Patrimonio
El Prado dibuja su propio marco legal

La exposición temporal El hermitage en el Prado nos sirve para
repasar el nivel de competencia entre los grandes museos madrileños.

23/12/11 · 7:30
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Picasso.

Del 8 de noviembre de 2011 al 25
de marzo del 2012 el Museo
Nacional del Prado de Madrid
acoge la exposición temporal El
Hermitage en el Prado. La exposición
es el resulta del convenio
firmado porPlácidoArango, presidente
del Real Patronato del
Museo del Prado, con la Sociedad
Estatal de Acción Cultural
rusa y el propio Museo Hermitage
de San Petersburgo, producto
de la celebración del Año
Dual España-Rusia 2011.

Estas negociaciones han supuesto
el movimiento de obras
de autores cómo Velázquez,
Tiziano, Goya, Rubens, Rafael,
El Greco, Zurbarán…al Museo
Hermitage, de cara a la realización
de la exposiciónEl Prado en
el Hermitage. A cambio el
Hermitage cede temporalmente
al Prado obras de artistas de vanguardia
como Picasso, Rodin,
Gauguin, Kandinsky, Matisse o
Cézanne de cara a la exposición.

Como ya hizo desde el mes de
septiembre al exponer de forma
individual y descontextualizada
La acróbata de la bola (1905) de
Picasso o la retrospectiva de
Francis Bacon en 2009, la dirección
del museo ha pasado por
encima del espíritu del Real
Decreto 410/1995 de 17 de marzo,
en relación a la ordenación
de las colecciones estatales del
Museo Nacional del Prado y el
Museo Nacional Centro de Arte
Reina Sofía y las futuras adquisiciones.
Dicho Real Decreto estipulaba
un criterio general para
la distribución de las obras obviando
criterios estéticos e históricos
que pudieran ser susceptibles
de interpretaciones subjetivas.

Así, se consideró que las
obras de los artistas nacidos antes
del año 1881 (fecha del nacimiento
de Picasso) se asignarían
al Prado y las de los nacidos tras
dicha fecha al Reina Sofía, incluyendo
en este último además
obras de algunos pintores nacidos
antes de 1881 pero ligados a
la pintura contemporánea. Sin
embargo, la legislación hace referencia
a la colección vigente en
el momento de su puesta en vigor
y a las próximas adquisiciones
de cara a las colecciones estatales,
no a las exposiciones
temporales. Por este motivo no
es ilegal la exposición de las
obras que el Prado va a recibir
del Hermitage que se asocien a
artistas nacidos tras Picasso o
anteriores, pero indudablemente
pasa por encima del espíritu de
esta ley, pues nadie concebiría
en el momento de su redacción
que elMuseo del Prado ignorase
sus competencias y comenzase a
realizar exposiciones de Arte
Contemporáneo.

Caída de las visitas

Uno de los motivos que pueden
atribuirse a este hecho es la pérdida
de visitantes frente al Reina
Sofía y al Thyssen-Bornemisza,
una constante en los últimos
años. Mientras que el Prado sufrió
una pérdida de 32.155 visitas,
el Centro Reina Sofía aumentó
sus visitas en un 10%respecto
a 2009, de forma que
2.313.532 personas visitaron en
2010 el Reina Sofía en contraste
con las 2.732.000 visitantes atribuidos
al Prado, donde además
sólo el 42%de los visitantes acudió
a las exposiciones temporales.

Principales alicientes para
este crecimiento de visitas por
parte del Reina Sofía han sido la
reorganización de la colección y
su amplio programa de actividades
públicas gratuitas, que palían
lamodesta colección delmuseo,
en contraste con el inmovilismo
y tradicionalismo del
Prado, que carece de didactismo,
actividades de cara al gran
público o de intención de reorganizar
y crear un discurso en
sus colecciones acorde a nuestros
días. Solidario y lógico sería
enviar las piezas fuera de su
competencia alMuseo Nacional
deEscultura y alMuseo deArtes
Decorativas, centros que podrían
haber salido del olvido con
esta actuación.

Por otra parte encontramos
que desde septiembre el Prado
ha subido a diez euros el precio
de la entrada a la colección junto
con las temporales, y es que ha
suprimido la posibilidad de visitarlas
por separado acabando
con la entrada a la colección permanente
de siete euros.

La actuación en relación a la
exposición de El Hermitage en
el Prado y La acróbata de la bola
por lo tanto se mueve en el
contexto de ese inmovilismo
del Prado y la consecuente pérdida
de público frente alMuseo
Nacional Centro de Arte Reina
Sofía. Es por lo tanto inaudita
la libertad que se le suministra
al Museo del Prado por parte
del Estado Español, ya que hablamos
de cómo una institución
que bebe del dinero de los contribuyentes
pisa a otra de su
mismo carácter.

Tags relacionados: Número 164 Artes plásticas
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