CONFLICTO ENTRE LA FIFA Y LOS PAÍSES ANDINOS
Prohibido jugar al fútbol en altura

Se despedía un columnista de su columna mencionando dos motivos de orgullo: no haber
faltado nunca a su cita semanal con la actualidad y no haber utilizado ni una vez el fútbol
como metáfora de la vida. Pero si "la unidad inquebrantable del fútbol sudamericano" une a
los pueblos del subcontinente "manteniendo vivos sus vínculos de hermandad, solidaridad y
tolerancia", servirá al menos el balompié de antimetáfora -o tal vez no-.

07/02/08 · 0:00
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Desde que en mayo
del pasado
año la FIFA decidiera
prohibir los
partidos internacionales de
fútbol en estadios situados a
más de 2.500 metros sobre
el nivel del mar, el presidente
de Bolivia, Evo Morales,
ha desplegado una campaña
intermitente en defensa del
fútbol en altura. Los inicios
de la protesta tuvieron lugar
en las cumbres de los Andes
y en la planicie alpina.
Toma uno, 12 de junio de
2007: el nevado de Sajama,
a 6.000 metros de altitud, en
el Departamento de Oruro
(Bolivia). El helicóptero presidencial
desciende y Evo
Morales y un grupo de funcionarios
del Gobierno disputan
un partido inclinado
contra un combinado de alpinistas
que trabajan en la
zona. Las agencias replican
las imágenes de la cancha en
desnivel, el atuendo verde
del presidente, su gesto esforzado
mientras remata, la
luz, el frío, la nieve y los jugadores
que no experimentan
ningún malestar pese al
esfuerzo físico. Gana la escuadra
presidencial, 1-0.

El compromiso de Blatter

Toma dos, 30 de junio de
2007: sede de la FIFA en
Zúrich (Suiza). 16 horas helvéticas
para reunirse 40 minutos
con el presidente de la
FIFA. Morales abandona satisfecho
la cita y declara:
“Blatter se ha comprometido
conmigo a resolver definitivamente
el problema”. El
conflicto parece en vías de
solución, el día anterior al
encuentro la FIFA había elevado
el umbral a 3.000 metros:
ya es posible jugar en
Bogotá (2.640 m) y Quito
(2.800 m). “He apelado a su
espíritu deportivo y él se ha
comprometido a resolver esto
definitivamente”, añade el
presidente boliviano, que
controla el cuero con el empeine
en los jardines de la sede
mundial del balompié.

El problema parece fijado
en 3.000 metros, y se diluye.
La FIFA debe repensar el
modo de proteger a los deportistas,
ése es su discurso.
Los informes médicos que
maneja dicen que jugar en
esas condiciones de altura
puede suponer un riesgo para
la salud de los futbolistas.
La menor presión atmosférica
provoca que sea menor la
cantidad de oxígeno que se
inspira. Los síntomas de la
hipoxia (baja concentración
de oxígeno) pueden ser múltiples:
náuseas, dolor de cabeza,
falta de concentración,
etc. Los equipos foráneos necesitarían
dos semanas de
aclimatación y no parece
probable que las estrellas argentinas
o brasileñas vayan
a hacer una pretemporada
en La Paz para jugar contra
la selección boliviana.
Cuando el debate parecía
amainar, el 15 de diciembre,
la FIFA, reunida en Tokio,
recula y desciende hasta
2.750 metros la altura máxima
permitida. Su decisión
viene acompañada de un arsenal
estadístico. Científicos
de la Universidad de Oxford
afirman en una investigación
publicada en The British
Medical Journal que los
equipos andinos aumentan
sus posibilidades de victoria
hasta el 82% cuando compiten
contra equipos provenientes
del nivel del mar.

Cada mil metros de ascenso,
los equipos que viven en altura
obtendrían medio gol
de ventaja. Su estudio se fundamenta
en el análisis de la
información respecto a
1.500 partidos registrados
por la FIFA en diez países
sudamericanos a lo largo de
más de cien años.
Resurge el partido intercontinental.
Como respuesta,
en una declaración conjunta,
Evo Morales y el presidente
brasileño Lula da
Silva defienden “el carácter
universal del fútbol y el derecho
a practicar deporte
donde se nace y se vive”.

“Más grande que la ONU”

El presidente boliviano relanza
la campaña. El pasado
20 de enero en el estadio
Hernando Siles (La Paz), a
3.577 metros, luce una camiseta
con el lema “FIFA, te pedimos
justicia”. Lo acompaña
el ex guardameta José
Luis Chilavert, que responsabiliza
del veto a Brasil.
Morales, en rueda de prensa,
dibuja la dimensión de
conflicto: “La FIFA es más
grande que la ONU, por la
universalidad del fútbol.
Estoy seguro de que nuestro
reclamo será comprendido”.
Una delegación boliviana
se traslada luego hasta
Santiago de Chile para reunirse
con el Comité Ejecutivo
de la Confederación Sudamericana
(CONMEBOL).

El veredicto es unánime: se
solicitará a la FIFA que permita
a Bolivia disputar en el
estadio de La Paz la clasificación
para Sudáfrica 2010.
Morales muestra su agradecimiento
a Ecuador en una
carta donde señala que las
acciones conjuntas “permitirán
fortalecer la unidad inquebrantable
del fútbol sudamericano”.
Y va más allá:
“Ustedes, mediante el fútbol
y el deporte, unen a nuestros
pueblos manteniendo vivos
sus vínculos de hermandad,
solidaridad y tolerancia”.

Los próximos actos de este
desencuentro deberán
desembocar en el mes de junio,
fecha prevista para los
partidos de clasificación para
el Mundial de Sudáfrica
2010 que Bolivia disputará
en su terreno contra Chile y
Paraguay. Debería concluir
entonces un debate de un
año de duración sobre un
conflicto extraño y excesivo.

Tags relacionados: Evo Morales FIFA Deportes
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