Urko y Majo
Colectivo Post-op
“Proponemos sexualizar nuestro medio ambiente”

Hablamos de los cruces entre tecnología, sexualidad y naturaleza con las integrantes del colectivo Post-op y dinamizadoras del taller “Ecosex en un minuto” realizado el pasado 2 de diciembre en la V Muestra Marrana de Barcelona

13/12/12 · 16:02
"Una persona ecosexual sería aquella que siente de un modo sexual y sensual la naturaleza"

Entrevista de Aida de Prada y Emilia Herrera

Tras un taller de ecosex una no vuelve a ver la naturaleza de la misma manera. Montárselo con un árbol o con una flor, acariciar con deseo el césped o follarse a la tierra cambian la mirada. La ciudad como parte del ecosistema, con cicatrices de asfalto, perforaciones y estructuras en construcción donde poder hacer suspensiones.

La propuesta de Post-op, con mucho sentido del humor, es una manera de reapropiarse de los espacios que nos pertenecen, de la calle. Su taller fue una manera de hacer calle y política buscando el punto e, ese que te excita y a la vez transforma el estado de las cosas.

¿Qué es eso del postporno y cómo empezásteis?

Llegamos a Barcelona en 2002-2003 y empezamos a relacionarnos con el entorno “queer” underground de la ciudad, sobre todo en el bar La Bata de Boatiné y en los centros sociales okupados que por entonces aun resistían en la ciudad. En ese momento estaban sucediendo una serie de encuentros, tanto en espacios institucionales, como el CCCB o el MACBA, como en los más alternativos - Kankun, Akampada Queer - en los que nos juntábamos personas provenientes de muy diferentes marcos, pero con unas inquietudes comunes. Fue en ese contexto, cuando Beatriz Preciado organizó el Maratón Postporno y dónde fuimos conscientes de lo política que era nuestra forma de vivir la sexualidad, cuando finalmente decidimos crear Post-op y visibilizar estas inquietudes en el espacio público.

El postporno surge como una respuesta a la pornografía dominante tras la toma de conciencia del poder que ésta ejerce. Es decir, viendo la pornografía desde una mirada crítica, nos damos cuenta de los estereotipos de sexo y género que ésta reproduce y las estructuras de poder que perpetúa. Ante estas representaciones nuestra reacción es apropiarnos de este medio y generar nuestro propio porno. ¿Quiénes vamos a hacer esto? Pues quienes hasta ahora éramos ingnoradxs por la industri pornográfica o representadxs por otrxs (marimachos, transgéneros, genderqueer, bolleras, ftm…)

Ahora somos nosotrxs quienes en primera persona producimos un porno en el que se habla de otros cuerpos, otras prácticas y otros intereses que rompen con muchas de las categorías identitarias en las que ni encajamos, ni queremos encajar.

Vuestro taller ecosex se inspira en el trabajo de Annie Sprinkle y Beth Stephens ¿En qué consiste?

El taller de Annie y Beth estuvo orientado a desarrollar una relación más igualitaria y sostenible con el planeta utilizando la metáfora de la Tierra como amante en vez de como Madre. Ellas consideran que al tener una relación con la tierra como amante, y de este modo disfrutar sexual y sensualmente con ella, la cuidaremos y respetaremos más, de forma que estaremos más concienciados con el medio ambiente. Una persona ecosexual sería aquella que siente de un modo sexual y sensual la naturaleza; una persona que es consciente de su entorno a la hora de practicar sexo. Que puedas ver sexy un árbol, que te excite la humedad del césped, el calor de las rocas en verano, la subida de la marea, la fuerza del viento… En resumen, que disfrutes sexualmente con estos elementos.

Partimos de ahí, pero nuestro contexto es muy urbano e industrial, por ello lo que proponemos es sexualizar nuestro medio ambiente: parques, jardines, medianeras, playas urbanas y, como no, las heridas abiertas a la tierra, las obras. Es importante reapropiarnos de los espacios públicos a través de la sexualidad y para esto el ecosex es perfecto.

Los espacios públicos están hechos para el disfrute de la ciudadanía pero, a la vez, regidos por unas leyes “cívicas” cada vez más restrictivas que imposibilitan el uso de los mismos. Por ello nos parece más necesario que nunca tomar las calles, las plazas, los parques, las obras… Por otro lado muchas prácticas ecosex -al no poder ser calificadas como “actos sexuales”- hacen que podamos evitar las leyes y las multas.

¿Creéis que estos discursos y prácticas postpornográficas llegan a personas que no son del entorno?

Desde el inicio de Post-op unos de los ejes fundamentales de trabajo era llegar a ese público que en un principio no tenía acceso, interés o posibilidad de “recibir” estos discursos. Por eso siempre hemos sido eclécticxs con nuestros marcos de actuación, centrándonos tanto en el espacio público, como el institucional, el festivo o el más “underground”.

¿El sistema normativo de la sexualidad tiene fisuras que se puedan “hackear”?

Claro que hay fisuras desde las que irrumpir en el sistema normativo. Nuestro proyecto Piratte precisamente consistía en eso: desestabilizar y generar confusión a un público que para nada estaba esperándolo. En su primera versión la revista Piratte atraía a un consumidor interesado en escenas porno protagonizadas por chicos jóvenes (cisgéneros). Después se daban cuenta de que esas escenas estaban formadas por nuestras amigas marimachos y nuestros amigos trans, pretendiendo provocar desconcierto, confusión y una reflexión sobre su deseo.

¿Cuál es vuestro posicionamiento sobre el trabajo con instituciones?

No tenemos problema en trabajar con las instituciones siempre que éstas no nos censuren u obliguen a rebajar el discurso. Somos conscientes del poder que tienen algunos contextos para absorber el contenido desestabilizador del discurso y convertirlo en un producto estético comercial. A pesar de ello también nos interesa el público que acude a espacios institucionales y al que no tendríamos acceso de otro modo. Las instituciones no son entes abstractos, algunas están gestionadas por aliadas que redistribuyen el dinero público generando espacios de discusión, encuentro y producción para muchxs de nosotrxs.

Mezcláis tecnología y sexualidad, ahora con el ecosex también la naturaleza ¿es vuestro trabajo una especie de cyborg fotosintesico?

(Risas) Pues nunca se nos habría ocurrido esta definición, pero ¡nos encanta el término!

ECOSEXUALIDAD: UNA PRÁCTICA ANTICAPITALISTA

“Teníamos muchos prejuicios antes de nuestro primer taller ecosex, de hecho tuvimos que hacer una especie de salida del armario con la ecosexualidad. Nos daba muchísima vergüenza ir a parques a mirar con ojitos al olmo de la esquina. Parece absurdo porque a nosotrxs nos nos da ninguna vergüenza ponernos a cuatro patas y bajar las Ramblas con un dildo en el culo, pero abrazar árboles nos hacía sentirnos realmente ridiculxs. El ecosex es una práctica anticapitalista: puedes ser autosuficiente y también es accesible a todxs sin un intercambio de dinero previo. La naturaleza te provee de todo lo que pagamos en otro tipo de prácticas: escenarios, juguetes, nuevos imaginarios sexuales…”
 

Más información:

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comentarios

1

  • |
    Itxaso
    |
    Lun, 02/25/2013 - 13:53
    Muy  interesante e inspirador!!
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