sobre los países de la sociedad
del bienestar. Hay ya
cuatro publicadas. Es una literatura
muy inteligente, muy
activa, muy movida, con mucho
gancho narrativo de ¿y
qué pasa? ¿y ahora qué sigue?
¿qué sucede? Simultanea, y
muy bien, los personajes, pero
al mismo tiempo en su conjunto
son una reflexión súper
interesante.

En ciencia ficción o novela
histórica, Azogue, de Neal
Stephenson, maravilloso, sobre
el nacimiento de la ciencia
moderna, curiosamente a
mí que la ciencia me importa
un huevo, el libro me dejó con
la boca abierta y me fascinó,
me capturó y no me soltó, porque
es una mezcla de novela
de aventuras, novela de reflexión
y novela de información.

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