NUEVOS DISCURSOS SOBRE LA PORNOGRAFÍA
El porno al revés



De un tiempo a esta
parte han empezado
a proliferar,
en forma de performances,
películas, talleres
o páginas web, diferentes
prácticas artísticas y políticas
que están construyendo un
nuevo tipo de discurso sobre
el sexo, lo que muchos ya llaman

01/03/07 · 0:00
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De un tiempo a esta
parte han empezado
a proliferar,
en forma de performances,
películas, talleres
o páginas web, diferentes
prácticas artísticas y políticas
que están construyendo un
nuevo tipo de discurso sobre
el sexo, lo que muchos ya llaman
post-pornografía. Hagamos
un poquito de historia.

Contra la prohibición,
por la producción

Los dulces ‘60 son los años de
la liberación sexual. El sexo,
ese terreno por explorar, provoca
curiosidad; la industria
del cine lo sabe y explota esa
veta. La pornografía sale del
armario: en muchos países,
películas softcore se estrenan
en salas comerciales y verlas
es un acto políticamente atrevido
y hasta chic -por estos lares,
cientos de ‘progres’ peregrinan
a los cines de Perpiñán.
Vistas desde la actualidad,
muchas películas sorprenderían
por su ingenuidad
y candor... Algo que rápidamente
se abandona para, gracias
a la llegada del vídeo casero,
dar pie a una industria
que produce sexo en cadena.

El auge del porno provoca
no pocas controversias. A finales
de los ‘70, un sector del
feminismo se moviliza contra
la pornografía, pues considera
que es un elemento central
en la opresión de las mujeres
(en palabras de Robin Morgan,
“la pornografía es la teoría,
la violación la práctica”).
Mientras organizaciones como
Women Against Pornography
promueven legislaciones
contra la pornografía, se
alzan voces críticas contra esta
tendencia, a la que acusan
de tener una visión conservadora
del sexo. Lo que posteriormente
se conocerá como
feminismo ‘pro-sexo’ desconfía
de la capacidad del Estado
para ‘proteger’ a las mujeres
con leyes restrictivas en materia
de sexo y se opone a la
censura. Para feministas como
Gayle Rubin, en vez de
promover medidas represivas,
se deberían examinar los
aspectos políticos del sexo.
Así, aunque se critica el régimen
pornográfico dominante-
plagado de estereotipos y clichés,
en el que la mujer es un
objeto pasivo de deseo-, se
considera que su lectura está
no obstante sujeta a procesos
de crítica, resistencia y deconstrucción,
y que puede haber
otro modo de representar
las prácticas sexuales.

Otro porno es posible:
Hazlo tú misma

Sin embargo, el vuelco decisivo
se producirá cuando se
decida pasar a la acción y se
comprenda que “el mejor antídoto
contra la pornografía
no es la censura sino las representaciones
alternativas
de la sexualidad”, como señalaba
hace poco la filósofa
Beatriz Preciado en El País.
En este paso a la producción
tiene un papel fundamental
el movimiento queer, que hace
del cuerpo y del placer un
escenario privilegiado para la
acción política. Con sus performances
de drag kings y
queens -que exponen la artificiosidad
de las identidades
de sexo y género-, y su filosofía
del ‘hazlo tú mismo’
aplicada a la experimentación
y la construcción de tecnologías
y juguetes sexuales,
contribuyen a la creación de
una nueva estética feminista,
divertida y subversiva.
Así, nos encontramos con
toda una serie de creaciones
que abordan la sexualidad
de un modo que se ha dado
en llamar post-pornografía.
Según la socióloga y activista
queer Marie Hélène
Bourcier, se trata una serie
de discursos que rompen
con el régimen hegemónico
de representación de la sexualidad.
Un movimiento
que, aprovechando las posibilidades
que brindan las
nuevas tecnologías, se pone
delante y detrás de la cámara
para construir otros imaginarios
sexuales.

Ejemplos de estas prácticas
hay muchos, pero es inevitable
empezar por Annie
Sprinkle, una de las primeras
en acuñar la expresión postporno
y cuyas performances,
fotos, películas y talleres son
deconstrucciones kitsch de la
pornografía. En la fotografía
destacan Cindy Sherman,
pionera con sus autorretratos
sexuales, y el transexual Del
LaGrace Volcano, autor de
famosos retratos de drag
kings y que se define como
terrorista del género a tiempo
parcial. El terreno de la
performance ha sido muy
fructífero, con artistas como
Ron Athey o los talleres de
drag king de Diane Torr, y la
literatura nos ha brindado a
Virginie Despentes, que conmocionó
a muchos con su novela
Fóllame (llevada al cine
por por la propia Despentes y Coralie Trinh-Thi) por su
brutal desnaturalización del
discurso pornográfico. En el
cine, podríamos citar a directoras
como Emilie Jouvet o el
queercore político de Bruce
LaBruce, pero la tecnología
digital ha permitido pasar el
testigo a muchos anónimos
post-pornógrafos.

POST-PORNO HISPANO

Esta corriente la integran en la
actualidad grupos como las Girlswholikeporno,
que realizan vídeos
y talleres, o los Post-op, una plataforma
de investigación sobre el
género y la postpornografía (postporno.
blogspot.com), además
de eventos como el Festival
TranzMarikaBollo ([festivalvideotranzmarikabollo.
blogspot.com->http://festivalvideotranzmarikabollo.
blogspot.com]) o
el Queeruption (queeruption.org),
donde se han mostrado y creado
varios vídeos. Por su parte, en
Madrid, el colectivo Pornolab
([pornolab.org->http://pornolab.org]) reivindica la revolución
de la imaginación pornográfica
y organiza encuentros a la
búsqueda y creación de pornotopías
con el humor como principal
herramienta.

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